Resumen ejecutivo (Si
• El IPC nacional aumentó 1,7% mensual en agosto, acumulando un alza de 21,3% en los primeros ocho meses y un 33,5% interanual. La inflación núcleo se ubicó en 1,8%, mientras que los precios regulados avanzaron 2,2%. Por divisiones, la mayor suba se dio en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%), seguida por Educación (2,5%). En tercer lugar, compartiendo la misma variación, se ubicaron Salud y Bienes y servicios varios (ambos con 2,4%). En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas igualó la variación general (1,7%), mientras que Prendas de vestir y calzado anotó una baja mensual de 0,6%.
• Agosto modificó el tono del mercado de pesos. La TAMAR de bancos privados terminó el mes en 24,69% TNA, 1,38 puntos porcentuales por encima de fines de julio, y llegó a 26,50% durante la tercera semana. La BADLAR cerró en 23,00% TNA. Estos niveles fueron superiores a la TAMAR de 22,40% que el REM de julio había proyectado para agosto. La señal relevante no es un giro hacia tasas estructuralmente altas, sino una mayor prima por liquidez y una dispersión más amplia entre instrumentos.
• En el frente fiscal, el Sector Público Nacional volvió al superávit en julio: $2,960 billones de resultado primario y $244.897 millones de resultado financiero. Sin embargo, los intereses netos de operaciones intra-sector público alcanzaron $2,715 billones y absorbieron cerca del 92% del excedente primario del mes. En agosto, la recaudación tributaria informada por ARCA fue de $20,509 billones, en términos reales el nivel habría permanecido prácticamente estancado, mientras que en los primeros ocho meses del año la recaudación acumularía una caída real cercana al 3,8%. Además, la composición muestra señales de debilidad en tributos estrechamente vinculados con el mercado interno, como el IVA y el impuesto a los Débitos y Créditos, parcialmente compensadas por mayores ingresos provenientes de Ganancias y de los derechos de exportación.
• El comercio exterior mantuvo un superávit elevado. En julio, las exportaciones fueron de USD 8.854 millones (+14,1% interanual), las importaciones de USD 6.739 millones (-1,7%) y el saldo positivo de USD 2.115 millones. En siete meses, el superávit acumula USD 16.080 millones. La composición, sin embargo, es más importante: Combustibles y Energía creció 97,8% en valor y 67,6% en cantidades, mientras las Manufacturas de Origen Industrial aumentaron 11,2% en valor pero redujeron 2,0% sus cantidades. Esto confirma una nueva fuente estructural de divisas en energía.
• El dólar mayorista cerró agosto en $1.509,50, con un avance mensual de 1,6%, y quedó aproximadamente 19,8% por debajo del techo de la banda del 31 de agosto ($1.879,92). El BCRA compró USD 768 millones en el mes. Las reservas brutas cerraron agosto en USD 48.257 millones por movimientos técnicos de fin de mes y se recompusieron hasta USD 50.800 millones al 3 de septiembre. La lectura central sigue siendo que saldo comercial, compras del BCRA y reservas no son equivalentes. El balance cambiario de julio muestra que las personas humanas compraron neto USD 4.124 millones, mientras el saldo cambiario de bienes fue positivo en USD 4.077 millones. La dolarización privada puede absorber una parte sustancial de los dólares que genera el comercio.
• El frente financiero perdió parte de la mejora de julio. El riesgo país terminó agosto en torno de 512 puntos básicos, 82 puntos por encima del cierre de julio (+19,1%), luego de tocar 532 puntos durante el mes. Las calificaciones soberanas no cambiaron, pero el encarecimiento de las tasas internacionales y una mayor cautela local volvieron a ampliar los spreads. En el plano institucional, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA obtuvo media sanción de Diputados el 26 de agosto y continuaba en tratamiento en el Senado al 1 de septiembre.
• La actividad mostró un rebote más amplio en junio: el EMAE creció 2,7% interanual y 0,8% mensual desestacionalizado, con doce de quince sectores en terreno positivo y un avance acumulado de 1,9% en el primer semestre. El REM de agosto, último disponible al momento del corte, proyectaba un crecimiento del PIB de 2,1% en 2026 (-0,6 p.p. respecto a la encuesta previa) y estimaba una contracción desestacionalizada de 0,9% en el segundo trimestre. En el octavo relevamiento del año, los participantes del REM proyectaron una inflación mensual de 1,7% para agosto (-0,1 p.p. respecto al informe anterior), cifra que terminó siendo convalidada por el dato oficial del IPC. Para todo 2026, la proyección se ubicó en 30,0% anual. En cuanto al corto plazo, el mercado espera variaciones menores al 2% (1,8% para septiembre y 1,7% para octubre).
Cuadro Resumen Indicadores
| Indicador | Último dato | Lectura para el informe |
|---|---|---|
| IPC nacional | +1,7% mensual en agosto; +21,3% acumulado; +33,5% interanual. | La inflación volvió a perforar el 2% mensual al marcar su registro más bajo desde junio de 2025. Sin embargo, tanto los servicios como los precios regulados volvieron a ubicarse por encima del nivel general. Precios y contratos deben ajustarse por estructura de costos, no por el índice general. |
| Inflación núcleo, estacionales y regulados | Núcleo +1,8%; estacionales -0,9%; regulados +2,2% en agosto. | La núcleo mantiene una señal favorable; los estacionales explican buena parte del rebote de julio y pueden revertirse sin cambiar la tendencia de fondo. |
| Tasas de interés | TAMAR 24,69% TNA y BADLAR 23,00% al cierre de agosto; TAMAR máxima 26,50% el 20/08. | El costo de liquidez subió más de lo previsto por el REM. Conviene acortar la frecuencia de revisión del fondeo y comparar tasas efectivas. |
| Liquidez y crédito | Agosto: M2 privado transaccional 0,0% real desestacionalizado; préstamos en pesos al sector privado -1,0% real. | La demanda de dinero y el crédito muestran estancamiento y caída, y en agosto se agregó un costo de fondeo mayor. |
| Resultado fiscal | Julio: superávit primario de $2,960 billones y financiero de $244.897 millones. Con retrocesos en gravámenes asociados al consumo y parcialmente compensados por Ganancias y derechos de exportación. | El ancla fiscal se mantiene, aunque los intereses absorbieron cerca del 92% del resultado primario de julio. La calidad del excedente importa tanto como su signo. |
| Recaudación de agosto | $20,509 billones; +33,5% nominal interanual; $153,046 billones acumulados en ocho meses. | La mejora nominal no debe interpretarse de forma automática como expansión real de la base imponible. |
| Comercio exterior | Julio: exportaciones USD 8.854 millones; importaciones USD 6.739 millones; superávit USD 2.115 millones. Enero-julio: USD 16.080 millones. | El saldo externo es robusto y aporta dólares, pero su conversión en reservas depende de dolarización privada, servicios, intereses y otros flujos financieros. |
| Energía vs. industria | CyE: USD 1.506 millones, +97,8% en valor y +67,6% en cantidades. MOI: USD 2.170 millones, +11,2% en valor y -2,0% en cantidades. | La expansión física exportadora está concentrada en energía. La industria mejora en valor por precios, pero todavía no muestra un salto generalizado de volúmenes. |
| Tipo de cambio oficial | Mayorista: $1.509,50 al 31/08 (+1,6% mensual). Techo de banda: $1.879,92. | El dólar permanece lejos del techo, pero la mayor tasa en pesos y el aumento del riesgo país aconsejan no suponer estabilidad lineal. |
| Reservas y compras del BCRA | BCRA compró USD 768 millones en agosto. Reservas: USD 48.257 millones al 31/08 y USD 50.800 millones al 03/09. | La recomposición posterior al cierre confirma la importancia de distinguir efectos técnicos, valuación, deuda y compras efectivas de divisas. |
| Riesgo país e institucionalidad | Riesgo país: 512 pb al cierre de agosto; máximo 532 pb. Reforma del BCRA: media sanción en Diputados, en tratamiento en Senado. | El costo soberano volvió a subir y puede frenar la transmisión de mejoras macro a las tasas corporativas. La reforma aún no está vigente. |
| Actividad y expectativas | EMAE junio: +2,7% interanual y +0,8% mensual desestacionalizado. REM de agosto: inflación +1,7% para agosto y +1,8% para septiembre; PIB 2026 +2,1% | La economía rebotó, pero con elevada heterogeneidad. Para una PyME, el indicador agregado debe complementarse con ventas, empleo y crédito del propio sector. |
Análisis de escenarios a seis meses
Escenario base: desinflación gradual, tasas más exigentes y reservas creciendo de manera irregular.
En el escenario central, el IPC mensual vuelve a una zona de 1,6% a 2,2%, con episodios puntuales por tarifas, combustibles o estacionales, pero sin una reaceleración persistente del componente núcleo. La tasa de interés en pesos se mantiene más volátil que en el primer semestre, con la TAMAR moviéndose predominantemente entre 23% y 27% TNA, porque el BCRA prioriza consolidar la demanda de pesos y evitar que una flexibilización prematura se traslade al mercado cambiario. El tipo de cambio oficial permanece dentro de las bandas con un deslizamiento moderado. El superávit comercial continúa elevado, apoyado en energía, agroindustria y una mejora parcial de manufacturas, pero la acumulación de reservas netas avanza con más lentitud que las compras brutas debido a dolarización privada, pagos de servicios e intereses y movimientos del Tesoro. En lo fiscal, el superávit primario se sostiene, aunque con una holgura financiera limitada por los intereses. La actividad crece en promedio, con energía, minería, agro y algunos servicios por encima del resto. Para una PyME, este escenario justifica una tesorería rodante de 60 a 90 días, precios con vigencia más corta en insumos volátiles y decisiones de inversión condicionadas a flujo de fondos verificable, no solo a una baja esperada de la inflación.
Escenario favorable: inflación por debajo del 2%, mayor acumulación de reservas y nueva compresión del riesgo soberano.
La variante favorable requiere que el IPC consolide la desaceleración de agosto y que la inflación núcleo acompañe esa tendencia a la baja, mientras el crecimiento exportador de energía se mantiene en cantidades y las manufacturas industriales dejan de caer en volumen. Una menor demanda privada de cobertura permitiría que una proporción más alta del superávit comercial llegue a las reservas netas. Con más dólares disponibles, menor incertidumbre política y un contexto internacional menos restrictivo, el riesgo país podría regresar sostenidamente por debajo de 400 puntos y las tasas en pesos converger a una zona cercana a 20%-23% TNA sin desanclar la demanda de moneda local. La eventual aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA reforzaría el ancla institucional si la implementación es creíble y consistente con el equilibrio fiscal. En este marco, mejoraría el acceso al crédito para empresas con balances sanos y también el financiamiento en dólares para firmas con cobertura natural. Las PyMEs vinculadas a energía, minería, logística, metalmecánica, ingeniería y servicios profesionales tendrían mayor espacio para invertir. La recomendación sería aprovechar el descenso del costo financiero de forma selectiva, alargar plazos cuando la tasa fija sea competitiva y preservar el calce de moneda entre ingresos y deuda.
Escenario adverso: dolarización privada, shock externo y encarecimiento del financiamiento.
El escenario de riesgo combina un aumento de la incertidumbre local con tasas internacionales más altas y un nuevo episodio de tensión geopolítica que eleva el precio del petróleo. Para Argentina, el efecto externo sería mixto: mejora el ingreso potencial de exportadores de crudo, pero aumenta el costo de combustibles, transporte y financiación global. Si la demanda privada de dólares se acelera, las compras del BCRA podrían reducirse incluso con superávit comercial, mientras el tipo de cambio se acerca al techo de la banda y la inflación vuelve a superar 2,5% mensual. El riesgo país podría escalar por encima de 600 puntos básicos y las tasas de corto plazo superar 30% TNA, complicando el refinanciamiento del Tesoro y del sector privado. En lo fiscal, una actividad más débil erosionaría ingresos y volvería más exigente sostener simultáneamente el superávit primario y el pago de intereses. Una mayor fragmentación de los apoyos legislativos podría retrasar reformas regulatorias consideradas relevantes por el Gobierno y elevar la incertidumbre sobre la velocidad de implementación de la agenda estructural. Para las PyMEs, el ejercicio prudente es testear márgenes con una corrección cambiaria adicional de 15% a 20%, reducir deuda de capital de trabajo a tasa variable cuando no haya cobertura operativa, evitar sobrestock financiado a tasas reales positivas y renegociar cláusulas dolarizadas antes de que la volatilidad se traslade a precios de reposición.
Para profundizar en el análisis de estas variables y evaluar su impacto para las Pynes, accedé al Informe Macroeconómico completo de Apliconomy