En septiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos recortó su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, situándola en un rango de 4.00% a 4.25%, con proyecciones de recortes adicionales antes de fin de año. Los argumentos esgrimidos fueron que “los indicadores recientes sugieren que el crecimiento de la actividad económica se moderó en el primer semestre del año. La creación de empleo se ha desacelerado y la tasa de desempleo ha aumentado ligeramente, pero se mantiene baja. La inflación ha aumentado y se mantiene algo elevada”.
Si bien esta medida tiende a mejorar las condiciones para mercados emergentes, su efecto positivo en Argentina fue neutralizado por la severa crisis de confianza local. Los precios de las materias primas agrícolas se mantuvieron en niveles moderados. La Soja cerró alrededor de los USD 368.06/tn, el Trigo en los USD 186.59/tn y el Maíz en los USD 163.64/tn Con los precios dados, la soja fue un cultivo rentable, seguido por el maíz. A estos precios, el trigo y el sorgo ofrecen márgenes mucho más ajustados.
El principal socio comercial de Argentina, Brasil, mostró una desaceleración en su actividad industrial y sus proyecciones de crecimiento fueron revisadas a la baja para el final del año.
La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) proyectó en agosto que la región crecerá 2,2% durante 2025 lo que implicó un alza del 0,2% respecto de la previsión realizada en abril, pese a ello la región continuará en un periodo de bajo crecimiento que se extenderá hasta 2026 en el que el avance real del PBI sería del 2,3%.
Donald Trump y Javier Milei se reunieron en EEUU, donde se logró el respaldo de Washington al rumbo político y económico de la Argentina. También se pronunció el Fondo Monetario Internacional (FMI) que habló a favor del programa del gobierno, pero insistió con que hace falta construir apoyo político, acumular reservas en el Banco Central y un “régimen cambiario más flexible”. Si bien hubo un claro pronunciamiento de apoyo por parte de los Estados Unidos persisten inquietudes respecto a cuándo y cómo se materializará el apoyo financiero, y si será suficiente en el actual esquema cambiario o exigirá un cambio de reglas.