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Macroconomy: Informe macroeconómico – Julio 2026

by Apliconomy
10 julio, 2026
en Informes
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Macroconomy: Informe macroeconómico – Julio 2026
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Resumen ejecutivo

• El IPC nacional aumentó 2,1% mensual, acumuló 14,7% en el año y registró una variación interanual de 33,2%. La inflación núcleo se ubicó en 1,9%, por debajo del 2% mensual por primera vez en varios meses, mientras que los precios regulados avanzaron 2,4% y los estacionales 3,5%. La señal es favorable, pero no equivale a estabilidad plena: para empresas con costos energéticos, logísticos, salariales o dolarizados, la inflación relevante puede diferir de manera significativa del promedio nacional.

• La política monetaria mantiene una orientación contractiva en términos reales, aunque con mayor expansión nominal de agregados durante junio. Al 24 de junio, la base monetaria total informada por el BCRA fue de $45,71 billones y el M2 privado creció 18,8% interanual, todavía muy por debajo de la inflación. Las tasas pasivas siguen en niveles reducidos frente al riesgo de inflación y de tipo de cambio: TAMAR de bancos privados en 22,7% nominal anual, BADLAR en 23,1% y depósitos a 30 días en 20,30% al 30 de junio. La conclusión práctica es clara: el efectivo ocioso en pesos exige administración activa y horizontes cortos.

• El frente fiscal volvió a mostrar superávit. En mayo, el Sector Público Nacional registró un resultado primario positivo de $1,924 billones y un superávit financiero de $478.613 millones, luego de intereses por $1,446 billones. El dato confirma que el equilibrio fiscal continúa siendo el ancla principal del programa, pero su sostenibilidad requiere mirar la calidad de los ingresos: la recaudación de mayo creció 35,6% interanual, impulsada por Ganancias, mientras que IVA, Seguridad Social y débitos y créditos mostraron variaciones más moderadas.

• El comercio exterior dio el dato más relevante del mes: en mayo el INDEC informó exportaciones récord por USD 9.537 millones, importaciones por USD 6.033 millones y un superávit comercial histórico de USD 3.504 millones. El resultado ya no puede explicarse sólo por el agro: combustibles y energía exportaron USD 1.745 millones y el capítulo de combustibles minerales y aceites registró un superávit de USD 1.395 millones. La expansión de Vaca Muerta y el cambio en la balanza energética modifican gradualmente la restricción externa argentina.

• La mejora externa no se tradujo automáticamente en una acumulación proporcional de reservas. Las reservas internacionales brutas del BCRA fueron USD 47.081 millones en junio, monto similar a los USD 47.874 millones observados hacia fines de mayo. Esta divergencia resume la tensión central del esquema: el país genera dólares comerciales, pero una parte de esa oferta convive con demanda privada de cobertura, pagos externos, cambios de valuación y necesidades de normalización de importaciones.

• El tipo de cambio oficial tuvo una suba más visible en junio. El dólar minorista vendedor promedio informado por el BCRA fue $1.502 y el mayorista de referencia $1.483 a finales de junio. La variación respecto de fines de mayo se ubicó en torno de 4,5%, superior a la inflación mensual de mayo y suficiente para reactivar consultas de cobertura, aunque el tipo de cambio permaneció dentro del régimen de bandas. Para PyMEs importadoras, exportadoras o con insumos dolarizados, el problema no es pronosticar una fecha de salto, sino cuantificar la exposición neta y proteger márgenes.

• Las expectativas de mercado continúan asumiendo desinflación y crecimiento moderado. El REM de mayo, publicado por el BCRA el 4 de junio, relevó 46 participantes y mantuvo una inflación esperada a 12 meses de 23,3% según las principales variables del BCRA. La actividad, sin embargo, conserva un patrón heterogéneo: el último EMAE oficial corresponde a abril, con suba interanual de 1,6%, pero el crecimiento se concentra más en agro, minería, energía y sectores exportadores que en comercio e industria orientada al mercado interno.

Cuadro Resumen Indicadores

IndicadorÚltimo datoLectura para el informe
IPC nacional2,1% mensual en mayo; 14,7% acumulado; 33,2% interanualConfirma la desaceleración inflacionaria, pero no implica estabilidad plena. Las empresas deben seguir revisando precios, contratos y márgenes, especialmente si tienen costos regulados, salariales o dolarizados.
Inflación núcleo1,9% mensual en mayo; 32,0% interanualEs una señal positiva porque muestra menor inercia de precios privados. Sin embargo, sirve como referencia de tendencia, no como índice suficiente para todos los costos empresariales.
Liquidez monetaria y tasasBase monetaria: $45,71 billones al 24/06; M2 privado: +18,8% interanual; TAMAR: 22,7%; BADLAR: 23,1%; plazo fijo 30 días: 20,30%La economía sigue con liquidez real acotada. Las tasas pasivas son bajas frente al riesgo inflacionario y cambiario, por lo que los excedentes en pesos requieren administración activa y plazos cortos.
Resultado fiscal del Sector Público NacionalSuperávit primario de $1,924 billones y superávit financiero de $478.613 millones en mayoEl equilibrio fiscal continúa siendo el ancla principal del programa económico. La advertencia es que el pago de intereses absorbe una parte importante del resultado primario, por lo que la sostenibilidad fiscal no debe evaluarse sólo por el dato primario.
Composición de la recaudaciónGanancias: +67,9% interanual; IVA neto: +22,6%; Seguridad Social: +27,3%La recaudación total mejora, pero no necesariamente refleja una recuperación homogénea del mercado interno. IVA y Seguridad Social crecen por debajo de la inflación interanual, lo que sugiere prudencia en ventas, stock y contratación.
Comercio exterior de bienesExportaciones: USD 9.537 millones; importaciones: USD 6.033 millones; superávit comercial: USD 3.504 millones en mayoEs el dato externo más fuerte del mes. Mejora la oferta potencial de divisas, pero no garantiza acumulación automática de reservas porque existen pagos externos, demanda privada y normalización de importaciones.
Energía y combustiblesExportaciones de combustibles y energía: USD 1.745 millones; +167,1% interanual; 18,3% del total exportadoMuestra un cambio relevante en la matriz exportadora. La energía empieza a reducir la dependencia exclusiva del agro como generador de divisas, aunque su impacto sobre empleo y PyMEs dependerá del encadenamiento productivo local.
Reservas y compras netas del BCRAReservas brutas: USD 47.081 millones en junio. Compras netas de junio: aprox. USD 1.371 millones al 29/06; acumulado anual: USD 11.118 millonesLa posición compradora del BCRA es positiva, pero insuficiente para evaluar solvencia externa. La caída de reservas pese a las compras muestra que importan las reservas netas, los pagos futuros, encajes, swaps, valuación de activos y obligaciones externas.
Tipo de cambio oficialDólar minorista vendedor: $1.502; mayorista A3500: $1.483 al 26/06. Suba cercana al 4,5% respecto de fines de mayoLa corrección cambiaria volvió a ser relevante para costos de reposición, importaciones y contratos dolarizados. Aunque el dólar sigue dentro de bandas, las empresas deben medir exposición neta y no decidir sólo por expectativas generales sobre el dólar.
TCRM / ITCRM85 puntos al 26/06/2026; base 17/12/2015 = 100Indica apreciación real respecto de la base del índice. Esto puede abaratar importaciones en el corto plazo, pero también comprimir márgenes exportadores y encarecer costos internos medidos en dólares. Es clave para evaluar competitividad, no sólo nivel nominal del tipo de cambio.
Expectativas y actividadREM: inflación esperada a 12 meses de 23,3%; crecimiento esperado 2026 de 2,9%. EMAE abril: +1,6% interanualEl escenario de mercado sigue siendo de desinflación y crecimiento moderado, pero la recuperación no es homogénea. Energía, agro, minería y exportadores muestran mejores perspectivas que comercio, construcción tradicional y PyMEs ligadas al salario real.

Análisis de escenarios a seis meses

Escenario base: desinflación con corrección cambiaria administrada y actividad desigual.

Durante el segundo semestre, la inflación mensual se mantiene en la zona de 1,8% a 2,4%, con algún ruido por regulados, combustibles, salarios y actualización de contratos. El tipo de cambio oficial continúa dentro del régimen de bandas, pero con mayor deslizamiento que en los meses previos, evitando una apreciación real excesiva. El BCRA logra sostener reservas brutas en torno de USD 46.000 a USD 50.000 millones, aunque sin acumulación neta contundente. El superávit fiscal continúa como ancla, pero con tensiones por ingresos ligados al mercado interno. La actividad crece en promedio, impulsada por energía, agro, minería y exportaciones, mientras comercio y PyMEs de consumo avanzan con lentitud. Para empresas, este escenario exige presupuestos flexibles, política de precios por línea de producto, cobertura selectiva en dólares y capital de trabajo bien controlado.

Escenario favorable: superávit externo energético, reservas en alza y baja adicional del riesgo país.

El saldo comercial récord de mayo se sostiene con continuidad de exportaciones energéticas, buena liquidación agroindustrial y precios internacionales razonables. La mejora de calificación soberana se consolida, el riesgo país continúa descendiendo y el BCRA logra transformar una porción mayor del superávit comercial en reservas netas. La inflación baja hacia registros más cercanos al 1,5%-2,0% mensual, las tasas nominales pueden reducirse sin desanclar la demanda de pesos y el crédito comercial se recupera. En este contexto, los sectores vinculados a Vaca Muerta, minería, infraestructura, logística, servicios industriales y software aplicado a procesos productivos tendrían mejores oportunidades. Para PyMEs, el consejo sería identificar vínculos con cadenas exportadoras, profesionalizar gestión de costos y considerar inversiones acotadas con repago claro.

Escenario adverso: reservas débiles, dolarización privada y presión sobre precios de reposición.

El superávit comercial no alcanza para compensar pagos externos, demanda privada de cobertura, normalización de importaciones y eventuales shocks internacionales. Las reservas brutas permanecen estancadas o caen, el tipo de cambio acelera y la inflación deja de bajar. El mercado exige tasas más altas o mayor premio por riesgo, encareciendo el crédito y afectando capital de trabajo. El ajuste fiscal se vuelve más difícil porque los tributos ligados a la actividad no acompañan y aumentan las demandas de gasto social o subsidios. La economía real se fragmenta aún más: exportadores y empresas con ingresos dolarizados resisten, mientras comercio, servicios personales, construcción y PyMEs dependientes del salario real enfrentan presión de costos y menor volumen. En este escenario, las firmas deberían reducir exposición a ventas largas en pesos, revisar contratos dolarizados, evitar sobrestock financiado caro y testear márgenes ante una devaluación adicional de 10% a 20%.

1. Política monetaria

El IPC de mayo, publicado por el INDEC el 11 de junio confirmó una desaceleración adicional: 2,1% mensual, 14,7% acumulado en el año y 33,2% interanual. En términos de señal monetaria, la lectura es positiva: la inflación núcleo bajó a 1,9%, lo que sugiere menor inercia de los precios privados y una economía que opera con demanda contenida.

Gráfico variación porcentual del Índice de Precios al Consumidor IPC inflación mayo 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)

Sin embargo, la composición del IPC impide una lectura complaciente. Los bienes subieron 2,0% mensual y los servicios 2,5%. Los regulados avanzaron 2,4% en el mes, pero acumularon 20,3% en el año y 44,5% interanual, por encima del nivel general. Esta diferencia es especialmente relevante para PyMEs con alquileres indexados, energía, transporte, telefonía, servicios profesionales o fletes. En esos casos, la inflación núcleo puede servir como termómetro de tendencia, pero no como índice suficiente para preservar márgenes.

Gráfico variación porcentual del Índice de Precios al Consumidor IPC inflación mayo 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)

Las divisiones con mayor aumento mensual fueron Comunicación (3,4%), Educación (2,9%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,5%). En la práctica, la inflación de alimentos volvió a incidir en la restricción del consumo de los hogares: la Canasta Básica Total para un hogar tipo de cuatro integrantes en el Gran Buenos Aires fue de $1.498.741 en mayo, mientras que la Canasta Básica Alimentaria llegó a $681.246. Esto obliga a distinguir entre “baja de inflación” y “recuperación del poder de compra”.

La base monetaria total publicada por el BCRA se ubicó en $45,71 billones al 24 de junio.

Evolución de la base monetaria en Argentina a junio 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.

Frente a los $41,92 billones informados hacia el cierre de mayo, la variación nominal mensual fue positiva, aunque el análisis relevante no debe detenerse en ese dato. La demanda de dinero, el nivel de depósitos, el crédito bancario, la velocidad de circulación y la preferencia por cobertura en dólares condicionan la liquidez efectiva que enfrentan las empresas. El M2 privado creció 18,8% interanual, muy por debajo de la inflación de 33,2%; por lo tanto, la economía continúa desmonetizada en términos reales.

La evolución de los préstamos muestra una normalización parcial, pero no un ciclo expansivo pleno. Los préstamos de entidades financieras al sector privado alcanzaron $135,85 billones al 24 de junio. El Informe Monetario Mensual del BCRA indicó que en mayo el crédito comercial en pesos tuvo mejor desempeño que otras líneas, mientras que los préstamos al consumo y con garantía real mostraron mayor debilidad. Para una PyME, esto implica que el financiamiento de capital de trabajo puede estar disponible en algunos bancos y clientes, pero su uso debe compararse con margen bruto, plazo de cobranza y rotación de inventarios.

Evolución de las tasas de interés BADLAR y TAMAR de bancos privados junio 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.

Las tasas nominales continuaron en niveles bajos respecto de la historia reciente. La tasa TAMAR de bancos privados se ubicó en 22,7% nominal anual, la BADLAR en 23,1%, los depósitos a plazo fijo a 30 días en 20,3%, los adelantos en cuenta corriente a empresas en 26,3% y los préstamos personales en 64,3%. La lectura empresarial es doble. Por un lado, el costo nominal de adelantos puede resultar manejable para cubrir baches de caja de pocos días. Por otro lado, las tasas pasivas siguen siendo insuficientes como cobertura de valor si la empresa mantiene saldos inmovilizados durante períodos prolongados.

Evolución de las tasas
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.

La suba del dólar en junio agrega una advertencia. La tasa pasiva de corto plazo no compensa por sí sola un movimiento cambiario mensual cercano al 4,5% en el dólar oficial. En consecuencia, las decisiones de tesorería deben separar tres usos del dinero: caja operativa, reserva de liquidez y cobertura de reposición. La caja operativa debe privilegiar liquidez inmediata; la reserva de liquidez puede colocarse a plazos cortos; la cobertura de reposición debe evaluarse en función del componente importado o dolarizado de los insumos. No todos los pesos disponibles tienen el mismo propósito económico.

Indicadores de política monetaria

IndicadorDato de referenciaLectura técnica
IPC general2,1% mensual en mayo de 2026; 14,7% acumulado; 33,2% interanual.Confirma la desinflación, pero no elimina la necesidad de ajustes selectivos de precios ni de proteger ventas a plazo.
Inflación núcleo1,9% mensual en mayo; 13,8% acumulado; 32,0% interanual.Señal favorable sobre inercia privada de precios. Útil como referencia de tendencia, no como índice único de costos empresariales.
Precios regulados2,4% mensual; 20,3% acumulado; 44,5% interanual.Persisten como fuente de presión sobre tarifas, transporte, servicios y costos fijos.
Estacionales3,5% mensual; 9,1% acumulado.El componente estacional superó al nivel general en mayo; puede afectar rubros con alimentos frescos, turismo o indumentaria.
Base monetaria$45,71 billones al 30/06/2026.Aumenta frente a fines de mayo, pero en términos reales el sistema continúa con liquidez acotada.
M2 privado18,8% interanual al 24/06/2026.Crece muy por debajo de la inflación: la desmonetización real favorece la desinflación, pero restringe capital de trabajo.
Préstamos al sector privado$135.849.842 millones al 24/06/2026.El crédito existe, pero no hay expansión homogénea. Conviene comparar tasa efectiva, plazo y margen esperado.
TAMAR bancos privados22,7% nominal anual al 30/06/2026.Referencia pasiva mayorista. No cubre plenamente inflación esperada ni movimientos cambiarios de corto plazo.
BADLAR bancos privados23,1% nominal anual al 30/06/2026.Continúa como referencia contractual, pero su rendimiento real exige cautela para excedentes de caja.
Depósitos a 30 días20,3% nominal anual al 30/06/2026.Instrumento de liquidez transitoria, no de preservación integral del poder adquisitivo.
Adelantos en cuenta corriente26,3% nominal anual al 30/06/2026.Puede ser útil para descalces breves, siempre que no financie pérdidas operativas recurrentes.
Préstamos personales64,3% nominal anual al 30/06/2026.El crédito al consumo sigue caro y limita la demanda financiada de hogares.

Como conclusión, la política monetaria de junio combina desinflación, tasas más bajas y restricción real de liquidez. Ese equilibrio favorece la desaceleración de precios, pero también puede limitar la recuperación de ventas financiadas y la recomposición de capital de trabajo. 

2. Política fiscal

La recaudación nacional de mayo alcanzó $21,51 billones y en junio fue de $20,01 billones, con una variación nominal interanual de 35,6% y 23,6% respectivamente. La mejora de mayo fue relevante, pero cayó de manera significativa con una composición que exige separar ingreso transitorio, base imponible real y nivel de actividad.

La primera lectura es macroeconómica: el superávit fiscal continúa funcionando como ancla del programa. Al reducir la necesidad de financiamiento monetario o endeudamiento de corto plazo del Tesoro, mejora la consistencia del esquema antiinflacionario y contribuye a ordenar expectativas. Sin embargo, la segunda lectura es productiva: un equilibrio fiscal sostenido por contracción de gasto o por ingresos concentrados no tiene el mismo efecto que un equilibrio basado en mayor actividad, empleo formal y recaudación genuina.

En mayo, el principal impulso provino del Impuesto a las Ganancias, que recaudó $8,02 billones y creció 67,9% interanual. En junio cayó fuertemente con una recaudación de $3,21 billones con una variación de 11,31%. Esta dinámica puede mejorar de manera significativa la caja del Tesoro sin implicar una recuperación equivalente del consumo o del empleo formal. En cambio, el IVA neto recaudó en mayo $5,38 billones y creció 22,6% interanual y en junio $6,54 billones y creció 28,1% anual; Seguridad Social alcanzó $4,61 billones, con suba de 27,3% en mayo y $6,16 billones con un crecimiento interanual de 29,6%; y el impuesto a los créditos y débitos bancarios recaudó $1,45 billones en mayo, con aumento de 28,5% y en junio aumentó $1,43 billones con una variación de 33,21% anual. Frente a una inflación interanual de 33,2%, estos tributos sugieren que el mercado interno y la masa salarial formal no muestran una expansión real robusta.

Gráfico de recaudación nacional en pesos corrientes a junio 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos de ARCA.

La divergencia entre Ganancias e IVA es una señal relevante para el análisis empresario. Ganancias puede reflejar cierres de ejercicios, anticipos, regularizaciones, resultados nominales o efectos de liquidación que no necesariamente equivalen a más ventas corrientes. El IVA, en cambio, aproxima con mayor sensibilidad la dinámica transaccional del mercado interno. Si IVA crece por debajo de la inflación, conviene ser prudente con decisiones de stock, ampliación de turnos o contratación basadas en una supuesta recuperación generalizada.

Seguridad Social también merece una lectura cuidadosa. Su crecimiento nominal por debajo de la inflación sugiere que la masa salarial formal no se expande con fuerza en términos reales. Para empresas orientadas al consumo, esto limita la recuperación de volumen. Para empresas intensivas en empleo, implica que la negociación salarial puede seguir tensionada entre recomposición de ingresos, productividad y capacidad de traslado a precios.

Los derechos de exportación recaudaron $567.117 millones y cayeron 18,3% interanual, dato que resulta llamativo en un mes de exportaciones récord. La explicación no debe buscarse sólo en cantidades exportadas, sino también en composición sectorial, precios, régimen tributario, liquidación, alícuotas, exenciones y timing de operaciones. Esta divergencia advierte que un boom exportador no garantiza automáticamente mayor recaudación fiscal proporcional.

Gráfico de variación interanual de la recaudación nacional en pesos corrientes a junio 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos de ARCA.

En el resultado fiscal, mayo mostró un superávit primario de $1,924 billones y un superávit financiero de $478.613 millones, luego de afrontar intereses por $1,446 billones. El acumulado de los primeros cinco meses se ubicó en torno de 0,7% del PIB de superávit primario y 0,2% del PIB de superávit financiero, según la comunicación oficial difundida por el Ministerio de Economía. El dato es consistente con el objetivo de consolidar el equilibrio fiscal como ancla macroeconómica.

La diferencia entre resultado primario y financiero no es un detalle técnico menor. El superávit primario muestra la capacidad del Estado de cubrir gastos antes de intereses; el resultado financiero indica si también puede afrontar el costo de la deuda sin déficit. En mayo, el pago de intereses absorbió una porción sustancial del resultado primario. Por eso, aunque el resultado final fue positivo, el margen de seguridad fiscal es menor que el que sugiere mirar sólo el superávit primario.

El punto crítico es la sostenibilidad. Un superávit fiscal construido sólo sobre compresión de gasto, licuación real de partidas o pagos selectivos puede ordenar expectativas en el corto plazo, pero también deteriorar infraestructura, inversión pública, proveedores estatales y demanda regional. Un superávit más sólido requiere que los ingresos reales se sostengan por actividad, empleo formal y productividad, no solamente por tributos de liquidación puntual o por reducción de erogaciones sensibles.

La dimensión federal también importa. Aunque el informe se concentra en el Sector Público Nacional, muchas PyMEs operan con provincias, municipios, universidades, hospitales, escuelas o empresas públicas. La disciplina fiscal nacional puede trasladarse a convenios, transferencias, obras y programas con impacto regional. En consecuencia, una mejora fiscal agregada puede convivir con menor demanda pública en determinados territorios o cadenas de proveedores.

Para empresas proveedoras del Estado, constructoras, servicios profesionales, salud, educación privada dependiente de convenios o firmas que venden a municipios y provincias, el mensaje es prudente: el equilibrio fiscal puede reducir riesgo macro, pero también implica presupuestos más estrictos, pagos más selectivos y menor demanda pública. La recomendación es revisar exposición a clientes estatales, diversificar cartera y no financiar al sector público sin una tasa implícita que compense plazo e inflación.

Para PyMEs de mercado interno, la composición tributaria también deja una señal. Si IVA y Seguridad Social crecen por debajo de la inflación interanual, no conviene asumir una recuperación general del consumo sólo porque la recaudación total sube. Las decisiones de inversión, contratación y stock deben mirar ventas propias, cobranza efectiva y margen operativo, no únicamente el dato fiscal agregado.

Indicadores de política fiscal

VariableDato de referenciaLectura técnica
GananciasMayo $8.023.476,6 millones; +67,9% interanual.
Junio: $3.211.778 millones; +11,1% interanual.
Principal motor de la recaudación de mayo. Puede elevar el total sin reflejar expansión corriente del consumo.
IVA netoMayo $5.380.373,9 millones; +22,6% interanual.
Junio $6.549.322 millones; +28,7 % interanual.
Señal más débil para consumo y actividad interna. Queda por debajo de la inflación interanual disponible.
Seguridad SocialMayo $4.613.376,3 millones; +27,3% interanual.
Junio $6.168.680 millones; +29,6% interanual.
Aproxima masa salarial formal; no muestra recuperación real contundente.
Créditos y débitosMayo $1.447.456,6 millones; +28,5% interanual.Junio $1.432.017 millones +33,21% interanual.Vinculado al nivel transaccional bancario; crecimiento moderado frente a inflación.
Derechos de exportaciónMayo $567.117,5 millones; -18,3% interanual.Junio $881.128 millones; -27,8% interanualLa suba exportadora no se traduce automáticamente en recaudación por retenciones. 
Derechos de importación y otrosMayo $489.413 millones; +5,2% interanual.Junio $545.789 millones;  +13,8% interanualConsistente con importaciones débiles; refleja menor dinamismo de compras externas.
Resultado primarioSuperávit de $1.924.367 millones en mayo.Confirma el rol del ancla fiscal; el desafío es sostenerlo sin erosionar capacidades productivas y demanda.
Resultado financieroSuperávit de $478.613 millones en mayo.El resultado se mantiene positivo aun después de intereses, pero el margen frente al pago de deuda es menor que el primario.
Intereses de deuda$1.445.754 millones en mayo.El costo financiero absorbe una parte sustancial del resultado primario y condiciona la sostenibilidad.
Lectura de sostenibilidadSuperávit primario y financiero positivos, con intereses por $1.445.754 millones.El equilibrio fiscal sigue siendo ancla, pero la calidad del superávit depende de ingresos genuinos y continuidad de actividad.
Señal para mercado internoIVA y Seguridad Social crecen por debajo de la inflación interanual disponible.No conviene extrapolar la mejora de la recaudación total a una recuperación homogénea de consumo y empleo.

La conclusión fiscal es que el ordenamiento de las cuentas públicas mejora la previsibilidad macro, pero no elimina riesgos microeconómicos. La empresa debe distinguir entre menor riesgo de crisis fiscal y menor demanda proveniente del gasto público. Esa distinción es central para presupuestar ventas, administrar cobranzas y definir exposición por cliente.

3. Sector externo, tipo de cambio y riesgo cambiario

El sector externo fue el eje macroeconómico de junio. El INDEC informó que en mayo las exportaciones de bienes alcanzaron USD 9.537 millones, máximo histórico para la serie, con un crecimiento interanual de 34,4%. Las importaciones totalizaron USD 6.033 millones y cayeron 7,0% interanual. El resultado fue un superávit comercial de USD 3.504 millones, superior en USD 2.897 millones al registrado un año antes. En el acumulado enero-mayo, el saldo positivo llegó a USD 11.783 millones.

El dato es relevante porque mejora la oferta potencial de divisas y reduce una de las restricciones históricas de la economía argentina. Sin embargo, el saldo comercial no debe significar disponibilidad inmediata de dólares para todos los usos. Las divisas comerciales se requieren para pagos de deuda, servicios, utilidades, formación de activos externos, importaciones diferidas y movimientos financieros. Por eso, la pregunta relevante no es sólo cuántos dólares exporta el país, sino cuántos quedan disponibles para acumular reservas y normalizar pagos externos sin generar tensión cambiaria.

La composición del resultado es más importante que el récord. Las Manufacturas de Origen Agropecuario exportaron USD 2.992 millones; los Productos Primarios, USD 2.441 millones; las Manufacturas de Origen Industrial, USD 2.360 millones; y Combustibles y Energía, USD 1.745 millones. Esta última categoría creció 167,1% interanual y ya explica 18,3% de las ventas externas del mes. El capítulo de combustibles minerales y aceites mostró un superávit de USD 1.395 millones en mayo y de USD 4.686 millones en los primeros cinco meses del año.

Balanza comercial de Argentina exportaciones e importaciones en USD
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La matriz exportadora está cambiando. El agro sigue siendo decisivo: los principales productos de la soja generaron un superávit de USD 1.684 millones en mayo. Sin embargo, la energía dejó de ser un componente marginal y comienza a competir con complejos agroindustriales como generador de divisas. En términos macroeconómicos, esto reduce la dependencia exclusiva de la cosecha y de los precios agrícolas. En términos productivos, abre oportunidades para servicios petroleros, metalmecánica, transporte, mantenimiento, software industrial, seguridad, ingeniería y proveedores regionales vinculados a Vaca Muerta.

El riesgo es que este cambio derive en una economía de enclaves. Energía y minería son sectores intensivos en capital, con alta productividad y fuerte generación de dólares, pero su impacto sobre empleo y proveedores locales depende de decisiones regulatorias, infraestructura, financiamiento, contenido nacional y articulación territorial. Si la expansión energética no arrastra cadenas industriales locales, Argentina puede aliviar la restricción externa sin resolver plenamente la fragilidad del tejido PyME. 

La industria muestra un panorama más ambiguo. En mayo, el sector automotriz redujo su déficit comercial a USD 416 millones, pero continuó siendo deficitario; el déficit de autopartes fue de USD 631 millones. Esta combinación ilustra el problema de fondo: algunas ramas industriales mejoran por exportación o menor importación, pero otras dependen de insumos externos, escala, financiamiento y demanda regional. La política empresarial debe distinguir entre sectores que ganan competitividad externa y sectores que sólo se benefician transitoriamente de menor importación por demanda débil.

La caída de importaciones también admite dos lecturas. Por un lado, mejora el saldo comercial y reduce la demanda inmediata de divisas. Por otro lado, si se explica por menor actividad, postergación de compras externas o restricciones financieras, puede anticipar problemas de reposición de insumos, repuestos y bienes de capital. 

El tipo de cambio oficial se movió al alza durante junio. Al cierre de junio, el BCRA informaba un dólar minorista vendedor promedio de $1.502 y un mayorista de referencia de $1.483. Respecto de fines de mayo, la variación ronda 4,5%, un movimiento relevante para precios de reposición, importaciones y contratos dolarizados. Aun así, el valor permaneció dentro de las bandas cambiarias, con límite superior de $1.800,75 e inferior de $773,03.

Evolución del tipo de cambio oficial mayorista y minorista en Argentina 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.

La existencia de bandas cambiarias ordena expectativas, pero no elimina el riesgo de pass-through. Una variación del dólar puede trasladarse a precios con distinta intensidad según el rubro: alta en bienes importados o con insumos dolarizados, media en bienes transables con competencia local y baja en servicios con demanda débil. En un contexto de demanda heterogénea, trasladar todo el movimiento cambiario puede reducir volumen; no trasladarlo puede erosionar el margen. La política correcta depende de elasticidad, rotación, competencia y plazo de reposición. 

El Tipo de Cambio Real Multilateral permite observar si el tipo de cambio nominal, corregido por la inflación local y por la evolución de precios y monedas de los principales socios comerciales, mejora o deteriora la competitividad precio de la economía argentina. El BCRA define el ITCRM como un indicador del precio relativo de los bienes y servicios argentinos respecto de los principales socios comerciales y lo publica con frecuencia diaria. Además, la ponderación vigente asigna un peso destacado a Brasil, Estados Unidos, China y la zona del euro, lo que vuelve al indicador más representativo que una simple comparación bilateral entre el peso y el dólar estadounidense.

Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral ITCRM promedio mensual junio 2026

Con datos de junio de 2026, el TCRM se ubicaba en 85 puntos al cierre de junio, con base 17 de diciembre de 2015 = 100. En la misma fecha, el tipo de cambio real bilateral con Estados Unidos se ubicaba en 93,1; con Brasil, en 85,9; y con la zona euro, en 93,6. La lectura económica es importante: un TCRM por debajo de 100 no significa automáticamente que exista una crisis cambiaria inminente, pero sí indica una apreciación real respecto de la base del índice. Esto puede mejorar transitoriamente el poder de compra en moneda extranjera y abaratar importaciones, bienes de capital o insumos externos; pero también puede reducir márgenes exportadores, bajar competitividad, encarecer costos internos medidos en dólares y aumentar la sensibilidad de la cuenta externa si la demanda de importaciones crece más rápido que la generación genuina de divisas.

Las reservas internacionales brutas se ubicaron en USD 47.081 millones en junio. El dato debe leerse junto con el récord comercial: pese al superávit externo, las reservas no aumentaron respecto del cierre de mayo. Esta divergencia no es una contradicción estadística, sino el corazón del riesgo cambiario argentino. La balanza de bienes genera dólares, pero esa oferta puede ser absorbida por pagos de deuda, importaciones normalizadas, demanda privada de atesoramiento, giros, cambios de valuación y movimientos financieros.

Evolución de las reservas internacionales del BCRA en USD a junio 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.

Durante junio, el BCRA mantuvo una posición compradora en el mercado oficial de cambios, aunque con un ritmo menor al observado en los meses previos. Al 29 de junio de 2026, la autoridad monetaria acumulaba un saldo comprador mensual de aproximadamente USD 1.371 millones, mientras que las compras netas del año ascendían a USD 11.118 millones. Sin embargo, este dato debe interpretarse con cautela: ese mismo día, pese a la compra de USD 25 millones en el mercado oficial, las reservas brutas cayeron USD 415 millones y se ubicaron en USD 46.666 millones. La diferencia muestra que las compras netas de divisas no se trasladan mecánicamente al stock de reservas, ya que también inciden pagos externos, movimientos de encajes, operaciones del Tesoro, variaciones de valuación de activos (como oro y monedas distintas del dólar) y otros compromisos financieros. Por lo tanto, para evaluar el riesgo cambiario empresarial, el saldo comprador del BCRA es una señal positiva, pero insuficiente: debe complementarse con la evolución de reservas netas, el acceso efectivo al mercado de cambios y la trayectoria del TCRM.

En un escenario donde el TCRM se ubica en niveles relativamente apreciados, este segundo efecto merece especial atención: si los costos internos medidos en dólares aumentan y, al mismo tiempo, el tipo de cambio real no acompaña, algunas empresas transables pueden perder competitividad aun cuando el precio internacional de ciertos bienes exportables mejore.

Indicadores de política cambiaria

IndicadorDato de referenciaLectura técnica
Tipo de cambio minorista vendedor$1.502,57 por dólarSuba visible respecto de fines de mayo. Afecta listas, reposición y expectativas.
Tipo de cambio mayorista A3500$1.483 por dólarReferencia clave para importaciones, costos dolarizados y contratos.
Bandas cambiariasLímite superior $1.800,75; límite inferior $773,03 al 26/06/2026.El dólar opera dentro de bandas, pero la distancia al techo no elimina riesgo de corrección ni de mayor volatilidad.
Reservas internacionales brutasUSD 47.081 millonesNivel elevado frente a 2025, pero menor que a fines de mayo. Distinguir reservas brutas, netas y disponibilidad efectiva.
Exportaciones de bienesUSD 9.537 millones en mayo; +34,4% interanual.Récord histórico. Refuerza el canal externo como fuente de divisas.
Importaciones de bienesUSD 6.033 millones en mayo; -7,0% interanual.La baja mejora el saldo, pero también puede reflejar actividad contenida o postergación de compras.
Saldo comercialSuperávit de USD 3.504 millones en mayo.Dato excepcional. No implica acumulación automática de reservas por demanda privada y pagos externos.
Acumulado enero-mayoSuperávit de USD 11.783 millones.Balance externo muy favorable; su sostenibilidad depende de energía, agro, precios y normalización importadora.
Combustibles y energíaExportaciones por USD 1.745 millones; +167,1% interanual; 18,3% del total.Se consolida como motor exportador y competidor del agro en generación de divisas.
Capítulo 27: combustibles minerales y aceitesSuperávit de USD 1.395 millones en mayo; USD 4.686 millones acumulados.Evidencia de cambio estructural en balanza energética, asociado a petróleo crudo y Vaca Muerta.
Complejo sojaSuperávit de USD 1.684 millones en mayo.Sigue siendo clave, pero la energía reduce la dependencia exclusiva del ciclo agroexportador.
AutomotrizDéficit de USD 416 millones en mayo; autopartes -USD 631 millones.La industria conserva restricciones de integración local y dependencia de insumos externos.
Exposición cambiaria netaDiferencia entre ingresos, costos, deuda y activos dolarizados.Indicador operativo clave para decidir cobertura; evita cubrir montos brutos que no representan riesgo real.
Riesgo de reposiciónDepende de importaciones, inventario disponible, plazos de pago y sensibilidad de clientes.Permite decidir si anticipar compras, renegociar contratos o ajustar listas de precios.

Para la gestión de riesgo cambiario, conviene clasificar la exposición de la empresa en cuatro grupos: costos dolarizados, ingresos dolarizados, deuda en moneda extranjera y activos líquidos en dólares. La exposición relevante es neta, no bruta. En este marco, la decisión de cobertura no debería surgir de una expectativa general sobre si “el dólar va a subir o bajar”, sino de una matriz concreta de exposición cambiaria. Esa matriz debe mostrar vencimientos, monedas, plazos, grado de cobertura natural, sensibilidad de márgenes y posibilidad real de trasladar aumentos de costos a precios. El TCRM ayuda a completar esa lectura porque permite distinguir entre una suba nominal del dólar y una mejora efectiva de competitividad. Si el dólar nominal aumenta menos que la inflación local y menos que la evolución de monedas y precios de socios comerciales, puede persistir una apreciación real aun con un tipo de cambio nominal más alto. Por eso, para importadores, exportadores y empresas endeudadas en moneda extranjera, el análisis prudente debe integrar reservas, acceso al mercado de cambios, bandas cambiarias, TCRM, precios internacionales y estructura propia de flujos en moneda extranjera.

4. Expectativas de mercado y actividad económica

Las expectativas deben usarse como referencia de consenso, no como pronóstico infalible. El Relevamiento de Expectativas de Mercado de mayo fue publicado por el BCRA el 4 de junio y recogió respuestas entre el 27 y el 29 de mayo de 46 participantes, entre consultoras, centros de investigación y entidades financieras. El propio BCRA aclara que el REM no constituye una proyección oficial de la autoridad monetaria.

La utilidad del REM para empresas no está en acertar el dato exacto, sino en ofrecer una referencia común para presupuestos, contratos y escenarios. Cuando el consenso espera desinflación y crecimiento moderado, se reduce la probabilidad de decisiones extremas basadas en inflación pasada. Pero el REM también puede retrasarse frente a cambios de tendencia. 

REM e Inflación intaranual
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.

La mediana de inflación esperada para mayo era 2,3%, pero el dato observado fue 2,1%. Ese error a la baja es relevante: muestra que el proceso desinflacionario avanzó algo más rápido que el consenso de fines de mayo. Sin embargo, la mediana de la inflación esperada para los próximos 12 meses se ubicó en 23,3%, por lo que el mercado no descuenta una desaparición inmediata del problema inflacionario. Para empresas, la implicancia es concreta: los presupuestos 2026 deben abandonar la lógica de emergencia inflacionaria, pero no la disciplina de actualización de precios, salarios y contratos.

El REM proyectó para 2026 un crecimiento real de la actividad de 2,9% y una mejora gradual durante el segundo trimestre. También estimó un tipo de cambio nominal promedio proyectado de $1.422 para junio y $1.658 para diciembre. La suba efectiva del dólar hacia fines de junio, con el mayorista por encima de $1.483, sugiere que el mercado puede verse obligado a revisar la trayectoria cambiaria si la autoridad monetaria valida un ritmo de ajuste más rápido o si la demanda de cobertura se intensifica.

En actividad económica, el EMAE registró en abril una suba interanual de 1,6%, una caída desestacionalizada de -1,5% respecto de marzo y una variación positiva de 0,3% en la tendencia-ciclo. Siete sectores mostraron subas interanuales, con desempeños destacados en Pesca, Agricultura, Explotación de minas y canteras e Industria manufacturera.

Estimador Mensual de Actividad Económica EMAE crecimiento abril 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La lectura cualitativa de la actividad es menos optimista que el promedio. Argentina no muestra una recuperación homogénea, sino una recomposición por sectores. Energía, minería, agro, algunas exportaciones industriales y servicios vinculados a inversión tienen mejores perspectivas. En cambio, comercio minorista, construcción tradicional, consumo masivo y PyMEs orientadas a salarios reales continúan enfrentando demanda frágil. 

El dato social también condiciona el consumo. La Canasta Básica Total de mayo para un hogar de cuatro integrantes alcanzó casi $1,5 millones en el GBA. Esto significa que una parte relevante de los hogares destina el ingreso disponible a bienes esenciales, servicios regulados y deudas de corto plazo. Para empresas de consumo, la desinflación puede mejorar previsibilidad, pero no necesariamente volumen. Conviene analizar ticket promedio, frecuencia de compra, elasticidad al precio y sustitución hacia segundas marcas.

En el plano financiero, la mejora de la calificación internacional puede tener efectos indirectos. Si el país reduce riesgo, las empresas con capacidad de acceder a financiamiento bancario o de mercado podrían encontrar mejores condiciones. Pero la transmisión a PyMEs suele ser lenta y desigual: primero se benefician emisores grandes, luego bancos y finalmente segmentos comerciales más pequeños. Por eso, no conviene anticipar decisiones de inversión sólo por una mejora de calificación; conviene esperar condiciones efectivas de tasa, plazo y disponibilidad.

Indicadores de expectativas

Variable de seguimientoDato o señal disponibleImplicancia para decisiones empresarias
Inflación esperada a 12 meses23,3% según principales variables del BCRA al cierre de mayo.Permite presupuestar con menor inflación, pero exige mantener cláusulas de actualización y revisión de márgenes.
Crecimiento esperado 2026REM de mayo: 2,9% real para el año.Referencia útil, aunque insuficiente para empresas de sectores rezagados o muy dependientes del salario real.
Tipo de cambio esperadoREM de mayo: $1.658 por dólar para diciembre de 2026.Debe contrastarse con la dinámica efectiva de junio; si el dólar acelera, habrá que revisar costos de reposición.
EMAE abril+1,6% interanual; -1,5% desestacionalizado mensual; +0,3% tendencia-ciclo.Señal de recuperación agregada, pero no garantiza mejora homogénea de ventas ni de caja.
Canasta Básica TotalCasi $1,5 millones para hogar tipo en GBA en mayo.Indica que la recuperación del consumo puede ser lenta y muy sensible al precio.
Calificación soberana S&PSuba de CCC+ a B- con perspectiva estable.Mejora la señal financiera, pero el país sigue en grado especulativo; el crédito PyME puede tardar en abaratarse.

En síntesis, el consenso de mercado convalida un escenario de normalización, pero con tres condiciones: desinflación sostenida, acumulación de reservas y continuidad fiscal. Si alguna de esas condiciones se debilita, la economía real puede pasar rápidamente de una recuperación selectiva a una etapa de mayor cautela. 

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