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Macroconomy: Informe completo macroeconómico – Septiembre 2026

by Apliconomy
10 septiembre, 2026
en Informes
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Macroconomy: Informe completo macroeconómico – Septiembre 2026
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Resumen ejecutivo

• El IPC nacional aumentó 1,7% mensual en agosto, acumulando un alza de 21,3% en los primeros ocho meses y un 33,5% interanual. La inflación núcleo se ubicó en 1,8%, mientras que los precios regulados avanzaron 2,2%. Por divisiones, la mayor suba se dio en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%), seguida por Educación (2,5%). En tercer lugar, compartiendo la misma variación, se ubicaron Salud y Bienes y servicios varios (ambos con 2,4%). En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas igualó la variación general (1,7%), mientras que Prendas de vestir y calzado anotó una baja mensual de 0,6%. 

• Agosto modificó el tono del mercado de pesos. La TAMAR de bancos privados terminó el mes en 24,69% TNA, 1,38 puntos porcentuales por encima de fines de julio, y llegó a 26,50% durante la tercera semana. La BADLAR cerró en 23,00% TNA. Estos niveles fueron superiores a la TAMAR de 22,40% que el REM de julio había proyectado para agosto. La señal relevante no es un giro hacia tasas estructuralmente altas, sino una mayor prima por liquidez y una dispersión más amplia entre instrumentos. 

• En el frente fiscal, el Sector Público Nacional volvió al superávit en julio: $2,960 billones de resultado primario y $244.897 millones de resultado financiero. Sin embargo, los intereses netos de operaciones intra-sector público alcanzaron $2,715 billones y absorbieron cerca del 92% del excedente primario del mes. En agosto, la recaudación tributaria informada por ARCA fue de $20,509 billones, en términos reales el nivel habría permanecido prácticamente estancado, mientras que en los primeros ocho meses del año la recaudación acumularía una caída real cercana al 3,8%. Además, la composición muestra señales de debilidad en tributos estrechamente vinculados con el mercado interno, como el IVA y el impuesto a los Débitos y Créditos, parcialmente compensadas por mayores ingresos provenientes de Ganancias y de los derechos de exportación.

• El comercio exterior mantuvo un superávit elevado. En julio, las exportaciones fueron de USD 8.854 millones (+14,1% interanual), las importaciones de USD 6.739 millones (-1,7%) y el saldo positivo de USD 2.115 millones. En siete meses, el superávit acumula USD 16.080 millones. La composición, sin embargo, es más importante: Combustibles y Energía creció 97,8% en valor y 67,6% en cantidades, mientras las Manufacturas de Origen Industrial aumentaron 11,2% en valor pero redujeron 2,0% sus cantidades. Esto confirma una nueva fuente estructural de divisas en energía. 

• El dólar mayorista cerró agosto en $1.509,50, con un avance mensual de 1,6%, y quedó aproximadamente 19,8% por debajo del techo de la banda del 31 de agosto ($1.879,92). El BCRA compró USD 768 millones en el mes. Las reservas brutas cerraron agosto en USD 48.257 millones por movimientos técnicos de fin de mes y se recompusieron hasta USD 50.800 millones al 3 de septiembre. La lectura central sigue siendo que saldo comercial, compras del BCRA y reservas no son equivalentes. El balance cambiario de julio muestra que las personas humanas compraron neto USD 4.124 millones, mientras el saldo cambiario de bienes fue positivo en USD 4.077 millones. La dolarización privada puede absorber una parte sustancial de los dólares que genera el comercio.

• El frente financiero perdió parte de la mejora de julio. El riesgo país terminó agosto en torno de 512 puntos básicos, 82 puntos por encima del cierre de julio (+19,1%), luego de tocar 532 puntos durante el mes. Las calificaciones soberanas no cambiaron, pero el encarecimiento de las tasas internacionales y una mayor cautela local volvieron a ampliar los spreads. En el plano institucional, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA obtuvo media sanción de Diputados el 26 de agosto y continuaba en tratamiento en el Senado al 1 de septiembre. 

• La actividad mostró un rebote más amplio en junio: el EMAE creció 2,7% interanual y 0,8% mensual desestacionalizado, con doce de quince sectores en terreno positivo y un avance acumulado de 1,9% en el primer semestre. El REM de agosto, último disponible al momento del corte, proyectaba un crecimiento del PIB de 2,1% en 2026 (-0,6 p.p. respecto a la encuesta previa) y estimaba una contracción desestacionalizada de 0,9% en el segundo trimestre. En el octavo relevamiento del año, los participantes del REM proyectaron una inflación mensual de 1,7% para agosto (-0,1 p.p. respecto al informe anterior), cifra que terminó siendo convalidada por el dato oficial del IPC. Para todo 2026, la proyección se ubicó en 30,0% anual. En cuanto al corto plazo, el mercado espera variaciones menores al 2% (1,8% para septiembre y 1,7% para octubre). 

Cuadro Resumen Indicadores

IndicadorÚltimo datoLectura para el informe
IPC nacional+1,7% mensual en agosto; +21,3% acumulado; +33,5% interanual. La inflación volvió a perforar el 2% mensual al marcar su registro más bajo desde junio de 2025. Sin embargo, tanto los servicios como los precios regulados volvieron a ubicarse por encima del nivel general. Precios y contratos deben ajustarse por estructura de costos, no por el índice general.
Inflación núcleo, estacionales y reguladosNúcleo +1,8%; estacionales -0,9%; regulados +2,2% en agosto.La núcleo mantiene una señal favorable; los estacionales explican buena parte del rebote de julio y pueden revertirse sin cambiar la tendencia de fondo.
Tasas de interésTAMAR 24,69% TNA y BADLAR 23,00% al cierre de agosto; TAMAR máxima 26,50% el 20/08.El costo de liquidez subió más de lo previsto por el REM. Conviene acortar la frecuencia de revisión del fondeo y comparar tasas efectivas.
Liquidez y créditoAgosto: M2 privado transaccional 0,0% real desestacionalizado; préstamos en pesos al sector privado -1,0% real.La demanda de dinero y el crédito muestran estancamiento y caída, y en agosto se agregó un costo de fondeo mayor.
Resultado fiscalJulio: superávit primario de $2,960 billones y financiero de $244.897 millones. Con retrocesos en gravámenes asociados al consumo y parcialmente compensados por Ganancias y derechos de exportación.El ancla fiscal se mantiene, aunque los intereses absorbieron cerca del 92% del resultado primario de julio. La calidad del excedente importa tanto como su signo.
Recaudación de agosto$20,509 billones; +33,5% nominal interanual; $153,046 billones acumulados en ocho meses.La mejora nominal no debe interpretarse de forma automática como expansión real de la base imponible.
Comercio exteriorJulio: exportaciones USD 8.854 millones; importaciones USD 6.739 millones; superávit USD 2.115 millones. Enero-julio: USD 16.080 millones.El saldo externo es robusto y aporta dólares, pero su conversión en reservas depende de dolarización privada, servicios, intereses y otros flujos financieros.
Energía vs. industriaCyE: USD 1.506 millones, +97,8% en valor y +67,6% en cantidades. MOI: USD 2.170 millones, +11,2% en valor y -2,0% en cantidades.La expansión física exportadora está concentrada en energía. La industria mejora en valor por precios, pero todavía no muestra un salto generalizado de volúmenes.
Tipo de cambio oficialMayorista: $1.509,50 al 31/08 (+1,6% mensual). Techo de banda: $1.879,92.El dólar permanece lejos del techo, pero la mayor tasa en pesos y el aumento del riesgo país aconsejan no suponer estabilidad lineal.
Reservas y compras del BCRABCRA compró USD 768 millones en agosto. Reservas: USD 48.257 millones al 31/08 y USD 50.800 millones al 03/09.La recomposición posterior al cierre confirma la importancia de distinguir efectos técnicos, valuación, deuda y compras efectivas de divisas.
Riesgo país e institucionalidadRiesgo país: 512 pb al cierre de agosto; máximo 532 pb. Reforma del BCRA: media sanción en Diputados, en tratamiento en Senado.El costo soberano volvió a subir y puede frenar la transmisión de mejoras macro a las tasas corporativas. La reforma aún no está vigente.
Actividad y expectativasEMAE junio: +2,7% interanual y +0,8% mensual desestacionalizado. REM de agosto: inflación +1,7% para agosto y +1,8% para septiembre;
PIB 2026 +2,1%
La economía rebotó, pero con elevada heterogeneidad. Para una PyME, el indicador agregado debe complementarse con ventas, empleo y crédito del propio sector.

Análisis de escenarios a seis meses

Escenario base: desinflación gradual, tasas más exigentes y reservas creciendo de manera irregular.

En el escenario central, el IPC mensual vuelve a una zona de 1,6% a 2,2%, con episodios puntuales por tarifas, combustibles o estacionales, pero sin una reaceleración persistente del componente núcleo. La tasa de interés en pesos se mantiene más volátil que en el primer semestre, con la TAMAR moviéndose predominantemente entre 23% y 27% TNA, porque el BCRA prioriza consolidar la demanda de pesos y evitar que una flexibilización prematura se traslade al mercado cambiario. El tipo de cambio oficial permanece dentro de las bandas con un deslizamiento moderado. El superávit comercial continúa elevado, apoyado en energía, agroindustria y una mejora parcial de manufacturas, pero la acumulación de reservas netas avanza con más lentitud que las compras brutas debido a dolarización privada, pagos de servicios e intereses y movimientos del Tesoro. En lo fiscal, el superávit primario se sostiene, aunque con una holgura financiera limitada por los intereses. La actividad crece en promedio, con energía, minería, agro y algunos servicios por encima del resto. Para una PyME, este escenario justifica una tesorería rodante de 60 a 90 días, precios con vigencia más corta en insumos volátiles y decisiones de inversión condicionadas a flujo de fondos verificable, no solo a una baja esperada de la inflación.

Escenario favorable: inflación por debajo del 2%, mayor acumulación de reservas y nueva compresión del riesgo soberano.

La variante favorable requiere que el IPC consolide la desaceleración de agosto y que la inflación núcleo acompañe esa tendencia a la baja, mientras el crecimiento exportador de energía se mantiene en cantidades y las manufacturas industriales dejan de caer en volumen. Una menor demanda privada de cobertura permitiría que una proporción más alta del superávit comercial llegue a las reservas netas. Con más dólares disponibles, menor incertidumbre política y un contexto internacional menos restrictivo, el riesgo país podría regresar sostenidamente por debajo de 400 puntos y las tasas en pesos converger a una zona cercana a 20%-23% TNA sin desanclar la demanda de moneda local. La eventual aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA reforzaría el ancla institucional si la implementación es creíble y consistente con el equilibrio fiscal. En este marco, mejoraría el acceso al crédito para empresas con balances sanos y también el financiamiento en dólares para firmas con cobertura natural. Las PyMEs vinculadas a energía, minería, logística, metalmecánica, ingeniería y servicios profesionales tendrían mayor espacio para invertir. La recomendación sería aprovechar el descenso del costo financiero de forma selectiva, alargar plazos cuando la tasa fija sea competitiva y preservar el calce de moneda entre ingresos y deuda.

Escenario adverso: dolarización privada, shock externo y encarecimiento del financiamiento.

El escenario de riesgo combina un aumento de la incertidumbre local con tasas internacionales más altas y un nuevo episodio de tensión geopolítica que eleva el precio del petróleo. Para Argentina, el efecto externo sería mixto: mejora el ingreso potencial de exportadores de crudo, pero aumenta el costo de combustibles, transporte y financiación global. Si la demanda privada de dólares se acelera, las compras del BCRA podrían reducirse incluso con superávit comercial, mientras el tipo de cambio se acerca al techo de la banda y la inflación vuelve a superar 2,5% mensual. El riesgo país podría escalar por encima de 600 puntos básicos y las tasas de corto plazo superar 30% TNA, complicando el refinanciamiento del Tesoro y del sector privado. En lo fiscal, una actividad más débil erosionaría ingresos y volvería más exigente sostener simultáneamente el superávit primario y el pago de intereses. Una mayor fragmentación de los apoyos legislativos podría retrasar reformas regulatorias consideradas relevantes por el Gobierno y elevar la incertidumbre sobre la velocidad de implementación de la agenda estructural. Para las PyMEs, el ejercicio prudente es testear márgenes con una corrección cambiaria adicional de 15% a 20%, reducir deuda de capital de trabajo a tasa variable cuando no haya cobertura operativa, evitar sobrestock financiado a tasas reales positivas y renegociar cláusulas dolarizadas antes de que la volatilidad se traslade a precios de reposición.


1. Política monetaria

El INDEC informó que el IPC nacional de agosto aumentó 1,7% mensual —tras el 2,1% registrado en julio—, acumulando un alza de 21,3% en lo que va de 2026 y de 33,5% interanual. Aunque la cifra refleja una desaceleración del nivel general, su composición muestra focos de presión: la inflación núcleo se ubicó en 1,8% y los precios regulados subieron 2,2%. A esto se suma que los servicios avanzaron un 2,0%, por encima de la media, lo que representa un problema al encarecer costos operativos y gastos cotidianos esenciales que no se pueden postergar. 

A nivel nacional, la mayor suba por divisiones se dio en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%), seguida por Educación (2,5%) y, en un tercer escalón, por Salud y Bienes y servicios varios (2,4%). Sin embargo, al observar la dinámica de la región Pampeana, la presión sobre los costos de las pymes fue aún más pronunciada en rubros clave: Vivienda y servicios básicos trepó al 3,5% y Bienes y servicios varios avanzó un 2,6%. Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas empató con el nivel general (1,7%) y Prendas de vestir y calzado registró una baja de 0,6% a nivel país 

La dinámica de agosto muestra por qué una pyme no debería usar el IPC general como único indexador de sus decisiones. Los rubros vinculados a los servicios lideraron el aumento mensual, lo que refuerza la idea de que la inercia de los precios privados se está moderando, pero sin eliminar movimientos puntuales en rubros regulados o dolarizados. Para una empresa, la desinflación mejora la capacidad de cotizar y presupuestar, aunque el beneficio depende de su estructura de costos: una firma intensiva en logística, energía o insumos importados puede enfrentar una variación muy diferente a la del índice promedio. En lugar de trasladar automáticamente el IPC a listas de precios, resulta más eficiente construir una canasta propia de costos críticos y separar los componentes que se ajustan por salarios, tarifas, dólar y precios mayoristas. 

En los agregados monetarios, el último informe mensual oficial del BCRA corresponde a agosto. El M2 privado transaccional se mantuvo estable en términos reales en agosto, interrumpiendo la racha de tres meses de expansión. Los depósitos a plazo fijo del sector privado, en cambio, aumentaron 0,3% real. La base monetaria creció 1,5% real desestacionalizado luego de once meses de contracción y aumentó aproximadamente $1,3 billones en la comparación nominal. Esta combinación sugiere una recuperación lenta de la demanda transaccional de pesos, no una expansión monetaria generalizada. Para la empresa, la lectura es doble: existe algo más de liquidez operativa en la economía, pero la preferencia por instrumentos remunerados sigue siendo sensible al nivel de las tasas. 

El crédito en pesos al sector privado cayó en agosto un 1,0% real y desestacionalizado y la contracción se concentró en préstamos al consumo y, en menor medida, comerciales. En relación con el PIB, el crédito bancario en pesos se mantuvo estable alrededor de 9% y alcanzó 12,6% cuando se incorporan los préstamos en moneda extranjera. La falta de recuperación del volumen es una señal compleja, porque el sistema financiero parte de una profundidad muy baja y no logra aliviar restricciones. Para una PyME, la decisión debe basarse en el costo financiero total, el plazo y el flujo de fondos del proyecto, no en la mera disponibilidad de una línea.

Otra novedad del mes fue el anuncio del BCRA del 13 de agosto para adecuar el marco prudencial de las financiaciones en moneda extranjera y ampliar sus destinos bajo límites y requisitos específicos. El objetivo declarado es canalizar una mayor proporción del ahorro en dólares depositado en el sistema hacia inversión privada. La medida puede ser relevante para exportadores y empresas con ingresos vinculados al dólar, porque permite ampliar el fondeo sin generar un descalce de moneda significativo. En cambio, para firmas cuya facturación es predominantemente en pesos, un préstamo en dólares puede transformar una tasa nominal atractiva en un riesgo patrimonial elevado si el tipo de cambio se mueve. La regla empresarial debería ser simple: endeudarse en moneda extranjera solo cuando exista cobertura natural o contractual suficiente y el flujo de divisas sea razonablemente previsible.

La principal novedad monetaria de agosto estuvo en las tasas. La TAMAR de bancos privados pasó de 23,31% TNA al 31 de julio a 24,69% al 31 de agosto y alcanzó un máximo de 26,50% el 20 de agosto. La BADLAR terminó en 23,00% TNA, frente a 21,63% a fines de julio, con un pico de 24,38% en la última semana. El movimiento fue más intenso que el previsto por el REM de julio, que había estimado una TAMAR de 22,40% para agosto. La diferencia importa porque revela que la transición monetaria sigue generando episodios de estrechez de liquidez. No es correcto describir agosto como un mes de suba lineal y permanente: hubo picos y correcciones, pero el nivel de cierre fue claramente más alto que el de julio. 

En este contexto, la administración de tesorería debe pasar de una lógica pasiva a una revisión frecuente. Una PyME que mantiene caja excedente o utiliza descubierto debería comparar semanalmente las tasas efectivas de colocaciones y líneas de corto plazo, porque las diferencias entre entidades y plazos pueden superar ampliamente los cambios mensuales del IPC. También conviene separar tres necesidades: caja operativa, reserva de liquidez y fondos de reposición o inversión. Financiar inventarios con deuda corta y tasa variable solo tiene sentido si la rotación del stock y el margen esperado compensan el costo financiero; de lo contrario, una baja de precios relativos o una demora en ventas puede convertir un activo comercial en una pérdida financiera. El dato de agosto aconseja preservar liquidez, pero sin confundir liquidez con inmovilización improductiva.

Media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA

De acuerdo con la comunicación oficial del propio BCRA del 1 de septiembre, la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo obtuvo media sanción de la Cámara de Diputados el 26 de agosto y continuaba en tratamiento en el Senado. Entre sus ejes se encuentran restablecer la preservación del valor de la moneda como misión primaria, restringir el financiamiento monetario al Tesoro, limitar la distribución de utilidades no realizadas y modificar aspectos institucionales vinculados con la remoción de autoridades. El objetivo económico es reducir la posibilidad de que las necesidades fiscales condicionen la política monetaria. No obstante, al cierre de este informe se trata de un proyecto con media sanción, no de una norma vigente.

Si la reforma se sanciona en términos similares al proyecto, podría reforzar la credibilidad del régimen monetario al reducir canales directos de financiamiento al sector público. Ese efecto, sin embargo, no sería inmediato ni automático. La credibilidad depende también del resultado fiscal, de la acumulación de reservas, de la calidad de los activos del BCRA y de la consistencia entre las reglas formales y la práctica. Además, la operación del Banco Central en mercados secundarios y la gestión de liquidez bancaria continuarán siendo necesarias. Para el sector privado, el beneficio potencial de una mayor independencia monetaria sería una menor prima de inflación y, con rezago, tasas de financiamiento más previsibles. La recomendación es valorar el avance institucional, pero no anticipar una baja abrupta del costo del dinero antes de que los datos de mercado lo confirmen.

Indicadores de política monetaria

IndicadorDato de referenciaLectura técnica
M2 privado transaccional0,0% real desestacionalizado en agosto.Neutro luego de tres meses de expansión.
Base monetaria+1,5% real desestacionalizado en agosto; aproximadamente +$1,3 billones nominal punta a punta.Primera mejora real luego de once meses de contracción; la expansión sigue contenida.
Depósitos a plazo privado+0,3% real desestacionalizado en agosto.La preferencia por instrumentos remunerados se volvió más sensible a la tasa.
Préstamos en pesos-1,0% real desestacionalizado en agosto.Caída de los préstamos liderada por crédito al consumo y seguido por empresas. En agosto se encareció el fondeo.
Crédito bancario / PIB9% del PIB en pesos; 12,6% incluyendo moneda extranjera.La profundidad financiera sigue siendo baja; hay espacio para crecer, pero no sin evaluar riesgo y costo.
TAMAR bancos privados24,69% TNA al 31/08; máximo 26,50% el 20/08.Subió 1,38 p.p. frente al cierre de julio y superó la previsión del REM.
BADLAR bancos privados23,00% TNA al 31/08; máximo 24,38% el 25/08.Confirma mayor volatilidad y un costo de liquidez más alto que el observado al cierre de julio.
Crédito en dólaresBCRA anunció el 13/08 ampliación de destinos bajo reglas prudenciales.Puede ampliar inversión para firmas con cobertura natural; aumenta riesgo si la facturación es en pesos.
Reforma Carta OrgánicaMedia sanción en Diputados el 26/08; en tratamiento en Senado al 01/09.Aporta una señal institucional, pero aún no modifica el marco legal vigente.

En síntesis, la política monetaria llega a septiembre con una combinación menos cómoda que la observada un mes atrás. La inflación de agosto mantiene una señal de desinflación pero la liquidez y las tasas muestran que el BCRA no está convalidando una flexibilización rápida. El crédito cayó y su costo marginal aumentó. Para las pymes esto implica que la mejora nominal de la inflación debe administrarse junto con un costo financiero más volátil: acortar presupuestos de tesorería, evitar deuda de muy corto plazo sin repago definido y mantener cobertura sobre obligaciones en moneda extranjera sigue siendo más prudente que anticipar una normalización completa.

2. Política fiscal

El Ministerio de Economía informó que el Sector Público Nacional registró en julio un superávit primario de $2.960.333 millones y un superávit financiero de $244.897 millones. El pago de intereses de deuda pública, neto de operaciones intra-sector público, alcanzó $2.715.436 millones. En los primeros siete meses de 2026, el superávit primario acumulado se ubicó alrededor de 0,9% del PIB y el financiero en torno de 0,1% del PIB. La vuelta al resultado positivo luego del déficit de junio confirma que el ancla fiscal no se abandonó; sin embargo, el margen entre ambos resultados es estrecho. En julio, los intereses absorbieron aproximadamente 91,7% del resultado primario. Para evaluar sostenibilidad, por lo tanto, no alcanza con observar el signo del resultado primario, también hay que seguir el costo de refinanciación y la capacidad del Tesoro de pagar intereses sin erosionar otras partidas.

Del lado de los ingresos, ARCA informó que la recaudación tributaria de agosto alcanzó $20.508.537 millones, con un crecimiento nominal interanual de 33,5%. El acumulado enero-agosto fue de $153.045.987 millones. La recaudación de agosto en términos reales habría permanecido prácticamente estancada, mientras que en los primeros ocho meses del año la recaudación acumularía una caída real cercana al 3,8%. Además, la composición muestra señales de debilidad en tributos estrechamente vinculados con el mercado interno, como el IVA y el impuesto a los Débitos y Créditos, parcialmente compensadas por mayores ingresos provenientes de Ganancias y de los derechos de exportación.  A pesos corrientes, los número aparecen más optimistas, pero con una composición heterogénea: el IVA neto recaudó $6.675.409 millones (+25,3% interanual), Ganancias $4.636.836 millones (+45,2%) y Seguridad Social $4.833.581 millones (+31,9%). Los Derechos de Exportación aumentaron 155,1% interanual hasta $1.015.506 millones, pero esa tasa está afectada por una base de comparación baja y por cambios previos en las alícuotas, por lo que no debe extrapolarse como una tendencia permanente.

La calidad del resultado fiscal merece una lectura separada de su magnitud. En julio, los ingresos totales del SPN crecieron 30,4% interanual y los gastos primarios 24,4%, pero la brecha entre superávit primario y financiero muestra que el servicio de intereses ya es un componente decisivo. Un esquema fiscal sostenible necesita que el excedente primario sea persistente y que el costo de la deuda no crezca más rápido que la capacidad de pago del sector público. También importa de dónde proviene el ajuste, las reducciones de gasto transitorio, corrimientos de vencimientos impositivos o licuación real de partidas tienen efectos diferentes sobre la sostenibilidad y sobre la demanda. Para empresas proveedoras del Estado, la existencia de superávit agregado no implica necesariamente mayor gasto o pagos más rápidos; por el contrario, la disciplina fiscal puede mantener presupuestos estrictos incluso cuando mejora la solvencia macro. El equilibrio fiscal continúa siendo una de las principales anclas del programa, pero su sostenibilidad enfrenta una doble exigencia: preservar un superávit primario suficiente para afrontar la elevada carga de intereses y evitar que la debilidad de la actividad, el consumo y el empleo continúe erosionando la base tributaria.

Disciplina fiscal: continuidad y límites

En la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, el ministro Luis Caputo presentó la estrategia oficial como un proceso de estabilización apoyado en el equilibrio fiscal y reformas estructurales. Entre las afirmaciones del Ministro de Economía se destacó una reducción del gasto público real cercana a 30% desde diciembre de 2023 y la eliminación de los déficits fiscal y cuasifiscal. Estas cifras forman parte de la presentación del Gobierno y deben leerse como su propio balance de gestión; no reemplazan los resultados de caja mensuales ni las cuentas nacionales. La evidencia de julio confirma, no obstante, que el Gobierno mantiene como prioridad el superávit primario. Para el sector privado, la implicancia es que la demanda proveniente del gasto público probablemente siga siendo restrictiva, el equilibrio fiscal puede reducir riesgo macro, pero no constituye un estímulo directo de corto plazo para sectores dependientes del presupuesto.

La reforma de la Carta Orgánica del BCRA también tiene una dimensión fiscal porque busca cerrar canales de financiamiento monetario directo al Tesoro. Si finalmente se sanciona, reforzaría la separación entre política fiscal y monetaria y obligaría a que los desequilibrios se financien con ingresos, deuda o ajuste del gasto. Sin embargo, esa regla institucional no resuelve por sí misma la composición de ingresos y erogaciones ni el costo de intereses. Para una PyME, el costo indirecto puede ser una política de gasto más rígida y un Tesoro que compita con el sector privado por ahorro local cuando los vencimientos sean elevados.

En el plano institucional, agosto dejó una señal relevante sobre la capacidad de implementación de la agenda de reformas. Ante la pérdida de apoyos de bloques provinciales y aliados, el oficialismo debió retirar del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada el capítulo destinado a flexibilizar las restricciones a la adquisición de tierras rurales por extranjeros. El Senado terminó otorgando media sanción al resto de la iniciativa, pero sin ese capítulo y sin las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego. El episodio no implica una paralización de la agenda legislativa, pero sí evidencia que la capacidad reformista del Ejecutivo encuentra límites cuando las iniciativas afectan intereses provinciales, recursos naturales o cuestiones de elevada sensibilidad política. Desde una perspectiva económica, esto incorpora un riesgo de implementación, la estabilización macroeconómica puede continuar aun con estas restricciones, pero determinadas reformas destinadas a modificar el marco regulatorio, atraer inversiones o alterar derechos de propiedad pueden avanzar con mayor lentitud o requerir concesiones respecto de los proyectos originales.

Deuda, licitaciones y costo de refinanciamiento

El 12 de agosto, la Secretaría de Finanzas recibió ofertas por $6,49 billones y adjudicó $4,49 billones en instrumentos en pesos, dólar linked y dólares. La reapertura del BONAR 2029 captó aproximadamente USD 47 millones efectivos en la primera vuelta y otros USD 47 millones en la segunda, con una TIREA de 8,72%. El monto en dólares fue reducido en relación con las necesidades financieras agregadas y la tasa continuó siendo elevada frente a emisores de menor riesgo. La operación muestra que existe una ventana de financiamiento, pero no un acceso barato y profundo al mercado internacional. Para las empresas, esto importa porque el soberano sigue fijando un piso alto para el costo del capital en moneda dura, especialmente para emisores pequeños que no pueden desacoplarse del riesgo argentino.

La licitación del 27 de agosto dio una señal más directa sobre el costo de los pesos. El Tesoro recibió ofertas por $13,18 billones y adjudicó $12,165 billones. Las letras y bonos a tasa fija cortaron con TIREA entre 29,75% y 30,69%; el instrumento ajustado por CER rindió 6,25% real y el dólar linked adjudicó USD 279 millones de valor nominal. Esos rendimientos fueron sensiblemente superiores a las tasas pasivas bancarias de cierre de mes y muestran una curva soberana que demandaba mayor remuneración. El Tesoro puede absorber liquidez y sostener el refinanciamiento, pero una curva más alta también eleva la referencia con la que compite el crédito corporativo. Para una PyME, la consecuencia es que la baja de la inflación no garantiza una baja equivalente del costo financiero si el soberano todavía remunera el ahorro a tasas reales relevantes.

Ingresos, subsidios y señales para empresas

La recaudación de agosto muestra una composición con motores diferentes. Los derechos de exportación registraron una suba de 155,1%, pero la comparación interanual está distorsionada por modificaciones de alícuotas y bases de 2025. Por su parte, ARCA prorrogó hasta septiembre la presentación de determinadas declaraciones juradas y el ingreso del primer anticipo de Ganancias de personas humanas, lo que vuelve a introducir efectos de calendario en la lectura mensual. Por ello, el total de agosto debe interpretarse con prudencia, para medir la fortaleza genuina de la base tributaria es preferible observar tendencias de varios meses y separar cambios normativos y corrimientos de vencimientos.

Los subsidios económicos alcanzaron los $1.180.615 millones, lo que representa una baja interanual del 18,5%. Este monto estuvo concentrado principalmente en energía, que sumó $874.568 millones con una caída interanual del 20,0%, y en transporte, que registró $305.189 millones con una reducción interanual del 11,7%, mientras que el gasto de capital alcanzó los $280.951 millones. Esta composición es clave para las empresas, ya que la reducción gradual de subsidios permite mejorar las cuentas públicas pero al mismo tiempo traslada mayores costos a las tarifas; por ello, para presupuestar ventas al Estado o proyectar costos regulados, resulta mucho más informativo realizar el seguimiento de estas partidas específicas que guiarse únicamente por el superávit agregado. 

El superávit primario acumulado sigue siendo positivo y el Gobierno mantiene una regla de conducta consistente. La restricción es que el margen financiero es cada vez más pequeño una vez pagados intereses y que el crecimiento de la recaudación depende de una economía que todavía se expande de forma muy desigual. Si el crecimiento consolida empleo formal y rentabilidad empresarial, la base tributaria puede mejorar sin subir alícuotas; si la actividad sigue debilitada, sostener el resultado exigirá más disciplina del gasto. Para las PyMEs, el escenario base no es de crisis fiscal, pero tampoco de expansión del gasto que compense una demanda privada débil.

Indicadores de política fiscal

VariableDato de referenciaLectura técnica
Recaudación agosto$20,509 billones; +33,5% nominal interanual.Conviene separar crecimiento nominal de expansión genuina de la base.
IVA neto agosto$6,675 billones; +25,3% interanual.Crece por debajo del total y ofrece una señal más moderada sobre consumo y actividad gravada.
Ganancias agosto$4,637 billones; +45,2% interanual.Aporta dinamismo, aunque el calendario de presentaciones y anticipos sigue alterando comparaciones mensuales.
Derechos de exportación$1,016 billones; +155,1% interanual.La tasa está afectada por base de comparación y cambios de alícuotas; no debe extrapolarse linealmente.
Resultado primario julioSuperávit de $2,960 billones.Confirma continuidad del ancla fiscal luego del déficit estacional de junio.
Resultado financiero e interesesSuperávit financiero $244.897 millones; intereses $2,715 billones.Los intereses absorbieron cerca de 91,7% del primario: la holgura financiera es reducida.
Acumulado enero-julioSuperávit primario cercano a 0,9% del PIB y financiero a 0,1%.El objetivo fiscal se mantiene, pero la diferencia entre ambos resultados debe seguirse de cerca.
Gasto primario julio$14,132 billones; +24,4% interanual.Creció menos que los ingresos; su composición determina el impacto sobre demanda, tarifas y proveedores.
Licitación 12/08$4,49 billones adjudicados; BONAR 2029 con TIREA 8,72%.El acceso a dólares existe pero sigue siendo caro y de escala acotada.
Licitación 27/08$12,165 billones adjudicados; tasa fija con TIREA 29,75%-30,69%; CER 6,25%.La curva soberana elevó la referencia de costo para el sector privado en pesos.

La conclusión fiscal de agosto es de continuidad con menor margen de error. El resultado primario sigue siendo consistente con el ancla del programa y la recaudación nominal crece, pero el peso de los intereses y las tasas de las licitaciones muestran que la sostenibilidad no puede evaluarse solo por el superávit primario. La política fiscal deberá combinar disciplina del gasto, mayor base imponible proveniente de actividad formal y una reducción gradual del costo de refinanciamiento. Para las empresas, el mensaje es prudente: el menor riesgo de una crisis fiscal agregada es positivo, pero no equivale a más demanda pública ni a crédito barato. Los presupuestos deben seguir contemplando tarifas más cercanas a costos, pagos estatales selectivos y un mercado financiero en el que el Tesoro todavía compite por liquidez.

3. Sector externo, tipo de cambio y riesgo cambiario

El INDEC informó que en julio las exportaciones de bienes alcanzaron USD 8.854 millones, 14,1% más que un año antes. El crecimiento se explicó por un aumento de 12,4% en los precios y de apenas 1,5% en las cantidades. Las importaciones sumaron USD 6.739 millones y cayeron 1,7% interanual: los precios aumentaron 8,4%, pero las cantidades se redujeron 9,2%. El resultado fue un superávit comercial de USD 2.115 millones. Entre enero y julio, las exportaciones acumularon USD 58.365 millones (+22,9%), las importaciones USD 42.286 millones (-3,5%) y el saldo positivo llegó a USD 16.080 millones. El dato confirma que la economía dispone de una fuente comercial de divisas significativamente más holgada que en 2025, aunque la dinámica de cantidades revela una recuperación mucho menos uniforme de lo que sugiere el crecimiento en dólares.

La composición de las exportaciones permite identificar el cambio más importante del sector externo. En julio, los Productos Primarios sumaron USD 2.110 millones (-0,6% interanual), las Manufacturas de Origen Agropecuario USD 3.068 millones (+4,9%), las Manufacturas de Origen Industrial USD 2.170 millones (+11,2%) y Combustibles y Energía USD 1.506 millones (+97,8%). En el acumulado enero-julio, Combustibles y Energía ya alcanzaron USD 9.151 millones y representaron 15,7% de las exportaciones. El petróleo crudo aportó USD 1.020 millones solo en julio, segundo entre los principales productos exportados detrás del maíz. El crecimiento de energía no reemplaza al agro ni a la industria, pero agrega una fuente de dólares menos dependiente del ciclo de la cosecha y modifica la estacionalidad de la oferta externa.

El punto más relevante es distinguir el valor de volumen. Combustibles y Energía aumentó 97,8% en dólares porque sus precios subieron 19,5% y, sobre todo, porque las cantidades exportadas crecieron 67,6%. En las Manufacturas de Origen Industrial ocurrió algo diferente, el valor aumentó 11,2%, pero los precios crecieron 13,4% y las cantidades cayeron 2,0%. En las Manufacturas de Origen Agropecuario, el valor subió 4,9% con precios +12,9% y cantidades -7,2%. Por lo tanto, la nueva dinámica exportadora es genuina en energía en términos físicos, mientras en buena parte de la industria y la agroindustria el crecimiento en dólares depende más de precios que de volúmenes. Para una PyME, conviene buscar encadenamientos con sectores que expanden capacidad y producción, no asumir que toda empresa exportadora está atravesando el mismo ciclo.

Del lado de las importaciones, la caída de 9,2% en cantidades también merece atención. Los bienes de capital redujeron 13,1% sus cantidades y las piezas y accesorios para bienes de capital 23,3%, mientras los bienes intermedios crecieron 3,2%. Si la contracción de equipamiento y piezas persiste anticipa cautela inversora para los siguientes meses. Para empresas industriales, el abaratamiento relativo del dólar oficial frente a los precios internos no garantiza por sí solo un ciclo de inversión, la decisión de invertir depende de demanda, utilización de capacidad y tasa de interés. El superávit comercial, por lo tanto, puede convivir con una inversión privada menos dinámica en determinados sectores.

Tipo de cambio, bandas y reservas

El tipo de cambio mayorista terminó agosto en $1.509,50 por dólar, $24,50 por encima del cierre de julio, equivalente a una suba mensual de 1,6%. El techo de la banda cambiaria del 31 de agosto fue de $1.879,92 y el piso de $739,82; en consecuencia, el mayorista se ubicó aproximadamente 19,8% por debajo del límite superior medido sobre ese techo. La distancia es amplia y reduce la probabilidad de intervención inmediata por banda, pero no elimina la volatilidad intrabanda. En particular, agosto combinó un dólar que avanzó más que en julio con tasas de interés más altas y un riesgo país creciente. Para una empresa importadora, la calma relativa ofrece previsibilidad de reposición, pero la política de precios debe contemplar que la banda se actualiza y que el tipo de cambio puede moverse sin llegar al techo.

En materia de competitividad, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral del BCRA sigue siendo la referencia adecuada porque incorpora precios y monedas de los principales socios. Para una PyME exportadora, la variable decisiva no es solo el nivel del dólar, sino la relación entre precio de exportación, costos locales, productividad y financiamiento. Una apreciación real puede reducir competitividad aun con un dólar nominal en alza; una mejora de productividad puede compensar parte de ese efecto.

Las reservas internacionales ilustran nuevamente la diferencia entre flujos y stocks. Durante agosto, el BCRA compró USD 768 millones en el mercado, elevando las adquisiciones acumuladas del año a aproximadamente USD 14.095 millones al cierre del mes. Sin embargo, las reservas brutas terminaron el 31 de agosto en USD 48.257 millones por movimientos técnicos de cierre de mes que redujeron transitoriamente el stock. Esa caída se revirtió en los primeros días de septiembre, al 3 de septiembre las reservas brutas alcanzaron USD 50.800 millones. El episodio confirma que el dato de un día puede estar afectado por encajes, valuación de oro y monedas, movimientos del Tesoro, pagos externos y operaciones financieras.

El balance cambiario de julio publicado por el BCRA permite entender la tensión central entre superávit comercial y acumulación de reservas. El saldo cambiario de bienes fue positivo en USD 4.077 millones, pero las personas humanas fueron compradoras netas por USD 4.124 millones. Dentro de estas compras, USD 2.916 millones correspondieron a billetes, USD 786 millones a servicios y otros conceptos corrientes y USD 546 millones a transferencias sin destino específico. El sector privado no financiero, tomado en conjunto, fue vendedor neto por apenas USD 502 millones porque la fuerte oferta de oleaginosas y cereales fue compensada por otras demandas. Además, la cuenta corriente cambiaria cerró con un superávit de solo USD 413 millones una vez incorporados servicios e ingreso primario. El punto para la gestión empresaria es claro: un superávit de bienes no garantiza abundancia de dólares para todos los usos ni acumulación automática de reservas.

Calificación soberana y riesgo país

El riesgo país invirtió parte de la mejora del mes anterior. El indicador de JP Morgan cerró agosto en 512 puntos básicos, 82 puntos por encima del cierre de julio y 19,1% más alto en el mes. Durante la tercera semana llegó a 532 puntos, el mayor nivel en aproximadamente tres meses. Las calificaciones soberanas se mantuvieron sin cambios, Moody’s en B3 con perspectiva positiva y S&P y Fitch en B-. La divergencia entre rating y riesgo de mercado es esperable, las calificadoras miran una trayectoria de solvencia más estructural, mientras los bonos reaccionan día a día a tasas internacionales, reservas, riesgo político y demanda de activos. Para una PyME, el aumento del EMBI no se traslada uno a uno a un préstamo bancario, pero eleva la referencia de costo de capital y puede retrasar la mejora del crédito corporativo.

No es posible atribuir el aumento de agosto a una sola causa. En el plano externo, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años se ubicaron cerca de 4,7% durante episodios de volatilidad, encareciendo el financiamiento de emergentes. La tensión geopolítica en Medio Oriente agregó presión sobre el petróleo y sobre las expectativas de inflación internacional. En el plano local, la aproximación del calendario político de 2027, el ritmo de acumulación de reservas y la volatilidad de tasas también influyeron en la demanda de bonos. La interacción entre esos factores explica mejor el movimiento que una narrativa única. Para empresas que evalúan deuda en dólares, el aprendizaje es que la mejora de los fundamentos domésticos puede ser insuficiente para reducir el costo si simultáneamente sube la tasa libre de riesgo global.

Reservas, deuda externa y liquidez

La posición externa de corto plazo debe analizarse con un enfoque de liquidez y no solo por el nivel de reservas brutas. En agosto, pagos y movimientos financieros generaron caídas transitorias aun cuando el BCRA mantuvo saldo comprador en el mercado. Al mismo tiempo, la ampliación del crédito en dólares y el crecimiento exportador aumentan la circulación potencial de divisas dentro del sistema financiero. El efecto sobre la estabilidad depende de qué activos y pasivos estén adecuadamente calzados y de que el Tesoro pueda afrontar sus compromisos sin recurrir a ventas abruptas de reservas. 

Indicadores de política cambiaria y externa

IndicadorDato de referenciaLectura técnica
ExportacionesUSD 8.854 millones en julio; +14,1% interanual.El crecimiento se explicó principalmente por precios (+12,4%); las cantidades subieron solo 1,5%.
ImportacionesUSD 6.739 millones; -1,7% interanual.La caída responde a cantidades (-9,2%), mientras los precios aumentaron 8,4%.
Saldo comercialUSD 2.115 millones en julio; USD 16.080 millones acumulados en siete meses.Aporta una base sólida de divisas, pero no equivale a acumulación automática de reservas.
Combustibles y energíaUSD 1.506 millones; +97,8% en valor y +67,6% en cantidades.Es el motor físico más dinámico del crecimiento exportador y crea oportunidades de encadenamiento.
Manufacturas industrialesUSD 2.170 millones; +11,2% en valor y -2,0% en cantidades.La mejora en dólares fue mayormente de precios; no confirma aún un boom de volúmenes industriales.
Importaciones de capitalBienes de capital: cantidades -13,1%; piezas y accesorios -23,3%.Señal de cautela inversora si se prolonga; debe contrastarse con demanda y utilización de capacidad.
Tipo de cambio mayorista$1.509,50 al 31/08; +1,6% mensual.Se movió de forma moderada, pero en un contexto de tasas y riesgo país más altos.
Banda cambiariaTecho $1.879,92 y piso $739,82 al 31/08.El mayorista quedó aproximadamente 19,8% por debajo del techo; hay espacio intrabanda para volatilidad.
Reservas brutasUSD 48.257 millones al 31/08; USD 50.800 millones al 03/09.El rebote posterior muestra el peso de ajustes técnicos y de valuación sobre el stock diario.
Compras del BCRAUSD 768 millones en agosto; aproximadamente USD 14.095 millones acumulados en 2026 al cierre del mes.La autoridad monetaria siguió compradora, aunque a un ritmo menor que en julio.
Dolarización privadaPersonas humanas compraron neto USD 4.124 millones en julio; saldo cambiario de bienes +USD 4.077 millones.La demanda privada puede absorber una parte sustancial del excedente comercial y limitar la acumulación de reservas.
Riesgo país512 pb al cierre de agosto; máximo 532 pb.La prima soberana volvió a ampliarse y encarece el costo de capital aun sin cambios en las calificaciones.

Para la gestión del riesgo cambiario, septiembre comienza con un escenario más equilibrado pero no exento de tensiones. El comercio de bienes genera un excedente importante y la energía aporta dólares con crecimiento físico, mientras el BCRA continúa comprando. Al mismo tiempo, la dolarización de personas y los pagos de servicios e intereses explican por qué las reservas no siguen mecánicamente el superávit comercial. El aumento del riesgo país y de las tasas internacionales agrega un canal financiero adicional. 

4. Expectativas de mercado y actividad económica

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a agosto fue publicado por el BCRA el 4 de septiembre, a partir de las respuestas recogidas entre el 27 y el 31 de agosto de 47 participantes (35 consultoras y centros de investigación y 12 entidades financieras). Su utilidad para la planificación empresarial reside, por lo tanto, menos en anticipar con precisión cada variable que en identificar hacia dónde se están desplazando las expectativas y cuáles son los supuestos que comienzan a utilizarse para presupuestar precios, tasas, ventas y tipo de cambio.

En materia de precios, el nuevo relevamiento mantiene una trayectoria de desinflación gradual, aunque introduce algunos matices. El dato oficial de julio se había ubicado en 2,1% mensual, apenas por encima del 2,0% proyectado por el REM previo. Para agosto, las expectativas del mercado anticipaban una desaceleración: tanto la mediana del consenso como el Top 10 proyectaban un 1,7% mensual, mientras que para la inflación núcleo estimaban un 1,7% y un 1,6%, respectivamente. En el caso del nivel general, el pronóstico terminó siendo convalidado con la publicación del IPC oficial. 

Hacia adelante, las proyecciones mensuales permanecen por debajo de 2%: 1,8% para septiembre, 1,7% para octubre, 1,6% para noviembre y 1,8% para diciembre. Sin embargo, la inflación esperada para el conjunto de 2026 se mantuvo en 30,0%, mostrando que la mejora esperada en el margen todavía no alcanza para reducir nuevamente la previsión anual.

La señal de tasas es menos benigna según el REM que proyecta una TAMAR de bancos privados de 24,11% TNA para septiembre, equivalente a una tasa efectiva mensual de 1,98%, y de 23,45% TNA para diciembre. Las estimaciones fueron corregidas al alza en 1,4 y 1,3 puntos porcentuales, respectivamente, frente al relevamiento anterior. La revisión es consistente con el endurecimiento observado en el mercado de pesos durante agosto y sugiere que el proceso de desinflación no se traducirá automáticamente en una caída equivalente del costo financiero. Para las empresas, y particularmente para las PyMEs, esto implica que el presupuesto financiero debería separar la hipótesis de inflación de la hipótesis de tasa, aun con variaciones mensuales de precios cercanas a 1,5%-2%, el capital de trabajo puede continuar enfrentando tasas reales positivas y una elevada dispersión según plazo, instrumento y calidad crediticia.

En el frente cambiario, en cambio, el mercado recortó nuevamente su proyección. La mediana espera un dólar mayorista promedio de $1.530 en septiembre y $1.630 en diciembre, frente a $1.652 previstos para diciembre en el REM de julio. El Top 10 estima $1.626 para fin de año. De cumplirse el consenso, la variación interanual del tipo de cambio sería de aproximadamente 12,6%, considerablemente inferior a la inflación anual esperada. Esta combinación supone una nueva apreciación real implícita y es coherente con un escenario en el que el mercado continúa asignando una probabilidad relativamente baja a un salto cambiario discreto, aunque esa expectativa descansa en que la oferta de divisas y la política monetaria sigan conteniendo la demanda de cobertura.

Las previsiones externas refuerzan esa interpretación. El REM elevó las exportaciones esperadas para 2026 a USD 100.895 millones, redujo las importaciones proyectadas a USD 75.861 millones y, como consecuencia, aumentó el superávit comercial previsto a USD 25.034 millones, USD 1.600 millones más que en el relevamiento anterior. El mercado está incorporando, por lo tanto, un escenario externo más holgado al mismo tiempo que reduce sus expectativas sobre la actividad doméstica. Esta divergencia resulta especialmente relevante, un superávit comercial mayor puede fortalecer la disponibilidad potencial de divisas y reducir el riesgo cambiario, pero no cambia la evidencia de una economía interna más débil.

El principal cambio del REM de agosto aparece precisamente en la actividad. El consenso estima ahora que el PIB desestacionalizado se habría contraído 0,9% durante el segundo trimestre, frente al -0,4% calculado un mes antes. Para el tercer trimestre proyecta un rebote de 1,1% y para el cuarto uno de 1,3%. La previsión de crecimiento del PIB para todo 2026 fue recortada de 2,7% a 2,1% en apenas un mes; el Top 10 pasó de 2,6% a 2,2%. El ajuste es suficientemente grande como para modificar el escenario base de planificación, el mercado ya no espera simplemente una expansión moderada y heterogénea, sino que está incorporando una pérdida de impulso más profunda durante la primera mitad del año, seguida de una recuperación que no alcanza a compensar. 

Actividad económica: rebote agregado, heterogeneidad sectorial

El EMAE de junio, publicado por el INDEC el 20 de agosto, agregó una señal algo más favorable que la de mayo, creció 2,7% interanual y 0,8% respecto de mayo en la serie desestacionalizada, mientras la tendencia-ciclo avanzó 0,2%. El acumulado del primer semestre fue de 1,9%. Doce de los quince sectores crecieron frente a junio de 2025. Este rebote no invalida la estimación del REM sobre una posible contracción trimestral, porque el PIB del trimestre se construye con un conjunto más amplio de información y porque abril y mayo habían sido más débiles. Lo que sí hace es reducir la probabilidad de interpretar el segundo trimestre como un deterioro generalizado, la economía sigue mostrando movimientos de serrucho, con sectores que aceleran mientras otros caen.

La composición sectorial de junio fue más amplia que en mayo, pero continuó liderada por actividades primarias y extractivas. Pesca aumentó 247,6% interanual, con una base de comparación excepcionalmente baja, y Explotación de minas y canteras creció 15,6%. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura avanzó 4,6%; minería y agro aportaron en conjunto 1,1 puntos porcentuales al crecimiento interanual del EMAE. La industria manufacturera y el comercio volvieron a terreno positivo, con aumentos cercanos a 1,9% y 0,8% respectivamente, mientras Administración pública (-1,5%), Electricidad, gas y agua (-0,4%) y Enseñanza (-0,1%) retrocedieron. La mejora es relevante porque doce sectores crecieron, pero el peso de minería y agro sigue explicando una parte sustancial del resultado. Para una PyME orientada al consumo interno, la recuperación agregada no garantiza la misma trayectoria de sus ventas.

La expansión exportadora y el EMAE también plantean una pregunta sobre la calidad del crecimiento. Que energía y minería lideren no es negativo, ambos sectores generan divisas, inversión y demanda de servicios especializados. El interrogante es cuánto de ese impulso se transmite a proveedores nacionales, empleo formal, metalmecánica, transporte, construcción y servicios profesionales. Si los encadenamientos se profundizan, el crecimiento puede volverse más difuso territorialmente; si son débiles, el aumento del PIB y de las exportaciones puede coexistir con una demanda doméstica más pequeña. 

El mercado de trabajo sigue siendo una restricción para esa transmisión. El Informe de Política Monetaria del BCRA señala que en el primer trimestre el empleo total creció 1,7% interanual, pero el aumento se concentró en ocupaciones no asalariadas e informales, mientras el empleo asalariado privado formal cayó 4,1%. La divergencia ayuda a explicar por qué una mejora del nivel de actividad puede no traducirse inmediatamente en una recuperación firme del consumo. Para empresas de bienes masivos o servicios personales, la variable crítica es la masa de ingresos reales y su estabilidad, no solo el PIB. En la planificación comercial conviene monitorear volumen vendido, frecuencia de compra, morosidad y sustitución hacia productos más económicos, porque el empleo formal continúa siendo el puente más directo entre crecimiento agregado y demanda sostenible.

Crédito y costo financiero para las PyMEs

El canal crediticio ofrece una señal mixta. Los préstamos en pesos al sector privado cayeron en agosto y el sistema alcanzó 12,6% del PIB cuando se suman los préstamos en moneda extranjera. Para una PyME, una línea disponible no debe evaluarse por su tasa nominal aislada; hay que incorporar comisiones, seguros, plazo, sistema de amortización, riesgo de renovación y rentabilidad del uso financiado.

La ampliación de destinos para el crédito en moneda extranjera puede aumentar la oferta de financiamiento a inversión, pero exige disciplina de cobertura. Una empresa exportadora que factura en dólares puede encontrar una mejora real al financiar maquinaria o capital de trabajo en la misma moneda de sus ingresos. En cambio, una PyME con ventas en pesos y deuda en dólares enfrenta un descalce que puede deteriorar su patrimonio aun si la tasa es mucho menor que la de un préstamo en pesos. La normalización del sistema financiero será más saludable si el crecimiento del crédito se apoya en plazos mayores, moneda calzada y proyectos productivos con flujo de fondos. Endeudarse simplemente porque la tasa luce baja en comparación nominal con la inflación es una regla insuficiente.

Indicadores de expectativas y actividad

Variable de seguimientoDato o señal disponibleImplicancia para decisiones empresarias
Inflación REMREM: +1,7% mensual agosto y +1,8% septiembre.Consolida la expectativa de inflación por debajo de 2%..
Inflación esperada 202630,0%, frente a 30,0% en el REM anterior.La mejora mensual no se tradujo en una nueva reducción de la inflación anual proyectada.
TAMAR esperada24,11% TNA septiembre; 23,45% diciembre.Las tasas esperadas fueron revisadas al alza: la desinflación no implica una baja proporcional del costo de fondeo.
Tipo de cambio esperado$1.530 promedio en septiembre; $1.630 en diciembre.El mercado mantiene una expectativa de depreciación nominal moderada y de apreciación real durante el resto del año.
Comercio exterior esperado 2026Exportaciones USD 100.895 millones; importaciones USD 75.861 millones; superávit USD 25.034 millones.Mejora el respaldo externo esperado, aunque el excedente comercial no garantiza por sí mismo acumulación de reservas.
EMAE junio+2,7% interanual; +0,8% mensual desestacionalizado; +1,9% acumulado semestral.El rebote fue más amplio que en mayo, pero energía, minería y agro mantienen un peso decisivo.
Empleo y créditoQ1: empleo total +1,7% interanual; asalariado privado formal -4,1%. Agosto: crédito en pesos -1,0% real.El financiamiento cayó y la recuperación del consumo puede seguir rezagada.

En síntesis, septiembre comienza con tres tensiones que definen la lectura macroeconómica para las empresas. La primera es entre una inflación que probablemente vuelva por debajo de 2% y un costo del dinero que en agosto aumentó más de lo previsto, desinflación no significa todavía financiamiento barato. La segunda es entre un superávit comercial excepcional y una acumulación de reservas más irregular, porque la dolarización privada, los servicios, los intereses y los movimientos financieros absorben una parte relevante de los dólares que genera el comercio. La tercera es entre un ancla fiscal primaria que sigue aunque con una holgura financiera estrecha por el peso de los intereses y las tasas de refinanciamiento. La actividad mejoró en junio y el crecimiento exportador de energía es una oportunidad estructural, pero el empleo formal y la expansión industrial en cantidades todavía no acompañan con la misma intensidad. Para una PyME, el entorno aconseja planificar con escenarios y no con un único pronóstico: preservar liquidez, financiar solo usos con repago verificable, cubrir la exposición cambiaria neta y orientar inversiones hacia cadenas donde exista demanda efectiva. 

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