Históricamente, la relación comercial entre Argentina y China ha mostrado asimetrías, con Argentina exportando principalmente productos primarios (soja, carne, etc) e importando bienes manufacturados, generando un déficit estructural. Sin embargo, durante la charla con Sabino, este subraya que existen vectores de desarrollo y sectores específicos donde Argentina podría no solo equilibrar la balanza, sino dar un salto cualitativo en su inserción global.
Uno de los potenciales más relevantes identificados es el sector minero. Se mencionó que Argentina posee cantidades significativas de minerales clave como cobre y litio, fundamentales para la industria automotriz global en su transición hacia la electromovilidad.
A diferencia de otros países de la región con grandes reservas de estos minerales, Argentina cuenta con industria automotriz propia, lo que abre la posibilidad de ir más allá de la simple exportación de materia prima. La estrategia sugerida implica asociarse con empresas chinas líderes en electromovilidad y baterías para instalar plantas en Argentina, asegurando transferencia de tecnología y agregando valor localmente a los minerales. Se calcula que solo con un plan estratégico para estos minerales, Argentina podría revertir su déficit comercial con China.

Atento a las relaciones internacionales y el contexto geopolítico actual, se destacaron las significativas oportunidades que China presenta para el entramado productivo argentino, desde grandes empresas hasta pequeños y medianos emprendimientos. La discusión puso de manifiesto la necesidad de una estrategia nacional definida para capitalizar la complementariedad económica y tecnológica con el gigante asiático.
El sector agroalimentario también ofrece oportunidades, especialmente enfocándose en productos de alto valor agregado y segmentos de alto poder adquisitivo en China, como los productos orgánicos, cuya demanda está creciendo. La biotecnología aplicada a los alimentos, como el evento HB4 de Bioceres (mencionado como ejemplo de desarrollo local con apoyo del CONICET), es otro camino para la diferenciación.
También, un camino abierto y que China tiene una gran necesidad y vocación de inversión es en la necesidad de desarrollar nichos de mercado como la carne de cerdo, vista como un conversor de valor agregado al exportar proteína en lugar de granos para alimentar animales.
La economía del conocimiento y los sectores de alta complejidad técnica también tienen un gran potencial. Argentina posee capacidades en áreas como la industria nuclear, satelital y aeroespacial. Hace un tiempo, se trabajó en la exportación de componentes nucleares o el potencial de exportar reactores nucleares de diseño argentino (OPAL) a China.
A pesar de que China lidera en muchos segmentos tecnológicos, Sabino señaló áreas donde aún dependen de importaciones de alta complejidad, como ciertos radioisótopos medicinales.
El turismo se presenta como otra área de inmenso potencial subexplotado. China es un mercado emisor de turistas que más gasta a nivel mundial, pero Argentina enfrenta barreras burocráticas significativas en la emisión de visas, tardando hasta un mes en un proceso presencial, mientras que otros países otorgan visas virtuales en una semana. Agilizar este proceso, permitir pagos en QR y mejorar la conectividad aérea podrían atraer un millón de turistas chinos en pocos años, generando un ingreso considerable de divisas y una oportunidad para cientos de PyMEs relacionadas al turismo.
Para capitalizar estas oportunidades, durante el encuentro Sabino enfatizó la importancia de una estrategia activa y planificada. Y para esto, las PyMEs tienen que ejercer un rol de presión para que suceda. Además, esto incluye pensar la relación con China en términos regionales (Mercosur, UNASUR) para negociar con mayor fuerza.
Entre los desafíos, Sabino Vaca Narvaja planteó que el déficit comercial existente es una realidad. Existe el riesgo de una mayor primarización si no se negocian inteligentemente los términos de intercambio y pareciera que hoy no se está haciendo. En general, son procesos largos e implica bastante esfuerzo. La burocracia interna argentina y la falta de continuidad en las políticas de Estado dificultan el avance de grandes proyectos financiados por China, como las represas o la estación espacial o el proyecto de producción industrial de cerdo. La visión sesgada y a menudo negativa sobre China, influenciada por prejuicios y desinformación, también representa un obstáculo cultural y político.
En conclusión, China es un actor global de peso creciente, con una economía dinámica y una planificación a largo plazo. Para las empresas argentinas, existen claras oportunidades en sectores estratégicos más allá de los commodities tradicionales. Capitalizarlas requiere una política de Estado proactiva, planificación estratégica, modernización de la diplomacia comercial (enfocada en Asia y el comercio), simplificación administrativa, y un esfuerzo conjunto para superar las visiones anacrónicas y aprovechar el potencial de valor agregado, la ciencia, la tecnología y el turismo
En esto, las PyMEs tienen la tarea de generar presión por medio de sus cámaras y organizaciones para que el Estado planifique y mejore los procesos burocráticos. Por otro lado, comenzar con la generación de lazos que permitan desarrollar el proceso lento pero seguro de exportación de bienes y servicios. Por último, desde Apliconomy quedamos atentos a cualquier inquietud para comenzar el diálogo y revisar oportunidades de venta, accionando sobre los desafíos planteados.