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MacroConomy: Informe macroeconómico – Mayo 2026

by Apliconomy
4 junio, 2026
en Informes
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MacroConomy: Informe macroeconómico – Mayo 2026
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Resumen ejecutivo

  • El último dato oficial disponible de inflación al cierre de mayo corresponde a abril de 2026. El nivel general del IPC aumentó 2,6% mensual, acumuló 12,3% en el año y registró una variación interanual de 32,4%. La inflación núcleo se ubicó en 2,3%, mientras que los precios regulados subieron 4,7%. La lectura central es que la desinflación continúa, pero los costos regulados —transporte, electricidad, tarifas y otros precios administrados— siguen creciendo por encima de la tendencia de fondo.
  • El frente fiscal volvió a mostrar resultado primario y financiero positivo en abril de 2026. El Sector Público Nacional registró un superávit primario de $632.844 millones y un superávit financiero de $268.103 millones, luego del pago de intereses por $364.741 millones. 
  • El sector externo mostró un superávit comercial relevante en abril de 2026: las exportaciones de bienes alcanzaron un récord histórico de USD 8.914 millones y las importaciones fueron de USD 6.204 millones. El saldo comercial fue de USD 2.711 millones. Para empresas exportadoras, el canal externo continúa siendo una fuente clave de divisas; para importadoras, la lectura debe ser más prudente, porque la baja interanual de importaciones puede reflejar tanto sustitución, como menor dinamismo de actividad o postergación de compras externas.
  • En el plano social, la Canasta Básica Total para un hogar tipo de cuatro integrantes en el Gran Buenos Aires fue de $1.469.767,89 en abril de 2026. La Canasta Básica Alimentaria para ese mismo hogar fue de $665.053,35. Estos valores muestran que la desaceleración de precios no elimina la restricción presupuestaria de los hogares: el consumo sigue condicionado por ingresos, endeudamiento, medios de pago y prioridades de gasto.

1. Política monetaria

En abril de 2026, el IPC nacional aumentó 2,6% mensual. La suba acumulada en el año fue de 12,3% y la variación interanual llegó a 32,4%. Las divisiones con mayores incrementos mensuales fueron Transporte, con 4,4%, Educación, con 4,2%, Comunicación, con 4,1%, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,5%, y Prendas de vestir y calzado, con 3,2%. En cambio, Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,5% y Recreación y cultura 1,0%, datos relevantes para interpretar la demanda de consumo masivo.

Las variaciones regionales fueron de 2,8% en GBA, 2,7% en el Noreste, 2,6% en Patagonia, 2,5% en el Noroeste, 2,4% en la región Pampeana y 2,1% en Cuyo. 

La inflación núcleo, que excluye componentes estacionales y regulados, fue de 2,3% en abril. Este indicador es especialmente útil para evaluar la tendencia de fondo de los precios. En cambio, los regulados aumentaron 4,7% y los estacionales no registraron variación mensual. La diferencia entre núcleo y regulados ayuda a identificar si la presión de costos proviene de la dinámica general del mercado o de decisiones puntuales de actualización tarifaria. 

Si la estructura de costos de una empresa no depende intensivamente de energía, transporte, comunicaciones o tarifas reguladas, aumentar precios al ritmo de los regulados puede dejarla fuera del mercado. Pero si esos costos son centrales, usar solamente la inflación núcleo puede subestimar el deterioro del margen. La regla práctica no es elegir un índice único, sino construir un índice interno de costos ponderado por la propia estructura del negocio.

La brecha de 2,4 puntos porcentuales entre la inflación núcleo (2,3%) y los regulados (4,7%) indica que una parte importante de la presión actual proviene de ajustes tarifarios y no de la dinámica privada de precios. Este escenario puede comprimir márgenes operativos: los costos fijos avanzan más rápido que la inflación de mercado que los consumidores parecen convalidar. Por eso, indexar precios por encima de la núcleo exige evaluar elasticidad de demanda, competencia y plazos de reposición.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)

La base monetaria total publicada por el BCRA se ubicó en $41.922.477 millones al 27 de mayo de 2026. Este dato debe interpretarse con cautela: no basta mirar el nivel nominal, porque la demanda de dinero, la velocidad de circulación, los instrumentos remunerados y el crédito al sector privado también afectan la liquidez efectiva. Como referencia adicional, el BCRA informó préstamos de entidades financieras al sector privado por $131.828.459 millones y una variación interanual del M2 privado de 14,6% al 27 de mayo.

Mientras la inflación interanual todavía supera el 30%, la base monetaria nominal permanece prácticamente estable respecto de fines de abril y el M2 aumentó solamente el 14,6%. Esta contracción en términos reales contribuye a la moderación de la inflación núcleo, pero también puede imponer restricciones al capital de trabajo. Para una PyME, el dato no debe leerse sólo como “menos pesos”: importa si la empresa tiene acceso a crédito bancario, cobra en plazos razonables y puede trasladar costos sin perder volumen.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA

Durante mayo, las tasas de interés del sistema financiero continuaron ubicándose en niveles nominales más bajos que los observados durante los meses de mayor tensión. Con datos disponibles al 28 de mayo, el BCRA informaba una TAMAR de bancos privados de 23,0% nominal anual, una BADLAR de 21,94%, una tasa de depósitos a 30 días de 20,48%, adelantos en cuenta corriente a empresas en 25,17% y préstamos personales en 64,0%. La señal es mixta: por un lado, el costo financiero de corto plazo disminuye y puede aliviar necesidades transitorias de capital de trabajo; por otro, las tasas pasivas quedaron por debajo de la inflación mensual de abril, por lo que mantener excedentes en pesos sin una estrategia de cobertura o rotación puede implicar pérdida real de poder de compra.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA

En materia de política monetaria, el punto central de mayo no fue una suba o baja discrecional de una tasa de referencia tradicional, sino la consolidación de un esquema en el que el BCRA controla agregados monetarios y deja que las tasas de corto plazo se determinen de forma más endógena por las condiciones de liquidez. El BCRA destacó que, tras la eliminación de la Tasa de Política Monetaria y las LEFI, se redujeron el nivel y la volatilidad de las tasas desde fines de febrero, sin reintroducir un corredor explícito de política monetaria. Para el crédito, esto implica una normalización gradual y selectiva: el Informe Monetario Mensual de abril ya había registrado una expansión real desestacionalizada de 0,6% del crédito en pesos al sector privado después de dos meses de contracción, y al 27 de mayo el stock de préstamos de entidades financieras al sector privado alcanzaba $131.828.459 millones con un aumento estimado del 2% mensual. Para una PyME, la recomendación no es endeudarse sólo porque la tasa nominal parezca más baja, sino comparar la tasa efectiva total con el margen esperado, el plazo de cobranza y la velocidad de rotación del stock.

IndicadorDato de referenciaLectura técnica
IPC general2,6% mensual en abril de 2026; 12,3% acumulado en el año; 32,4% interanualLa inflación desacelera respecto de marzo, pero todavía es elevada para decisiones de precios, reposición y capital de trabajo. Se espera que continúe a la baja en mayo.
Inflación núcleo2,3% mensual en abrilMide la tendencia de fondo; su baja sugiere menor inercia privada, aunque no elimina el riesgo de costos regulados.
Precios regulados4,7% mensual en abrilTarifas, transporte, electricidad y precios administrados siguen presionando costos empresariales. Se suman para mayo y junio aumentos en transporte y servicios. Se espera que baje pero probablemente continúe por encima de la inflación general.
Base monetaria$41.922.477 millones al 27/05/2026El nivel nominal permanece casi estable frente a abril; en términos reales implica restricción de liquidez, aunque debe analizarse junto con crédito, depósitos y demanda de dinero.
TAMAR bancos privados23,00% nominal anual al 28/05/2026Referencia mayorista de depósitos a plazo fijo; su nivel bajo en términos reales exige administrar excedentes de caja con criterio de liquidez y cobertura.
BADLAR bancos privados21,94% nominal anual al 28/05/2026Se mantiene como referencia pasiva relevante para depósitos mayoristas y algunos contratos financieros; continúa por debajo de la inflación interanual.
Depósitos a 30 días20,48% nominal anual al 28/05/2026La remuneración del plazo fijo minorista luce insuficiente como cobertura plena frente a la inflación; puede servir para liquidez transitoria, no para resguardo real de valor.
Adelantos en cuenta corriente a empresas25,17% nominal anual al 28/05/2026El costo financiero de corto plazo se moderó, pero debe compararse con margen bruto, rotación de stock y plazo efectivo de cobranza.
Préstamos personales64,00% nominal anual al 28/05/2026El crédito al consumo sigue siendo relativamente caro; limita la demanda financiada y obliga a evaluar con cautela ventas en cuotas o convenios con tarjetas.

A modo de conclusión, la consolidación de las variables monetarias exhibe un ecosistema de restricción de liquidez, donde el crecimiento interanual del M2 privado corre sustancialmente por debajo de la inflación general del 32,4%. Esta desmonetización real, combinada con el anclaje nominal de la base monetaria, ha sido el ancla para deprimir la inflación núcleo hasta el 2,3%, pero resulta insuficiente para neutralizar el avance inelástico del 4,7% en los precios regulados. En consecuencia, la dinámica inflacionaria actual ya no está traccionada por un recalentamiento de la demanda agregada, sino por un reacomodamiento forzoso de tarifas que impacta de lleno sobre una economía real con márgenes corporativos fuertemente comprimidos.

En el plano estrictamente financiero, la arquitectura de tasas cristaliza un costo de oportunidad adverso para las empresas. Con las referencias mayoristas (TAMAR al 23,00% y BADLAR al 21,94%) rindiendo por debajo del avance de la inflación mensual, los retornos pasivos continúan viajando en terreno real negativo, lo que penaliza estructuralmente la retención de liquidez estática. Si bien el abaratamiento relativo del crédito comercial de muy corto plazo —como los adelantos al 25,17%— inyecta oxígeno transitorio para sortear baches transaccionales, la imposibilidad de blindar los excedentes de caja mediante plazos fijos tradicionales impone a las PyMEs la obligación de sofisticar sus coberturas, exigiendo acelerar la rotación de inventarios para evitar la licuación sostenida de su capital de trabajo.

La política monetaria condiciona el costo del dinero, la liquidez del sistema y las expectativas de precios. Su impacto se observa en tres decisiones concretas: cuánto efectivo mantener, cuándo comprar inventario y con qué velocidad ajustar precios de venta. En contextos de inflación persistente, vender a plazo sin actualizar precios puede transformar ventas nominales en pérdida real de margen. Por eso, el IPC debe analizarse junto con la inflación núcleo, los precios regulados, la base monetaria, el crédito y las tasas de interés de referencia del sistema financiero.

2. Política fiscal

Durante mayo, se conoció nueva información fiscal relevante. En primer lugar, la recaudación tributaria nacional de mayo de 2026 alcanzó $21.513.587,9 millones, con una variación nominal interanual de 35,6% y un aumento de 23,6% respecto de abril. El dato muestra una mejora frente al mes previo, aunque su composición exige cautela: el principal impulso provino del Impuesto a las Ganancias, que recaudó $8.023.476,6 millones y creció 67,97% interanual, mientras que el IVA aumentó 22,6%, Seguridad Social 27,3% y el impuesto a los créditos y débitos 28,47%, registros que, comparados provisoriamente contra la inflación interanual de abril, sugieren una evolución real más débil en los tributos vinculados al consumo, la masa salarial formal y el nivel de transacciones. A su vez, los derechos de exportación cayeron 18,3% interanual, lo que confirma que el frente fiscal no depende sólo del nivel de actividad, sino también de la composición sectorial, la liquidación externa y los cambios normativos sobre comercio exterior.

Fuente: Elaboración propia en base a datos de ARCA
Fuente: Elaboración propia en base a datos de ARCA

En segundo lugar, durante mayo se publicó el resultado fiscal de abril: el Sector Público Nacional registró un superávit primario de $632.844 millones y un superávit financiero de $268.103 millones, luego del pago de intereses por $364.741 millones. El acumulado enero-abril mantuvo un superávit primario aproximado de 0,5% del PIB y un superávit financiero de 0,2% del PIB, reafirmando el rol del equilibrio fiscal como ancla del programa económico. Sin embargo, el dato no debe leerse de manera aislada: en abril los ingresos totales crecieron 29,6% interanual y los gastos primarios 34,5%, por lo que la sostenibilidad del superávit depende de que la recuperación de ingresos sea consistente y de que el control del gasto no deteriore en exceso inversión pública, transferencias, infraestructura y demanda agregada.

La lectura crítica es que el superávit no debe interpretarse solo como “éxito fiscal” ni solo como “ajuste recesivo”. La pregunta relevante es de composición y sostenibilidad: qué partidas explican el resultado, qué ocurre con inversión pública y transferencias, y si los ingresos reales acompañan. Para empresas proveedoras del Estado o dependientes de demanda pública regional, el ancla fiscal puede implicar menor volumen de contratos, pagos más selectivos y necesidad de cuidar liquidez.

VariableDato de referenciaLectura técnica
Recaudación tributaria total$21.513.587,9 millones en mayo; +35,6% interanual; +23,6% respecto de abril; acumulado enero-mayo $89.554.904,5 millonesLa mejora nominal mensual es relevante, pero no debe leerse como recuperación homogénea: depende de la composición por tributo y de la comparación contra inflación.
Ganancias$8.023.476,6 millones; +67,9% interanual; +155,8% respecto de abrilFue el principal motor de la mejora de mayo. Puede elevar la recaudación total sin reflejar necesariamente una expansión general del consumo o de la actividad corriente.
IVA neto$5.380.373,9 millones; +22,6% interanual; -11,1% respecto de abrilProxy imperfecto de consumo y actividad: su desempeño es más débil que el total y exige cautela para inferir recuperación de demanda.
Seguridad Social$4.613.376,3 millones; +27,3% interanual; +1,3% respecto de abrilAproxima la masa salarial formal. El crecimiento nominal luce moderado frente a la inflación interanual disponible.
Créditos y Débitos en cuenta corriente$1.447.456,6 millones; +28,5% interanual; +1,5% respecto de abrilSe vincula con el nivel transaccional bancario. No muestra, por sí solo, una expansión real clara de operaciones. Quedó por debajo de la inflación. 
Derechos de Exportación$567.117,5 millones; -18,3% interanual; -1,3% respecto de abrilResta dinamismo a la caja fiscal; depende de liquidación externa, precios internacionales, volúmenes exportados y cambios normativos.
Resultado primario (abril, publicado en mayo)Superávit de $632.844 millonesRefuerza la señal de disciplina fiscal, aunque debe analizarse junto con ingresos, gasto primario y composición del ajuste.
Resultado financiero (abril, publicado en mayo)Superávit de $268.103 millonesEl equilibrio se sostiene luego del pago de intereses; en abril el gasto primario creció por encima de los ingresos totales.

En síntesis, la disección analítica de la recaudación revela una matriz de ingresos estatales fuertemente distorsionada y sostenida por factores estacionales y de liquidación anual. El pronunciado crecimiento interanual del 35,6% en los recursos tributarios totales se explica de forma casi excluyente por el salto excepcional del 67,9% en el Impuesto a las Ganancias. Por el contrario, los grandes motores tributarios atados directamente a la capilaridad del giro comercial, como el IVA neto (+22,6%) y las cargas de Seguridad Social (+27,3%), exhiben caídas en términos reales al ser deflactados por la pauta inflacionaria interanual superior al 32%. Esta disociación estructural dictamina de forma empírica que el consumo doméstico y el mercado laboral formal podrían estar atravesando una etapa de amesetamiento, erosionando inexorablemente las bases genuinas de tributación de la economía real.

En este marco, si bien los superávits primario ($632.844 millones) y financiero ($268.103 millones) informados revalidan su condición de pilares ordenadores de las expectativas del mercado, su sostenibilidad temporal exhibe vulnerabilidades manifiestas. Dado que las erogaciones primarias experimentaron un incremento del 34,5% frente a ingresos totales que avanzaron un 29,6% durante abril, el blindaje de las cuentas del tesoro no descansa sobre un proceso virtuoso de ampliación del producto, sino sobre una compresión extrema de los flujos de gasto y contención de transferencias. Para los agentes económicos, este panorama asegura la continuidad de un Estado en retirada como traccionador de demanda, imponiendo exigencias defensivas críticas a todas las firmas expuestas a certificaciones de obra pública o a provisiones de insumos hacia esferas gubernamentales.

Cabe mencionar que el superávit fiscal no sería tan sólido como aparece si se incorporan ciertos elementos “por encima de la línea”, como intereses capitalizables, deuda flotante, ventas de activos o transferencias del BCRA al Tesoro. También se advierte que la falta de obra pública, las tasas reales negativas, el atraso cambiario, la caída de la recaudación y los problemas en sectores vinculados al consumo y al empleo reducen la credibilidad del actual programa económico.

3. Sector externo, tipo de cambio y riesgo cambiario

Al 29 de mayo de 2026, el tipo de cambio minorista promedio vendedor informado por el BCRA fue de $1.431,57 por dólar y el tipo de cambio mayorista de referencia fue de $1.410,2904. Al 27 de mayo de 2026, las reservas internacionales del BCRA fueron de USD 47.874 millones. Estos datos son relevantes para evaluar disponibilidad de divisas, expectativas de devaluación y condiciones de acceso a pagos externos.

El tipo de cambio oficial se mantuvo dentro del régimen de bandas cambiarias vigente. Al 29 de mayo, el BCRA informaba un límite superior de $1.757,34 y un límite inferior de $792,65. La estabilidad nominal de corto plazo no elimina el riesgo cambiario: si la inflación local supera el ritmo de ajuste nominal del dólar, puede acumularse apreciación real y aumentar la probabilidad de correcciones posteriores.

La mejora de reservas debe interpretarse con cautela. En mayo de 2026 el FMI completó la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas con Argentina y habilitó un desembolso cercano a USD 1.000 millones. Por lo tanto, el aumento de reservas brutas no debe confundirse automáticamente con compras genuinas de divisas por parte del BCRA ni con una mejora estructural plena del frente externo. La lectura relevante sigue siendo la composición de reservas, la evolución de las reservas netas, los pagos de deuda, la liquidación de exportaciones y la capacidad de acumular divisas sin depender de desembolsos extraordinarios.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA

En comercio exterior, el INDEC informó que en abril de 2026 las exportaciones de bienes alcanzaron USD 8.914 millones, con un incremento interanual de 33,6%, y las importaciones fueron de USD 6.204 millones, con una caída interanual de 4,0%. La balanza comercial registró un superávit histórico de USD 2.711 millones y el intercambio total alcanzó USD 15.118 millones. En el acumulado enero-abril, las exportaciones sumaron USD 30.820 millones, las importaciones USD 22.543 millones y el saldo positivo fue de USD 8.277 millones. Este resultado es favorable, pero no implica acumulación automática de reservas ni recuperación homogénea de la actividad interna.

La recomendación es separar tres decisiones: cobertura, abastecimiento y precios. La cobertura se refiere a proteger compromisos en moneda extranjera cuando existe exposición neta. El abastecimiento exige evaluar si conviene anticipar compras importadas o evitar sobrestock. La política de precios debe definir si se trasladan los cambios de costo cambiario de manera inmediata, gradual o segmentada. En productos con sustitutos nacionales, el traslado pleno puede generar pérdida de mercado; en insumos críticos sin sustituto, no trasladar el costo puede destruir margen. La clave es medir la exposición cambiaria por producto.

El sector externo y el mercado cambiario son centrales para PyMEs importadoras, exportadoras y también para empresas que operan sólo en el mercado interno, pero compran insumos dolarizados. En Argentina, el tipo de cambio incide en listas de precios, costos de reposición, deudas comerciales, contratos de alquiler, maquinaria, fletes, software, energía y expectativas de consumidores. 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA

Con los datos de la serie histórica del BCRA, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ÍTCRM) venía mostrando una apreciación real durante el primer cuatrimestre de 2026. La señal cualitativa sigue siendo relevante: una baja del tipo de cambio real reduce márgenes exportadores y abarata importaciones en el corto plazo, pero también puede acumular riesgo de corrección.

La baja del ÍTCRM indica apreciación real del peso y, por lo tanto, pérdida de competitividad cambiaria. Aunque el tipo de cambio nominal se mantenga relativamente estable, la inflación interna erosiona el tipo de cambio real. Para exportadores, esto reduce márgenes y competitividad; para importadores, abarata relativamente los costos externos en el corto plazo, pero eleva el riesgo de una corrección cambiaria posterior. Para una PyME, la respuesta no es apostar a una fecha de devaluación, sino identificar su exposición neta en dólares y definir coberturas razonables.

IndicadorDato de referenciaLectura técnica
Tipo de cambio minorista vendedor$1.431,57 por dólar al 29/05/2026Suba nominal moderada; en términos reales es apreciación cambiaria.
Tipo de cambio mayorista$1.410,2904 por dólar al 29/05/2026Referencia clave para costos de reposición, importaciones y contratos dolarizados.
Reservas internacionalesUSD 47.874 millones al 27/05/2026Mejora de reservas brutas; distinguir disponibilidad efectiva, reservas netas y desembolsos externos.
ExportacionesUSD 8.914 millones en abril; +33,6% interanualRécord histórico; fortalece el canal externo y aporta divisas.
ImportacionesUSD 6.204 millones en abril; -4,0% interanualLa baja sostiene el superávit, pero puede reflejar menor actividad, sustitución o postergación de compras externas.
Saldo comercialSuperávit de USD 2.711 millones en abrilDato históricamente favorable; no implica acumulación automática de reservas. Se tiene que comparar con la compra de divisas por personas y la salida de dólares.
Acumulado enero-abrilSuperávit de USD 8.277 millonesBalance externo positivo, condicionado por estacionalidad, pagos externos y ritmo de importaciones.

Como conclusión del desempeño del frente externo, el superávit comercial de USD 2.711 millones de abril certifica el papel preponderante de los sectores extractivo y primario como proveedores netos de moneda dura, apalancados por un récord exportador interanual del 33,6%. No obstante, la caída del 4,0% en los despachos de importación implica una baja presunción de un círculo de sustitución competitiva; refleja, más bien, el pronunciado estancamiento de los niveles productivos de la industria orientada al mercado local. Paralelamente, el sostenimiento de una pauta de devaluación rígidamente administrada (con un dólar mayorista operando en $1.410,29) por debajo del compás inflacionario genera apreciación del tipo de cambio real, lesionando la competitividad estructural de las empresas y distorsionando las decisiones de reposición.

En lo que concierne a la dinámica de los flujos de capital, el afianzamiento de las reservas internacionales brutas en la zona de los USD 47.874 millones debe contrastarse ineludiblemente contra el incesante apetito dolarizador del sector privado. La confirmación de salidas netas por USD 2.363 millones mensuales, originadas en el atesoramiento precautorio minorista y corporativo, expone la fragilidad intrínseca del esquema: la abultada oferta generada por el comercio de bienes es rápidamente absorbida y extraída del sistema productivo por agentes buscando refugio de valor. Ante esta restricción, y altamente dependientes de desembolsos multilaterales como el del FMI, los escenarios proyectados sugieren el sostenimiento de un esquema férreo de controles de cambio y validaciones cruzadas sobre las importaciones a fines de inmunizar la frágil tenencia de divisas de la autoridad monetaria.

En abril de 2026, las personas humanas registraron compras netas totales en el mercado de cambios por USD 3.199 millones. Al desglosar este comportamiento, se observa que la mayor parte correspondió estrictamente a atesoramiento y envío de fondos, sumando una demanda de USD 2.875 millones (compuesta por compras netas de billetes por USD 2.292 millones y giros de divisas sin fines específicos por USD 583 millones). Sobre el uso y destino de esta salida, el BCRA estima que unos USD 1.200 millones quedaron depositados en bancos locales y USD 400 millones incrementaron la posición de activos externos, mientras que aproximadamente USD 600 millones se utilizaron para cubrir consumos con tarjeta en el exterior.

Para obtener la foto completa del atesoramiento privado que se observa en el gráfico, es necesario mirar al conjunto del «Sector Privado no Financiero» e integrar esta fuerte demanda de los individuos con el comportamiento de las empresas (Personas Jurídicas). En este rubro específico, las empresas operaron en sentido inverso a la gente, aportando liquidez al sistema mediante la venta neta de USD 512 millones (USD 356 millones en billetes y USD 156 millones en divisas sin fines específicos). La consolidación de estos movimientos cruzados —es decir, la demanda de los individuos restando la oferta de las empresas— da como resultado la línea de «Compra neta de billetes y transferencia de divisas sin fines específicos», la cual cerró el mes reflejando la salida neta consolidada de USD 2.363 millones visible en el gráfico. 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCRA

Al mismo tiempo, el BCRA compró USD 2.770 millones en el mercado de cambios. En abril el sistema logró absorber la dolarización privada y acumular reservas, pero el punto crítico es la sostenibilidad. Si la economía necesita entre USD 25.000 y USD 40.000 millones anuales sólo para atender dolarización de cartera, el superávit comercial y los ingresos financieros deben ser muy robustos; de lo contrario, la estabilidad cambiaria dependerá de deuda, liquidaciones excepcionales o restricciones parciales sobre otros actores, especialmente empresas e importadores.

4. Expectativas de mercado y actividad económica

Las expectativas cumplen un papel central en la planificación PyME porque influyen sobre precios, tasas, tipo de cambio, salarios, decisiones de inversión y administración de inventarios. No deben tomarse como predicciones exactas, sino como una referencia de consenso. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA recoge proyecciones de consultoras, centros de investigación y entidades financieras. El propio BCRA aclara que esos pronósticos no constituyen proyecciones oficiales del Banco Central.

Según el REM del BCRA publicado el 7 de mayo de 2026, participaron 45 analistas, consultoras, centros de investigación y entidades financieras. La mediana de inflación esperada para los próximos 12 meses se ubicó en 24,2%. La lectura práctica es que el mercado espera continuidad de la desinflación, pero no desaparición rápida de la inflación como problema de gestión.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y el BCRA

Para la actividad, el dato más relevante disponible al cierre de mayo fue el EMAE de marzo de 2026. El INDEC informó una suba interanual de 5,5%, una mejora desestacionalizada de 3,5% respecto de febrero y una variación positiva de 0,4% en la tendencia-ciclo. 

Según el último dato oficial disponible publicado el 21 de mayo, catorce de los quince sectores del EMAE registraron subas interanuales en marzo; se destacaron Pesca, con 30,9%, Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con 17,9%, Explotación de minas y canteras, con 16,3%, e Industria manufacturera, con 4,6%. Para PyMEs industriales y comerciales, esta composición es más relevante que el promedio: una economía puede crecer por sectores exportadores o primarios sin que ello se traduzca de inmediato en mayor demanda local para todos los rubros.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)

La economía argentina muestra una recuperación parcial y muy desigual: conviven buenos datos de actividad y comercio exterior con deterioro del tejido productivo y del mercado laboral. En abril de 2026, las exportaciones y el superávit comercial alcanzaron niveles récord, impulsados sobre todo por energía, minería, agro y algunas Manufacturas de Origen Industrial, aunque parte de esas MOI son en realidad bienes primarios o mineros con pocos encadenamientos productivos. A la vez, las importaciones vinculadas a la producción caen, mientras aumentan las asociadas al consumo final, lo que sugiere que no hay una sustitución virtuosa por producción local, sino una economía donde sectores exportadores crecen mientras industria, construcción y comercio siguen débiles.

Argentina no estaría creciendo “a dos velocidades”, sino consolidando dos economías distintas: una exportadora, intensiva en capital, generadora de dólares pero con bajo impacto en empleo y proveedores locales; y otra orientada al mercado interno, más intensiva en trabajo, que enfrenta cierre de empresas, informalidad y desempleo. Instrumentos como el RIGI podrían profundizar ese modelo si promueven enclaves exportadores con beneficios fiscales, menor obligación de liquidar divisas y pocos compromisos de integración productiva local. Resolver la restricción externa puede ser positivo, pero si se hace a costa de destruir capacidades industriales, empleo formal y redes de proveedores, el problema de los dólares podría transformarse en un problema social y productivo.

5. Análisis de escenarios a seis meses

Escenario base: desinflación gradual con actividad heterogénea. En este escenario, durante los próximos seis meses la economía mantiene el orden financiero observado al cierre de mayo, con reservas brutas cercanas a USD 47.900 millones, tipo de cambio oficial relativamente estable dentro de las bandas y tasas nominales en niveles más bajos que en episodios de tensión, pero sin que eso se traduzca todavía en una recuperación homogénea del consumo. La inflación sigue bajando, aunque con resistencia por regulados, servicios y costos logísticos. El superávit fiscal continúa operando como ancla del programa, pero requiere ingresos reales suficientes y control de gasto. Sería un escenario de continuidad: baja probabilidad de crisis cambiaria inmediata, pero también baja probabilidad de mejora rápida y generalizada en salarios reales, empleo y ventas internas.

Escenario favorable: acumulación de reservas, exportaciones fuertes y desinflación más consistente. Este escenario supone que el récord exportador de abril, la liquidación del agro, el ingreso de divisas financieras y los desembolsos externos permiten al BCRA fortalecer reservas sin generar tensiones cambiarias relevantes. Si al mismo tiempo la inflación mensual se mantiene cerca o por debajo de la zona del 2,5%, las tasas podrían bajar sin provocar salida de pesos, mejorando gradualmente el crédito y las condiciones de financiamiento para empresas. La actividad se recupera primero en sectores exportadores, energía, minería, agroindustria y servicios vinculados a inversión, y luego con algún derrame hacia consumo durable y comercio. No sería un boom generalizado, pero sí un escenario de normalización más confiable para el último trimestre de 2026.

Escenario adverso: inflación persistente y tensión cambiaria por apreciación real. En el escenario negativo, la estabilidad de mayo se revela más frágil: la inflación no baja lo suficiente, el tipo de cambio oficial queda crecientemente atrasado frente a los precios internos y la mejora de reservas resulta insuficiente frente a pagos de deuda, demanda de importaciones y salida de capitales. En ese contexto, las tasas deberían sostenerse más altas o volver a subir, afectando crédito, consumo y capital de trabajo de las PyMEs. La economía real profundizaría su carácter dual: sectores con acceso a dólares o demanda externa resistirían mejor, mientras comercio, industria mercado internista y hogares endeudados enfrentarían mayor presión. El riesgo central no sería necesariamente una crisis abrupta, sino una acumulación de tensiones: menor competitividad, inflación más persistente, deterioro social y menor margen político para sostener el ajuste fiscal.

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