• Login
  • Registro
Apliconomy
15 de marzo de 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Economía
  • Empresas & Negocios
  • Informes
  • Tablero Económico
  • Servicios
Apliconomy
Sin resultados
Ver todos los resultados

Informe industria & comercio mensual – Febrero 2026

by Apliconomy
12 marzo, 2026
en Informes
0 0
0
Informe industria & comercio mensual – Febrero 2026
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en Whatsapp

Resumen Ejecutivo

La arquitectura del programa económico gubernamental ha logrado sostener su ancla fiscal, acumular reservas internacionales en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y comprimir la brecha cambiaria por debajo del umbral del 5%, llevando el Riesgo País a niveles cercanos a los 500 puntos básicos. Sin embargo, la transmisión de esta estabilidad financiera hacia el entramado productivo y comercial se encuentra obturada por una contracción sostenida de la demanda agregada, el encarecimiento de la estructura de costos fijos en moneda dura y un deterioro en la cadena de pagos del sector privado.

El análisis microeconómico detallado revela que el sector PyME ha ingresado en una fase que puede definirse como de «supervivencia por eficiencia operativa». La dinámica inflacionaria, que en febrero fue del 2,9%, ha encontrado un piso técnico de resistencia impulsado por la corrección de precios relativos, fundamentalmente tarifas de servicios públicos regulados, alimentos y carnes y costos logísticos, entre otros. Esta configuración presiona los márgenes brutos de rentabilidad de las empresas en un momento del ciclo económico donde la traslación de estos mayores costos a los precios finales resulta difícil producto del bajo consumo y la apertura de las importaciones.

La tracción del consumo durante el segundo mes del año estuvo distorsionada por el factor estacional denominado «Vuelta al Cole». El encarecimiento interanual de la canasta escolar, que osciló entre un 15% y un 24%, actuó como un mecanismo de absorción de la liquidez de los hogares, generando un efecto de desplazamiento sobre el consumo de otros rubros comerciales, los cuales experimentaron caídas de dos dígitos en sus volúmenes de venta. Simultáneamente, el sector industrial operó con un uso de la capacidad instalada en torno al 54% según el INDEC.

En el plano institucional y regulatorio, la reciente sanción legislativa de la Ley de Modernización Laboral y la reglamentación operativa de la Ley de Inocencia Fiscal implican cambios en las decisiones para el manejo empresarial. Mientras la reforma laboral reduce contingencias legales y flexibiliza la gestión de los pasivos laborales futuros a través del Fondo de Cese, los análisis preliminares indican que no resultará un catalizador inmediato para la contratación masiva ante la evidente debilidad del mercado interno. La Ley de Inocencia Fiscal, por su parte, ofrece una ventana táctica para la regularización de activos no declarados, la cual puede ser empleada estratégicamente para el fondeo de capital de trabajo a costo cero en un entorno monetario de tasas de interés reales positivas.

De cara al primer semestre, las expectativas se centran en el ingreso de divisas derivado de una cosecha gruesa que se proyecta muy buena, con un récord en la producción de maíz estimado en 61 millones de toneladas. Este flujo garantizará una buena porción de liquidez del mercado único y libre de cambios (MULC). No obstante, el desafío para la gerencia PyME consistirá en navegar un semestre donde el apalancamiento es financieramente costoso, el nivel de morosidad crediticia de los hogares se encuentra en máximos históricos y la competitividad externa de los productos nacionales de valor agregado se ve fuertemente desafiada por un Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que exhibe signos claros de apreciación.

Recomendaciones

El tránsito por un ciclo económico caracterizado por la estabilización monetaria, la inflación de costos fijos, el encarecimiento logístico, un tipo de cambio real apreciado y una demanda local exhausta, exige cambios. Las estrategias de crecimiento apalancado o supervivencia especulativa mediante la simple acumulación de stock como refugio de valor han caducado. El enfoque gerencial debe pivotar, con disciplina, hacia la optimización de la liquidez, la eficiencia en los procesos estructurales y la agresividad comercial para sostener los volúmenes de giro.

Gestión Financiera

La confirmación de la erradicación del componente inflacionario que superaba a las tasas de interés invierte la lógica del financiamiento del sector privado. Las empresas enfrentan hoy tasas activas para líneas comerciales que se ubican por encima del 38%, generando costos financieros mensuales efectivos que sistemáticamente superan la evolución general de los precios mayoristas y el deslizamiento del dólar.

La utilización sistemática de giros en descubierto bancario o la venta de cheques propios diferidos a plazos largos para solventar compras especulativas o sostener stock inmovilizado en depósitos debe cesar. 

Ante la necesidad de capital de trabajo el Régimen de Inocencia Fiscal abre un canal transitorio que permite la exteriorización, declaración y afectación de activos financieros líquidos, no declarados previamente (fondos atesorados fuera del sistema o «dinero de colchón»), hacia circuitos productivos formales. Constituye la metodología de fondeo a menor costo relativo disponible en el mercado argentino actual para reestructurar y cancelar pasivos bancarios onerosos.

En contrapartida, si la gestión de cobranzas de la empresa genera flujos de caja y excedentes líquidos transitorios superiores a 7 o 15 días, el área de finanzas debe canalizarlos inmediatamente hacia instrumentos del mercado de capitales o bancarios de rápida liquidación (Fondos Comunes de Inversión tipo Money Market T+0, Letras del Tesoro cortas o cauciones bursátiles). Ante la compresión extrema de la brecha cambiaria, el retorno (rendimiento o yield) en pesos de estos instrumentos logra empardar y en muchos casos superar holgadamente la rentabilidad obtenida por el simple acopio de moneda extranjera de libre disponibilidad 

Optimización operativa

En un mercado que rehúsa convalidar nuevos aumentos en las listas de precios de salida de fábrica por la fatiga del poder adquisitivo, la rentabilidad se construye exclusivamente aguas adentro de la empresa, a través de recortes quirúrgicos e inteligentes de los costos hundidos y fijos de operación.

Las fábricas e importadores deben ampliar o redirigir con urgencia, las capacidades de diseño, las pautas y presupuestos de marketing, y los esfuerzos de logística y distribución, hacia sus líneas de producción orientadas a marcas secundarias, white labels (marcas blancas) o versiones simplificadas y económicas (low-cost) de sus productos, maximizando su visibilidad y exhibición preferencial (frentes de góndola, publicidades direccionadas en plataformas digitales y catálogos de ofertas semanales directas).

Dinámica inflacionaria, tasas de interés y el fin de la licuación

La trayectoria de desinflación que caracterizó los primeros semestres del plan económico ha convergido hacia una meseta que demuestra una elevada resistencia a la baja, configurando un nuevo régimen de nominalidad para la planificación empresarial. Los datos oficiales publicados por el INDEC confirmaron un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2,9% para el mes de febrero de 2026, acumulando un alza interanual del 33,1%. Se estima para marzo una inflación de entre 2,5% y 2,8%.

La política monetaria instrumentada por el BCRA acompaña un entorno de tasas de interés mayoristas que resultan positivas en términos reales frente a la evolución del tipo de cambio y  levemente positivas frente a la inflación esperada para el año. Para la primera semana de marzo de 2026, la Tasa BADLAR para depósitos mayoristas en bancos privados se ubicó en el 30,8% TNA, lo que sería un TEA de aproximadamente 35,56%. En el segmento de crédito corporativo, la tasa TAMAR se posicionó en 33,3% TNA, con un TEA de 38,89%.

Con una Tasa Efectiva Mensual (TEM) de fondeo bancario alrededor del 3,4% (dependiendo del spread y el riesgo crediticio de la PyME), el costo financiero del capital de trabajo supera el nivel de inflación proyectado. Endeudarse comercialmente mediante el descuento de cheques de pago diferido o adelantos en cuenta corriente para financiar la inmovilización de inventarios destruye valor económico. La ganancia por tenencia de mercadería ya no logra compensar la carga de los intereses devengados, obligando a las empresas a transicionar hacia modelos de gestión de inventarios reducidos.

Un rasgo distintivo de la coyuntura de 2026 es la divergencia entre las proyecciones de los agentes institucionales del mercado y la percepción anímica y económica de los consumidores finales. Esta «brecha de expectativas» constituye un riesgo para las previsiones de ventas comerciales a mediano plazo.

Mientras los analistas que nutren el REM del BCRA proyectan un sendero de inflación anual descendente y anticipan un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real del orden del 3,4% interanual, las encuestas que pulsan el humor social muestran un panorama más sombrío. Según la Encuesta de Expectativas de Inflación elaborada por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la ciudadanía anticipa una inflación promedio del 35,7%.

Este pesimismo prospectivo se encuentra correlacionado con el deterioro de las condiciones materiales en el presente. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la UTDT registró en febrero de 2026 una contracción mensual del 4,7%, situando al indicador en 44,4 puntos.

El análisis desagregado de este índice revela que el subíndice que mide la situación personal de los encuestados experimentó un desplome del 7,6%, seguido por una caída del 5,4% en la percepción de la situación macroeconómica.

Este retroceso en la confianza, según el informe de Di Tella, se observó de manera transversal, afectando tanto a los hogares de ingresos altos, donde la disminución fue del 5,24%, como a los estratos de menores recursos, que mostraron una baja del 2,28%. A nivel regional, esta caída sitúa a la Argentina en la parte inferior de la tabla de confianza del consumidor en Latinoamérica.

Los informes del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) aportan una capa adicional de profundidad a este diagnóstico de tensión social. Si bien los índices estrictos de pobreza monetaria han mostrado mejoras frente a los picos históricos recientes la vulnerabilidad estructural persiste. El 46,8% de la población continúa manifestando ‘estrés económico’ por insuficiencia de ingresos para cubrir sus necesidades básicas. A esto se suma el alarmante informe publicado en marzo de 2026, el cual revela que el impacto ya recae fuertemente sobre el empleo formal: el 83,5% de los trabajadores asalariados sufre vulnerabilidad alimentaria y más del 60% se ve obligado a saltear comidas durante su jornada laboral por falta de recursos. De manera congruente con esta asfixia cotidiana y su impacto en la proyección de la demanda agregada, casi 4 de cada 10 hogares argentinos considera que la situación económica general del país empeorará a lo largo del año.

Para la dirección de una PyME orientada al mercado interno configuran el marco operativo real del negocio. El consumidor final carece de excedentes de liquidez, administra su presupuesto bajo una lógica de priorización y mantiene un elevado nivel de incertidumbre sobre la estabilidad futura de sus fuentes de ingreso. En consecuencia, la propensión marginal a consumir bienes durables o discrecionales se mantiene deprimida, limitando la capacidad de tracción de campañas de marketing tradicionales que incorporen un fuerte componente de financiamiento subsidiado o rebajas directas de precio. Además, para necesidades concretas como indumentaria y bienes durables pequeños, el consumidor cuenta con la ventana de promociones internacionales y la venta puerta a puerta.

Consumo masivo

El consumo masivo, que históricamente ha funcionado como el motor principal del crecimiento del PIB en Argentina, exhibe un estancamiento con sesgos contractivos en la mayoría de los rubros. El relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre las ventas minoristas PyME refleja una caída del 5,6% interanual a valores constantes durante el mes de febrero de 2026, marcando el décimo mes consecutivo en el que el sector registra un retroceso en sus volúmenes de comercialización.

Si bien la medición intermensual desestacionalizada arrojó un repunte del 2,6% respecto a enero, este movimiento positivo obedece a factores de índole estacional y fue estadísticamente insuficiente para revertir la contracción acumulada, la cual cerró el primer bimestre del año con un saldo negativo del 5,2%.

La anatomía de esta severa caída comercial durante el mes de febrero se encuentra ligada a un fenómeno de reasignación forzosa del presupuesto familiar, catalizado por el inicio del ciclo lectivo. El costo inelástico de preparar a un alumno para la ‘Vuelta al Cole’ drena la liquidez destinada a consumos discrecionales. La Canasta Básica Escolar experimentó un fuerte incremento interanual del 15,03%, situándose el gasto necesario para un conjunto completo de insumos pedagógicos y de indumentaria en un valor basal de $437.273, de acuerdo con el informe técnico auditado por el CECIS (Centro Empresario, Comercial, Industrial y de Servicios).

El uso de tarjetas de crédito para pagos en cuotas (particularmente mediante planes oficiales como Cuota Simple) y las promociones bancarias semanales funcionaron como el principal sostén de las operaciones durante el bimestre, compensando la carencia de efectivo circulante en los bolsillos de las familias.

La contracción del consumo se traslada de manera directa hacia los eslabones productivos de la cadena de valor. La industria manufacturera, con fuerte orientación al abastecimiento del mercado interno, transita una fase de letargo que erosiona sus bases dele rentabilidad.

El Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) registró para el inicio de 2026 una caída generalizada que consolidó el decimoquinto mes consecutivo del indicador operando en zona de contracción. Según FIEL, la actividad cayó 3,6% en términos interanuales, con una afectación asimétrica según el tamaño de la empresa.

La producción industrial PyME inició el año con una contracción interanual del 7,3%. El desglose por ramas de actividad evidencia que los sectores de Químicos y Plásticos (-9,5%), Alimentos y Bebidas (-9,4%), y Metal, Maquinaria y Equipo (-7,9%) fueron los principales responsables del deterioro agregado, afectados concurrentemente por la parálisis de la obra pública, la debilidad del consumo final y las dificultades en las cadenas de suministro.

El indicador clave que define la sustentabilidad microeconómica en este contexto es la capacidad instalada industrial, que según los informes de CAME se ubicó en el 61% en enero, registrando una merma de 1,7 puntos porcentuales respecto a las medición previas. 

Los datos relevados por el INDEC ratifican esta tendencia, basándose en la medición oficial correspondiente a diciembre de 2025. El indicador de Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) exhibió un cierre de año crítico, ubicándose en un promedio general del 53,8%, lo que representa una contracción interanual de 2,9 puntos porcentuales respecto al 56,7% registrado en diciembre de 2024, configurando el nivel mensual más bajo observado desde marzo de 2024.

Esta subutilización estructural de la infraestructura productiva representa la mayor amenaza financiera para el sector manufacturero a corto plazo: la trampa de los costos fijos. Cuando una planta metalmecánica u orientada a la inyección de plásticos opera al 50% o 60% de su capacidad teórica máxima, la totalidad de sus gastos estructurales —mantenimiento, seguros, seguridad, impuestos inmobiliarios y, crucialmente, la potencia energética contratada— deben prorratearse entre un volumen significativamente menor de unidades producidas. Este fenómeno eleva el costo unitario de producción muy por encima del precio que un mercado deprimido está dispuesto a convalidar. La consecuencia inmediata es la compresión casi total de los márgenes de rentabilidad. Para no perder su lugar en las góndolas o en las cadenas de provisión, muchas firmas operan al límite del punto de equilibrio o incluso asumen pérdidas operativas. Para sostener este flujo de caja negativo, las empresas se ven obligadas a liquidar ahorros, postergar obligaciones impositivas o incurrir en mora con el sector financiero.

Energía, logística e ITCRM

A partir del inicio del año, el Gobierno Nacional oficializó la implementación del nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados. Esta medida gubernamental determinó la eliminación definitiva de la asistencia estatal y los esquemas tarifarios preferenciales para la totalidad del espectro comercial e industrial.

En términos prácticos, las PyMEs han transitado aceleradamente hacia el pago de tarifas plenas tanto en el suministro de electricidad como en la provisión de gas natural por redes. La convergencia hacia los valores mayoristas de referencia —fijados en el orden de los US$ 65 por megavatio-hora (MWh) para la energía eléctrica en enero (en febrero y marzo serán mayores por el aumento del petróleo por la guerra) y US$ 3,1 por millón de BTU (MMBTU) para el gas natural— representa un encarecimiento importante. 

Para las industrias de proceso continuo o de carácter energointensivo (papeleras, fundiciones, extrusoras de plástico y cámaras frigoríficas, entre otras), el impacto es inmediato. La energía ha mutado de ser un costo general de administración manejable a consolidarse como una de las variables directas críticas.  

De manera simultánea, el componente logístico ha inyectado presión inflacionaria a la cadena de abastecimiento. El Índice de Costos del Transporte de Cargas, elaborado de manera mensual por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y auditado por la Universidad de Buenos Aires, registró un incremento del 2,28% en febrero de 2026.

A partir de su instrumentación efectiva el 2 de enero de 2026, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) actualizó su esquema de intervención, abandonando formalmente el régimen de devaluación controlada restrictiva (el crawling peg del 1% mensual) para implementar una actualización de los límites de las bandas de flotación cambiaria, cuyos márgenes se deslizan ahora ajustados por el último dato de inflación oficial disponible. Sin embargo, en la dinámica diaria, la apreciación cambiaria prosiguió su curso debido a que el deslizamiento efectivo del tipo de cambio continuó operando por debajo de la persistencia del nivel general de precios.

Sin embargo, en la práctica, el tipo de cambio oficial mayorista ha continuado deslizándose a un ritmo inferior a la evolución del nivel general de precios internos. En enero, la depreciación cambiaria rondó el 1% frente a un IPC cercano al 2,8%, tendencia que se mantuvo durante febrero con una inflación del 2,9%.

La consecuencia económica de este diferencial es la continua apreciación de la moneda nacional frente a las divisas de los principales socios comerciales del país. Desde la óptica de la PyME productora de bienes transables, un ITCRM bajo o apreciado funciona como un efecto tenaza sobre su modelo de negocios. Por un lado, encarece el valor en dólares de la producción nacional en el extranjero, erigiendo barreras a la exportación de manufacturas de origen industrial y cerrando vías alternativas de crecimiento frente al alicaído mercado doméstico. Por el otro lado, en un contexto gubernamental de remoción de trabas burocráticas y apertura comercial paulatina, la apreciación cambiaria abarata artificialmente los bienes importados puestos en frontera.

Modernización Laboral

La actividad legislativa en el inicio del año parlamentario culminó a finales de febrero de 2026 con nuevos cambios en el mundo del trabajo: la sanción definitiva por parte del Senado de la Nación de la Ley de Modernización Laboral. Esta normativa introduce modificaciones en la matriz de relaciones entre empleadores y trabajadores del sector privado, con el objetivo declarado por el oficialismo de reducir los niveles de litigiosidad judicial y fomentar la creación de empleo registrado. Entre sus medidas principales, la reciente ley crea el Fondo de Asistencia Laboral (fondo de cese) y establece un nuevo esquema de actualización para los créditos laborales judicializados. De esta forma, se profundiza el esquema de reformas iniciado en 2024 con la Ley de Bases, mediante la cual ya se había implementado la extensión del período de prueba y la eliminación de las multas por deficiencias registrales.

Sin embargo, la flexibilización de las condiciones de contratación y desvinculación no genera, per se, creación neta de empleo. En teoría económica, la demanda de factor trabajo es una demanda derivada. Una PyME industrial o comercial que opera en febrero de 2026 con niveles de ventas interanuales negativos y una capacidad productiva ociosa de en promedio del 54%, no incorporará nuevo personal en el corto plazo, sin importar cuán laxo sea el período de prueba o cuán económico resulte un eventual despido.

Por el contrario, en un contexto de contracción del mercado interno, la mayor previsibilidad y reducción en los costos de desvinculación —producto del fondo de cese y la eliminación de multas— podría facilitar una reestructuración defensiva de las plantillas de personal.

Las empresas que sostenían dotaciones de personal excedentarias o improductivas únicamente debido a la imposibilidad financiera de afrontar el alto costo indemnizatorio del régimen legal previo, encontrarán ahora el vehículo legal y económico para concretar dichas desvinculaciones y ajustar sus dotaciones a la nueva escala reducida de sus negocios. La reactivación genuina de las contrataciones quedará estrictamente supeditada al retorno del crecimiento de la demanda agregada.

Por otro lado, en un escenario de crecimiento económico, la contratación de personal podría dinamizarse a un ritmo más acelerado. Sin embargo, al haberse extendido el período de prueba, la consolidación del empleo formal con plenos derechos demandará más tiempo. Además, sin la amenaza de las multas registrales, el incentivo real para la formalización laboral queda supeditado a la tracción genuina de la actividad económica y a la necesidad de las empresas de retener talento, más que al factor punitivo.

El análisis de la cartera crediticia del sistema bancario y comercial aporta un dato alarmante sobre la vulnerabilidad del entramado económico. A lo largo del año previo y en el arranque de 2026, las tasas de incumplimiento han subido, configurando un escenario de fragilidad financiera extendida.

El Banco Central, a través de sus informes sobre Bancos y la Central de Deudores, reveló que la tasa de morosidad en el crédito al sector privado ha alcanzado picos muy altos. El epicentro de este deterioro en la cadena de pagos no se encuentra en el sector corporativo, sino en la economía de los hogares.

El financiamiento directo a sola firma (Personal), frecuentemente utilizado por los hogares para cubrir descalces de ingresos corrientes frente a gastos ineludibles, presentó una tasa de morosidad que escaló hasta ubicarse en un rango del 9,9% al 12% a fines de 2025. El financiamiento con tarjeta de crédito, instrumento central para apalancar el consumo diario de alimentos y bienes durables registró una tasa del 9,3%. El refinanciamiento crónico mediante el pago del «pago mínimo» ha saturado los límites crediticios de una vasta porción de la población económicamente activa. Esto va en consonancia con lo relevado por la UCA, explicado anteriormente.

En el ámbito netamente corporativo, las transacciones financiadas entre proveedores y clientes evidencian severas dilaciones y un agudo estrés en la gestión del flujo de caja, reflejado de manera contundente en la tasa de rechazo de cheques por falta de fondos. Este indicador clave de mora comercial experimentó una aceleración interanual crítica, triplicando su incidencia al saltar del 0,77% registrado en diciembre de 2024 hasta representar un 2,2% en cantidades sobre el universo total compensado a fines de 2025.

El flujo divisas de la cosecha gruesa

El horizonte macroeconómico del segundo trimestre de 2026 descansa en gran medida sobre el éxito del complejo agroexportador y la inminente liquidación de divisas proveniente de la cosecha de cereales y oleaginosas. 

Las estimaciones agrícolas generadas por entidades de referencia confirman proyecciones de volumen físico robusto para la campaña 2025/2026. 

La consolidación de un volumen de maíz que perforaría el techo de las 61 millones de toneladas y un acopio de soja estabilizado, proyectan un ingreso consolidado por exportaciones del complejo agroindustrial que podría superar los USD 32.000 millones. La materialización final de estas proyecciones de ingreso de divisas quedará sujeta a la volatilidad de los precios internacionales, fuertemente condicionada por los actuales conflictos geopolíticos.

En términos macrofinancieros, la aceleración de este flujo de comercialización primaria a partir de abril aportará las divisas necesarias para que el Banco Central fortalezca sus reservas netas.

Relacionado Posts

Informe: Radiografía del consumo en Córdoba
Informes

Informe: Radiografía del consumo en Córdoba

7 marzo, 2026
Informe macroeconómico mensual – Febrero 2026
Informes

Informe macroeconómico mensual – Febrero 2026

6 marzo, 2026
Informe contexto internacional – Febrero 2026
Informes

Informe contexto internacional – Febrero 2026

1 marzo, 2026
Informe industria & comercio mensual – Enero 2026
Informes

Informe industria & comercio mensual – Enero 2026

9 febrero, 2026
Informe macroeconómico mensual – Enero 2026
Informes

Informe macroeconómico mensual – Enero 2026

5 febrero, 2026
Informe contexto internacional – Enero 2026
Informes

Informe contexto internacional – Enero 2026

3 febrero, 2026
Apliconomy

Información que vale

Categorías

  • Home
  • Economía
  • Empresas & Negocios
  • Informes
  • Tablero Económico
  • Servicios

Seguinos en redes sociales

Lo último

  • Informe industria & comercio mensual – Febrero 2026
  • Informe: Radiografía del consumo en Córdoba
  • Informe macroeconómico mensual – Febrero 2026
  • Home
  • Economía
  • Empresas & Negocios
  • Informes
  • Tablero Económico
  • Servicios

© 2025 Apliconomy - Desarrollado por Livom.

Bienvenido nuevamente!

O

Login a tu cuenta

Olvidaste la contraseña? Registro

Crear nueva cuenta

O

Completá los campos para registrarte

Todos los campos son requeridos Ingresar

Recupera tu contraseña

Por favor ingresa tu nombre de usuario o email para resetear tu contraseña.

Ingresar
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Economía
  • Empresas & Negocios
  • Servicios
  • Tablero Económico
  • Informes

© 2025 Apliconomy - Desarrollado por Livom.

¿Estás seguro que querés desbloquear este artículo?
Desbloquear izquierda : 0
¿Estás seguro que querés cancelar la suscripción?