La cantidad de dinero y activos líquidos en Estados Unidos volvió a crecer con fuerza y abrió un nuevo interrogante sobre la evolución futura de la inflación y la política monetaria de la Reserva Federal.
El Divisia M4, una de las medidas más amplias de los agregados monetarios estadounidenses elaborada por el Center for Financial Stability (CFS), aumentó 7,85% interanual en julio de 2026, frente al 7,79% registrado en junio.
La aceleración es significativa si se compara con un año atrás. La serie actualmente revisada por el CFS muestra un crecimiento de 5,39% en julio de 2025. En doce meses, por lo tanto, el ritmo de expansión aumentó en alrededor de 2,5 puntos porcentuales.
El dato merece atención desde una perspectiva monetarista, aunque no permite concluir por sí solo que Estados Unidos se encamine hacia una nueva ola inflacionaria.
La teoría monetarista sostiene que un crecimiento persistente de la cantidad de dinero por encima de la capacidad de expansión de la producción real puede generar presiones sobre los precios. Pero la relación no es inmediata ni automática: también importan la velocidad de circulación del dinero, la demanda de liquidez, el crédito y el comportamiento de la actividad económica.
Además, el Divisia M4 es un agregado particularmente amplio que incluye distintos instrumentos financieros. El CFS también publica el Divisia M4-, que excluye los Treasury bills. Esta medida creció alrededor de 6,9% interanual en julio, lo que indica que la expansión monetaria continúa siendo relevante aun cuando se excluye ese componente.
El dato monetario adquiere mayor interés cuando se lo contrasta con la evolución del mercado laboral. El informe de empleo correspondiente a agosto mostró que Estados Unidos creó 162.000 puestos de trabajo, mientras que la tasa de desempleo se mantuvo en 4,1%.
Sin embargo, los salarios no están acelerándose. El salario horario promedio aumentó 0,3% en agosto y registró un crecimiento interanual de 3,1%, frente al 3,2% de julio.
El último dato disponible de inflación, correspondiente a julio, mostró un aumento de 3,4% interanual del IPC.
La combinación resulta relevante: el mercado laboral continúa mostrando fortaleza, pero el crecimiento salarial no está generando por ahora una aceleración adicional de las presiones inflacionarias. De hecho, el aumento interanual de los salarios se encuentra ligeramente por debajo de la inflación general.
Esto debilita, al menos por el momento, la posibilidad de hablar de una nueva espiral de salarios y precios. La señal monetaria, por lo tanto, debe interpretarse con cautela. Si el crecimiento del M4 continúa durante los próximos meses y comienza a coincidir con una mayor demanda, una aceleración de la inflación subyacente o un repunte de los salarios, el riesgo inflacionario sería más significativo.
Si, en cambio, los salarios continúan moderándose y la inflación permanece contenida, la expansión de los agregados monetarios podría tener un impacto limitado sobre los precios.
¿Qué significa para la Fed?
El comportamiento del Divisia M4 no determina las decisiones de la Reserva Federal. La política monetaria estadounidense se guía principalmente por la inflación, el empleo, la actividad económica y las condiciones financieras.
Pero una expansión monetaria sostenida puede convertirse en un elemento adicional para evaluar los riesgos.
Si la inflación vuelve a acelerarse mientras el mercado laboral permanece firme, la Fed podría verse obligada a mantener las tasas de interés elevadas durante más tiempo o a reducir el ritmo de eventuales recortes.
El escenario contrario —menor inflación, salarios moderados y desaceleración de la actividad— permitiría una política monetaria más flexible. Por eso, más que anticipar una decisión concreta de la Fed, el crecimiento del M4 funciona como una señal que deberá ser contrastada con los próximos datos de inflación y empleo.
El impacto sobre Argentina
Para Argentina, una eventual prolongación de las tasas de interés elevadas en Estados Unidos tendría importancia.
Rendimientos estadounidenses más altos pueden aumentar el atractivo de los activos denominados en dólares y elevar el costo de financiamiento para los países emergentes. En ese escenario, las economías que necesitan recuperar el acceso al mercado internacional de crédito enfrentan condiciones menos favorables.
Argentina se encuentra particularmente expuesta a este factor debido a la necesidad de consolidar la acumulación de reservas, reducir el riesgo país y mejorar las condiciones de acceso al financiamiento externo.
Un escenario internacional de tasas elevadas no impediría necesariamente una mejora de la economía argentina, pero aumentaría las exigencias sobre sus variables internas. La consistencia fiscal, la sostenibilidad de la deuda, la acumulación de reservas y la credibilidad del programa económico cobrarían todavía mayor importancia.
Por ahora, el crecimiento de 7,85% del Divisia M4 no constituye una predicción de inflación. Es una señal de que las condiciones monetarias estadounidenses son considerablemente más expansivas que un año atrás. La clave estará en observar si esa expansión comienza a trasladarse a la demanda, los precios y los salarios.
El dato de empleo de agosto ofrece, por ahora, una señal mixta: Estados Unidos continúa creando puestos de trabajo, pero los salarios crecen a un ritmo moderado.
Para la Reserva Federal y para los mercados, esa combinación será uno de los factores centrales a seguir durante los próximos meses. Para Argentina, una eventual persistencia de la inflación estadounidense y de tasas altas representaría un entorno financiero internacional más exigente.