En abril de 2026, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró un incremento interanual de 1,6% en comparación con el mismo mes del año anterior. Sin embargo, en términos desestacionalizados, el índice disminuyó un 1,5% respecto de marzo de 2026, evidenciando una pausa en la recuperación tras el repunte del mes previo. Por su parte, el componente tendencia-ciclo mostró una ligera variación positiva de 0,3%.

El desempeño de la economía en el cuarto mes del año estuvo fuertemente traccionado por los sectores primarios, lo que se evidenció en las subas interanuales registradas por siete de los quince sectores de actividad que conforman el EMAE. El crecimiento interanual más destacado correspondió a la explotación de minas y canteras, que lideró el alza general con una fuerte suba del 17,1% interanual, seguida por la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un sólido incremento del 10,9%. Precisamente, la actividad agropecuaria y la minería fueron las de mayor incidencia positiva en la variación total del indicador. A estos rubros se sumaron también los avances en electricidad, gas y agua (6,4%), la intermediación financiera, que creció un 4,5% respecto a abril del año anterior, y el sector de transporte y comunicaciones, que logró una variación positiva del 2,0% interanual.

En contraste con el sector primario, el bloque ligado al consumo doméstico y la producción local continuó mostrando signos de contracción, con ocho sectores de actividad que registraron caídas en la comparación interanual. Las bajas más pronunciadas afectaron áreas clave para el empleo y el mercado interno, lideradas por la pesca, que experimentó el derrumbe más severo del mes con una retracción del 28,4% interanual. A este sector le siguieron el comercio mayorista, minorista y reparaciones, que se contrajo un 3,2%, la industria manufacturera, con una caída del 2,9%, la construcción, que disminuyó un 1,8%, y la administración pública y defensa, que mostró una baja del 1,3% interanual.

Para dimensionar el peso de este retroceso, cabe destacar que solamente la pesca, la industria manufacturera y el comercio le restaron en conjunto 0,9 puntos porcentuales a la variación interanual del índice de actividad general. Por su parte, el sector de hoteles y restaurantes fue el único que logró mantenerse estancado, sin variaciones (0,0%) respecto al mismo mes del año pasado.
El retroceso desestacionalizado del 1,5% de abril no tomó por sorpresa. El consenso general ya advertía que, tras los números positivos de marzo, abril iba a exhibir una caída mensual. Esta dinámica pone de relieve una recuperación económica fuertemente heterogénea o «en forma de K». Mientras el agro, la energía y las actividades extractivas operan como sostenes macroeconómicos (favorecidos por el perfil exportador), la recesión sigue afectando a la economía real que no logra acompañar los buenos resultados de las actividades extractivas. El bolsillo de los consumidores y la producción PyME aún se resienten ante la contracción del poder adquisitivo, lo que explica la constante fatiga en la Industria y el Comercio comercial reportada en las cifras oficiales.
De cara al cierre del año, las instituciones financieras y organismos internacionales proyectan un escenario de ordenamiento fiscal, pero advierten sobre los desafíos del nivel de actividad y la inversión.