Resumen Ejecutivo
El mes ha estado dominado por una actividad legislativa que culminó, en la jornada del 26 de diciembre, con el tratamiento en el Senado del presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal. Estas herramientas son consideradas por el Poder Ejecutivo elementos institucionales necesarios para lograr la estabilidad financiera durante el 2026. El «ordenamiento macroeconómico» propuesto durante noviembre y diciembre, celebrado por los mercados financieros con una compresión del Riesgo País y una estabilidad cambiaria, continúa contrastando con la realidad operativa de la economía real, donde las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) navegan un escenario complejo y de márgenes comprimidos.
La dualidad del modelo, analizada en nuestros informes de septiembre, octubre y noviembre, ha continuado durante al cierre del año. Por un lado, la victoria política del oficialismo en las elecciones de medio término y la posterior validación legislativa han actuado como anclas de expectativas, permitiendo al Banco Central (BCRA) anunciar un cambio en su política cambiaria: a partir del 1 de enero de 2026, el esquema de crawling peg fijo del 1% mensual dará paso a un sistema de bandas ajustables por la inflación pasada, buscando evitar un atraso cambiario mayor sin soltar el ancla nominal.
Por otro lado, la economía real muestra signos mixtos que no terminan de configurar un rebote en «V» generalizado, sino más bien una recuperación en forma de «K». Si bien el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de octubre mostró un crecimiento interanual del 3,2%, la medición desestacionalizada mensual registró una caída del 0,4%, interrumpiendo la racha positiva y encendiendo luces de alerta sobre la consistencia de la recuperación. La industria manufacturera PyME, según datos de CAME para noviembre, cayó un 3,7% interanual, confirmando que el tejido industrial es el sector más castigado por la combinación de recesión interna y apertura comercial.
El consumo, motor histórico del PIB argentino, ofreció un alivio moderado pero engañoso en el cierre del año. Las ventas minoristas de Navidad registraron un alza del 1,3% interanual a precios constantes. Sin embargo, este dato positivo debe leerse con extrema cautela: se compara contra una base deprimida de 2024 y fue traccionado por promociones bancarias, cuotas sin interés y bonos provinciales, con un ticket promedio de $36.266 que denota un consumidor austero y buscador de oportunidades.
De cara a 2026, el escenario de expectativas se proyecta una inflación anual en torno al 30% y un crecimiento del PIB cercano al 4-5%. No obstante, para la PyME, el desafío inmediato de enero será absorber aumentos en transporte, gestionar una estructura de costos en dólares creciente y navegar un mercado donde la competencia importada será cada vez más palpable. La aprobación de la Ley de Inocencia Fiscal abre una ventana de oportunidad financiera para la regularización de activos, que podría inyectar liquidez al capital de trabajo si se gestiona inteligentemente y podría servir para acumular reservas con herramientas que mejoren los rendimientos en pesos.
Recomendaciones
Ante la confirmación del nuevo régimen cambiario y fiscal para el inicio de 2026, se actualizan las directrices para la toma de decisiones empresariales.
Gestión financiera y tributaria: la oportunidad de la «Inocencia Fiscal»
La aprobación legislativa de la Ley de Inocencia Fiscal configura un nuevo tablero que debe ser aprovechado.
- Adhesión al régimen: se recomienda a los socios gerentes y dueños de PyMEs evaluar la adhesión al régimen de declaración jurada simplificada o la regularización de activos no declarados. La ley permite regularizar hasta $100 millones sin acción penal. Esto constituye una oportunidad única para inyectar capital de trabajo propio a costo cero (regularizando dólares propios) en lugar de tomar deuda bancaria a tasas positivas.
- Cobertura ante el nuevo Crawl: dado que desde enero las bandas cambiarias se ajustarán por inflación, el tipo de cambio oficial podría tener una volatilidad mayor, sobre todo al inicio.
- Reestructuración de pasivos: Con la tasa Badlar en niveles del 26%, el costo del dinero es negativo en términos reales frente a la inflación pasada, pero positivo frente al dólar oficial (que se moverá un poco menos que la inflación). Es el momento de cancelar pasivos en dólares y migrar a financiamiento en pesos a tasa fija, aprovechando las líneas de inversión productiva obligatorias (Línea 700 o RePyme) o emisiones del tesoro.
Estrategia comercial: volumen y rotación
- Liquidación estacional agresiva: enero y febrero serán meses de contracción estacional del consumo. Se recomienda lanzar liquidaciones de stock remanente después de Reyes, en los casos que se pueda. El costo de mantener el inventario inmovilizado es mayor que la pérdida de margen por descuento, dado el costo de oportunidad financiero del dinero.
- Cuotificación: el dato de Navidad muestra que el financiamiento fue el driver de venta. Las PyMEs deben adherir a todos los planes de cuotas disponibles (Cuota Simple) y absorber el costo financiero como inversión de marketing.
Eficiencia operativa
- Auditoría energética: ante el nuevo esquema de subsidios y el pago de tarifa plena, revise la potencia contratada en su factura eléctrica. Muchas PyMEs pagan por una capacidad que no utilizan debido a la caída de la producción actual. Ajustar este ítem genera ahorros fijos inmediatos.
Balance y perspectivas 2026: la consolidación del orden macro y el desafío de la reactivación microeconómica
Panorama político y legislativo: el cierre del año
Diciembre de 2025 no ha sido solo el cierre de un año calendario, sino la clausura de una etapa de transición política que ha puesto a prueba la gobernabilidad de la administración de Javier Milei. La actividad parlamentaria ha sido uno de los centros de la toma de decisiones económicas, definiendo algunas reglas de juego para el sector privado en 2026.
El viernes 26 de diciembre, el Senado de la Nación sesionó para dar sanción al Presupuesto 2026, la «ley de leyes» y la piedra angular del programa de «déficit cero» innegociable. La aprobación previa en la Cámara de Diputados, ocurrida el 18 de diciembre tras una sesión de más de 12 horas, arrojó un resultado de 132 votos afirmativos contra 97 negativos y 19 abstenciones. Este número, aunque suficiente para la aprobación en general, reveló las fracturas existentes en la construcción de mayorías automáticas.
El camino hacia la sanción definitiva no estuvo exento de conflictos. El oficialismo sufrió un revés significativo en la Cámara Baja al rechazarse el Artículo 75, que proponía la derogación de las leyes de financiamiento universitario y de emergencia en discapacidad. Este bloqueo obligó al Gobierno a recalibrar su estrategia en el Senado, donde la negociación se centró en el polémico Artículo 30. Finalmente, se aprobó la suspensión transitoria de los pisos mínimos de inversión en Educación (el histórico 6% del PIB), Ciencia y Técnica, y Defensa, otorgando al Ejecutivo la discrecionalidad necesaria para blindar el programa de déficit cero en 2026.
La dinámica en el Senado fue tensa hasta el último minuto. La aprobación del Presupuesto es vital para el Ministro de Economía, Luis Caputo, no solo como herramienta de gestión, sino como señal de solvencia institucional ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los mercados internacionales de crédito, garantizando la ejecución del pago de deuda soberana en enero e intentar despejar dudas sobre la capacidad de repago del país.
En paralelo al Presupuesto, el Congreso avanzó con la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal. Tras obtener media sanción en Diputados, el Senado trató la iniciativa que modifica el Régimen Penal Tributario y la relación entre el fisco y los contribuyentes.
Esta ley representa un cambio para las PyMEs argentinas. Los puntos clave de la normativa incluyen:
- Elevación de umbrales de punibilidad: se actualiza el monto para considerar evasión simple, elevándolo de los irrisorios $1,5 millones a $100 millones, y para evasión agravada a $1.000 millones. Esta medida despenaliza de facto a miles de PyMEs que, debido a la inflación acumulada de los últimos años, habían quedado atrapadas en causas penales por montos que en términos reales eran insignificantes.
- Regularización de activos («dólares del colchón»): la ley permite la utilización de fondos no declarados para la economía diaria y el pago de impuestos sin penalidades, bajo un régimen de declaración jurada simplificada para patrimonios de hasta $10.000 millones. Esto busca inyectar en el circuito formal los miles de millones de dólares que el sector privado mantiene fuera del sistema financiero.
- Inversión de la carga de la prueba: se limita la arbitrariedad de ARCA en los procesos de fiscalización y se reducen los plazos de prescripción de 5 a 3 años.
El Presidente Javier Milei cerró el año con un mensaje difundido en Nochebuena, donde ratificó el rumbo inamovible de «déficit cero» y la eliminación de la inflación como objetivos primarios. Su advertencia de «abróchense los cinturones porque van a haber muchas más reformas» no debe tomarse a la ligera. Anticipa un 2026 de intensa actividad desregulatoria, lo que para las PyMEs implica un entorno de negocios extremadamente dinámico pero desafiante, donde la protección estatal seguirá retirándose y la competitividad (interna y externa) será la única variable de supervivencia.
Política monetaria y cambiaria: el fin del Crawling Peg fijo
El evento más relevante en materia financiera del mes, con impacto directo en la planificación de costos de las empresas para 2026, fue el anuncio del Banco Central sobre la modificación del esquema cambiario.
A partir del 1 de enero de 2026, el BCRA abandona el ajuste fijo del 1% mensual que rigió durante gran parte de 2025 y adopta un sistema de bandas de flotación ajustables por inflación.
- Mecanismo: el piso y el techo de la banda cambiaria se actualizarán mensualmente siguiendo el dato de inflación del INDEC, pero con un rezago de dos meses. Esto introduce una indexación inercial al tipo de cambio.
- Proyección para enero: el nuevo techo de la banda se ubicaría en torno a los $1.560 hacia fines de enero, lo que implica un ajuste del 1,4% superior al que hubiera resultado del esquema anterior.
- Implicancia estratégica: esta medida busca corregir el atraso cambiario relativo acumulado sin generar una devaluación discreta (salto) que desestabilice los precios. Para las PyMEs importadoras, significa que el dólar oficial dejará de ser una «ancla fija» predecible para convertirse en una variable indexada a la inflación pasada, lo que obligará a trasladar costos de manera más dinámica y a cubrirse ante posibles aceleraciones inflacionarias.
El BCRA ha sostenido tasas nominales que resultan negativas en términos reales frente a la inflación, pero que han superado —en ciertos períodos y ex post— la evolución del tipo de cambio, lo que, junto con el control cambiario, ha favorecido estrategias de carry trade y ha incentivado la liquidación de divisas en el corto plazo.
La tasa de interés para plazos fijos mayoristas (Badlar) en bancos privados cerró diciembre en la zona del 26% TNA. Esta baja agresiva tiene un doble propósito: sanear el balance del BCRA reduciendo el costo de los pasivos remunerados y, fundamentalmente, «empujar» a los bancos a prestarle al sector privado ante la falta de retorno en títulos públicos.

El mercado cambiario paralelo mostró una notable estabilidad, producto del blanqueo y la falta de pesos. El Dólar Blue se mantuvo entorno de los $1.510 para la venta, mientras que el MEP operó en $1.500 y el CCL en $1.525. La brecha cambiaria se mantiene comprimida en niveles del 5-7%, reduciendo los incentivos para la sobrefacturación de importaciones, aunque la apreciación real sigue siendo un problema para la exportación de valor agregado.

Diciembre cierra con una relativa calma en el frente externo, apoyada por el éxito del blanqueo de capitales, la liquidación del agro y el apoyo del FMI y el Tesoro de EEUU, aunque persisten tensiones estructurales sobre la sostenibilidad de la acumulación de reservas.
El INDEC reportó un superávit comercial de USD 2.498 millones en noviembre. Lo destacable de este dato no es solo el saldo, sino su composición: si bien las exportaciones crecieron un 24,1% interanual (impulsadas por cantidades), el superávit se explica en gran medida por la reversión histórica del déficit energético.

El sector energético aportó un saldo positivo de USD 732 millones, confirmando a Vaca Muerta como el nuevo pilar de la estabilidad macroeconómica junto al campo.

El sector agroindustria cerró su mejor noviembre de la última década, con exportaciones por USD 4.715 millones, un salto del 36% en volumen. El trigo (+133%) y la cebada (+110%) lideraron la recuperación, inyectando divisas para cruzar el verano hasta la llegada de la cosecha gruesa.
En cuanto a las perspectivas de futuro, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una campaña gruesa 2025/2026 con una producción de 58 millones de toneladas de maíz (+18% interanual) y una leve caída en soja a 48,5 MTn (-3,6%), bajo un escenario climático neutral. Esto lograría un flujo de dólares comercial para el segundo trimestre de 2026.
La sostenibilidad del superávit fiscal enfrenta desafíos por el lado de los ingresos. La recaudación tributaria de noviembre creció un 19,7% nominal pero cayó un 9,7% en términos reales internanual, marcando el cuarto mes consecutivo de baja real. La eliminación del Impuesto PAIS ha dejado un hueco fiscal significativo que no ha sido compensado por la recuperación del IVA o Ganancias, debido a que la actividad económica interna sigue deprimida. Esta caída en la recaudación real presiona directamente las transferencias automáticas a las provincias. Esto explica la dura negociación de los gobernadores en el Senado por el Presupuesto 2026 y la exigencia de evitar recortes en educación y obra pública. Para las PyMEs que son proveedoras del Estado provincial o municipal, esto implica un riesgo elevado de estiramiento en la cadena de pagos.
Precios e inflación: resistencia del piso técnico
La batalla contra la inflación, principal bandera del gobierno, ha entrado en una fase de «resistencia». Tras una rápida desaceleración inicial, el índice de precios parece haber encontrado un piso técnico difícil de perforar.
En noviembre el IPC nacional fue del 2,5%, acumulando un 31,4% interanual. Para diciembre se proyecta una inflación para diciembre en el rango de 2% a 2,4%. Quizá algo menos producto de la baja en el consumo. Aunque los alimentos mostraron cierta moderación, la estacionalidad de las fiestas y los ajustes en servicios (canasta de servicios públicos subió en diciembre) empujan al índice hacia arriba. También hay presión de los precios mayoristas.
Para más información consultar: Informe macroeconómico mensual – Diciembre 2025
Durante diciembre se observó un fenómeno dual y atípico en el rubro de alimentos, el más sensible. La carne vacuna y las frutas estacionales registraron aumentos fuertes que compensaron la baja de secos y bebidas y por otro, algunos alimentos y bebidas no alcohólicas se mantuvieron estables e incluso bajaron de precio. Esto se explica por el desplome de la demanda y la proliferación de ofertas agresivas de los supermercados para rotar stock.
Por su lado, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el BCRA proyecta un sendero descendente gradual para el 2026, con una inflación anual esperada para el año alrededor de los 20 puntos, por lo que se espera descenso de la inflación por debajo de los 2 puntos. En principio, no parece que suceda para enero. Sin embargo, el presidente Milei aseguró en declaraciones recientes que la inflación «empezará con cero» hacia mediados de año, una meta ambiciosa que dependerá de la evolución de las tarifas, el tipo de cambio y la acumulación de reservas para eliminar incertidumbre.

Según la Encuesta de Expectativas de inflación que elabora la Di Tella, las expectativas de inflación a doce meses sufrieron un deterioro: el promedio saltó al 34,0% (un alza de 4,3 puntos respecto a noviembre), mientras que la mediana acompañó la tendencia alcista ajustándose del 23% al 25%.
Actividad Económica: una recuperación en forma de «K»
La economía argentina transita una recuperación profundamente heterogénea, gráficamente descrita como una «K»: mientras los sectores vinculados a la exportación y la energía crecen, la industria mercado-internista y el comercio minorista siguen en terreno negativo.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de octubre mostró un alza interanual del 3,2% (crecimiento menor que el mes pasado). A primera vista, un dato positivo. Sin embargo, la medición desestacionalizada mensual cayó un 0,4% respecto a septiembre, lo que indica que la recuperación se frenó en el cuarto trimestre.

Los sectores que más empujaron hacia arriba son la Pesca (+91,4% i.a.), Intermediación Financiera (+22,8% i.a.) impulsada por el mercado de capitales, y Minería (+8,1% i.a).

Los sectores que perdieron fueron la Industria Manufacturera (-2,7% i.a.), Comercio (0,9% i.a.), y Hoteles y Restaurantes (-1% i.a.). Es crucial notar que estos sectores «perdedores» son generadores de empleo urbano, lo que explica (entre otros factores) la sensación térmica de crisis en la calle a pesar de los números positivos del PIB agregado.

La producción de la industria manufacturera PyME cayó un 3,7% interanual en noviembre, según el relevamiento de CAME. Paralelamente, la actividad se expandió un 3,9% respecto al mes anterior en términos desestacionalizados. Este mayor dinamismo se tradujo en un incremento en el uso de la capacidad instalada, que escaló del 62,3% de octubre al 63,1% en noviembre.

En el acumulado del año, todos los sectores mostraron descenso. Los sectores más golpeados fueron Químicos y Plásticos (-0,9 i.a %), Metalmecánica (-6,1 i.a. %), papel e impresión (-22,1 i.a. %) y alimentos y bebidas (-1,8 i.a. %) afectados directamente por la caída de la construcción, la industria automotriz y el consumo.
Los sectores de Maderas y Muebles (+6,4 i.a. %) y Textil (+1,7 i.a. %) mostraron repuntes puntuales, aunque estos crecimientos se dan sobre bases de comparación bajas de 2024.
Un dato que preocupa surge de la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, enfocada en supermercados y autoservicios mayoristas: la expectativa en el mercado laboral muestra signos de contracción. Apenas un 6,3% de las empresas proyecta contratar personal, frente a un 20% que anticipa recortes. Este comportamiento se basa en que el 55% de los encuestados señala la ‘insuficiente demanda interna’ como la principal barrera que impide aumentar la producción, superando ampliamente a cualquier limitante de oferta o financiera.
El Índice Construya (venta de materiales al sector privado) se desplomó un 5,50% interanual en noviembre y tiene un acumulado del 6% positivo comparado con comparado con la recesión experimentada en 2024. La falta de obra pública nacional y el encarecimiento de los costos de construcción en dólares han paralizado las obras pequeñas y medianas, así como las refacciones hogareñas.

Noviembre fue un mes duro para los patentamientos. Se registraron caídas mensuales significativas en autos (-33,2%) y motos (-28,7%) respecto a octubre. La expectativa de una baja de impuestos (como el Impuesto PAIS) o cambios impositivos en 2026 pudo haber diferido decisiones de compra, generando un «wait and see» en los consumidores.
Lectura del consumo durante la Navidad 2025
El consumo masivo sigue siendo el eslabón más débil de la cadena, dependiendo casi exclusivamente de estímulos financieros y promociones para sostenerse. Según el informe de CAME, las ventas minoristas de Navidad crecieron un modesto 1,3% interanual a precios constantes.
El 89,3% de los comercios relevados realizó algún tipo de promoción o descuento. El crecimiento fue magro y se explica fundamentalmente por la baja base de comparación (la Navidad de 2024) y la disponibilidad de financiamiento en cuotas. Perfumería (+27,8%) y Calzado (+3,3%) lideraron las subas, impulsados por regalos de menor cuantía y necesidad de reposición. En contraste, Juguetería (-6,6%) y Librerías (-1,4%) cayeron, reflejando que el regalo navideño se volcó a bienes de uso personal más que a obsequios tradicionales o de mayor valor.
El ticket promedio se ubicó en $36.266 (aprox. 25 USD oficiales). Un valor bajo que indica la compra de presentes económicos o «de detalle», lejos de los tickets de bienes durables de años anteriores.
En noviembre, el consumo masivo (supermercados y autoservicios) se estima que cayó. El informe de la UBA del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (Cenarsecs) revela una realidad social compleja: el 72% de los argentinos recortó gastos en los últimos tres meses por motivos económicos.
El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella cayó un 1,1% en diciembre, frenando la recuperación que se venía observando en meses previos. Esto sugiere que la «luna de miel» financiera y la baja del riesgo país no se trasladan linealmente al humor social ante la persistencia del ajuste en los bolsillos.

Por su lado, como se anticipó, según la encuesta en supermercados que realiza el INDEC, octubre se nota un leve repunte, con consonancia con ICC de DI Tella. Se espera que para noviembre baje o se mantenga. Sin embargo, como se visualiza en el gráfico, el Índice de Confianza del Consumidor se ubica a 10 puntos de los niveles de 2023.

Mercado laboral y costos
Los salarios registrados han mostrado una recuperación lenta y desigual. En octubre (último dato consolidado), el RIPTE aumentó un 2,7% mensual, superando levemente la inflación del período. Sin embargo, en el acumulado anual, los salarios tanto públicos como privados siguen levemente perdiendo terreno contra la inflación acumulada del año, lo que mantiene deprimida la masa salarial agregada y, por ende, el consumo.

Los costos logísticos aumentaron un 2,64% en noviembre, impulsados por combustibles y mantenimiento, entre otros. Se espera un salto mayor en enero 2026 debido a los aumentos programados en peajes y la VTV en provincia de Buenos Aires, que aumenta un 22%.
El inicio de año traerá aumentos regulados y cambios fiscales que impactarán de lleno en la estructura de costos de las PyMEs y en el bolsillo del consumidor. El Gobierno oficializó el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados a partir de enero 2026. Se eliminan los subsidios energéticos para los hogares que superen ingresos por 3 canastas básicas totales. Para comercios e industrias, se consolida el pago de tarifa plena, eliminando los últimos vestigios de asistencia. Se esperan aumentos sensibles en las boletas de luz y gas, aunque el gobierno promete gradualismo para evitar un shock inflacionario.
Se confirmaron aumentos del 4,5% en las tarifas de colectivos y trenes del AMBA desde enero.
ARCA publicó las nuevas escalas del Monotributo vigentes desde el 1 de enero de 2026, actualizadas por la inflación del semestre. Esta actualización es vital para evitar que la inflación empuje a los pequeños contribuyentes al Régimen General.
- Categoría A: Ingresos brutos hasta $8.992.597,87. Cuota mensual total: $37.085.
- Categoría K (Tope máximo comercio): Ingresos brutos hasta $94.805.682,90.
- Recategorización: El plazo para la recategorización semestral obligatoria será durante enero y febrero, obligando a todos los contribuyentes a revisar su facturación de los últimos 12 meses.
Entre los pasivos del mercado laboral, la situación de ingresos sigue en terreno negativo. Los jubilados que perciban el aumento de los haberes de diciembre (incluído el bono de $ 70.000 que alcanza unas 5 millones de personas) acumularán en los últimos 2 años una pérdida del 10,3%. Los que cobran la PUAM (Pensión Universal al Adulto Mayor) la pérdida se eleva al 13,9% y las Pensiones No contributivas (PNC) retroceden un 15,8%.
En octubre de 2025, la tasa de morosidad de los préstamos a los hogares alcanzó el 7,8% del saldo total, el valor más alto en al menos 15 años según el propio BCRA.
La mora en créditos a empresas se mantiene significativamente más baja (1,9%), lo cual refleja que la fragilidad de la cartera se concentra en los hogares y su capacidad de pago frente a tasas elevadas y menor crecimiento real de ingresos.
Diciembre de 2025 cierra un año complejo. El gobierno ha logrado sus objetivos macroeconómicos fundamentales: déficit cero y baja de la inflación al 2,5%. La aprobación del Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal dotan al Ejecutivo de las herramientas institucionales que reclamaba el mercado.
Sin embargo, para la PyME, el 2026 comienza con interrogantes. La actividad no despega con la fuerza necesaria, y la competencia externa, sumada a los costos internos en dólares (energía, logística, salarios), presiona la rentabilidad. La estrategia para el primer trimestre deberá ser defensiva en lo financiero (aprovechando la regularización fiscal) y agresiva en lo comercial, asumiendo que el «rebote» será lento y selectivo.