El sistema financiero argentino cerró agosto con una expansión moderada del crédito, una elevada morosidad de los hogares y una caída de los depósitos en pesos. Según el Informe sobre Bancos publicado este 16 de octubre por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el financiamiento al sector privado aumentó 0,7% mensual en términos reales y acumuló un crecimiento interanual del 3,6%. Sin embargo, detrás de esa recuperación aparecen diferencias importantes: mientras los préstamos a empresas crecieron, el crédito a las familias permaneció prácticamente estancado. El organismo destacó que, pese al deterioro de la calidad crediticia acumulado en los últimos períodos, los bancos mantienen elevados niveles de liquidez y solvencia.
Los préstamos empresariales aumentaron 1,3% real respecto de julio y 6,7% interanual, con incrementos en todas las actividades económicas y variaciones mensuales destacadas en construcción, comercio y servicios. En contraste, el crédito a las familias no registró cambios significativos en términos reales, aunque presentó comportamientos diferentes según el destino. Los saldos de tarjetas de crédito disminuyeron 1% real y los préstamos personales retrocedieron 0,5%, mientras que los hipotecarios crecieron 1,8% y los prendarios 0,7%. Durante agosto se incorporaron 3.042 nuevos tomadores de créditos hipotecarios, alcanzando 32.476 en los últimos doce meses. Esta evolución muestra una expansión selectiva del financiamiento, con mayor dinamismo de los préstamos empresariales y de las líneas con garantía real que del crédito destinado al consumo.
La morosidad continúa siendo uno de los principales indicadores de alerta, especialmente entre las familias. En agosto, el 7,75% del crédito total al sector privado se encontraba en situación irregular, prácticamente sin modificaciones respecto del 7,73% de julio. Entre los hogares, la proporción alcanzó el 12,81%, con una reducción mensual de apenas 0,13 puntos porcentuales, mientras que en las empresas aumentó hasta el 3,80%. Si se consideran exclusivamente los préstamos personales y las tarjetas de crédito, la irregularidad fue todavía mayor, llegando al 14,61%. El informe también advierte que parte de la reducción mensual de la mora familiar estuvo asociada al traspaso de cartera irregular a partidas fuera de balance. En este contexto, el elevado endeudamiento en situación irregular constituye una señal de presión financiera sobre los hogares y un factor que puede restringir su capacidad de consumo.
Los depósitos privados registraron una caída mensual y mostraron una evolución diferente según la moneda. El saldo total disminuyó 0,3% real respecto de julio, aunque permaneció 1,1% por encima del nivel de agosto de 2025. Los depósitos en pesos retrocedieron 0,9% real, principalmente por la reducción de los fondos en cuentas a la vista, mientras que las colocaciones a plazo aumentaron levemente, un 0,4%. Por el contrario, los depósitos en moneda extranjera crecieron 1,4% mensual, medidos en dólares, y acumularon un incremento interanual del 26,4%. Esta dinámica se produjo en un escenario en el que el financiamiento en moneda extranjera también continuó expandiéndose, con un crecimiento mensual del 1,9% y una suba interanual del 34,8%, medidos en moneda de origen.
Los medios de pago reflejaron, por su parte, el avance de la digitalización y señales mixtas en la operatoria comercial. Las transferencias inmediatas aumentaron 17% interanual en cantidad de operaciones, mientras que los pagos mediante códigos QR crecieron 67,5% y sus montos avanzaron 62,9% real. En paralelo, los cheques electrónicos continuaron ganando participación y concentraron el 87,2% de los montos compensados. El rechazo de cheques por falta de fondos disminuyó en agosto hasta el 1,73% de las operaciones y el 1,03% de los montos, aunque la proporción de rechazos por cantidad todavía superó la de un año atrás. En conjunto, los datos muestran un sistema bancario financieramente sólido, pero con tensiones persistentes en la capacidad de pago de las familias. La diferencia entre la fortaleza de los balances bancarios y las dificultades que enfrentan los hogares constituye uno de los principales contrastes del escenario financiero argentino.