TABLERO EJECUTIVO
El semáforo resume, para cada indicador, si el mes que cierra deja un contexto favorable, neutral o de alerta para la actividad de una pyme; el detalle se desarrolla en las secciones siguientes.
| Indicador | Dato de referencia | Estado | Impacto para la pyme |
|---|---|---|---|
| Conflicto EE.UU.-Irán y estrecho de Ormuz | Nueva escalada del conflicto; Ormuz cerrado desde el 12/07 | ALERTA | Encarece fletes, seguros y combustibles; introduce riesgo de nuevas disrupciones logísticas de un día para el otro. |
| Petróleo (Brent) | USD 101,8/barril al 23/07 (+35% mensual) | ALERTA | Sube el costo de transporte, energía e insumos derivados del petróleo para toda la cadena productiva. |
| Fertilizantes (urea) | USD 350-425/t según origen, en alza desde el 17/07 | ALERTA | Encarece la próxima campaña agrícola y, por arrastre, los costos de alimentos e insumos ganaderos. |
| Tipo de cambio real vs. Brasil | 5,06-5,15 BRL/USD; UBS proyecta 5,40-5,50 hacia fin de año | NEUTRAL | Competitividad estable en el corto plazo frente al principal socio comercial regional, con riesgo de erosión gradual. |
| Tasas internacionales (Fed, BCE, BoE) | Sin cambios, se sostienen políticas restrictivas | NEUTRAL | El financiamiento externo de referencia sigue caro; no hay alivio automático en el corto plazo. |
| Inflación EE.UU. y eurozona | Bajaron en junio (3,5% y 2,8%), pero con riesgo de reversión | NEUTRAL | Mejora aún frágil frente al nuevo salto del petróleo; no debe darse por consolidada. |
| Riesgo país y calificación argentina | 410 pb; mínimo en 8 años; upgrade de Moody’s el 21/07 | FAVORABLE | Mejora gradual —no inmediata— de las condiciones de financiamiento disponibles para el sector productivo. |
| Comercio exterior y energía argentina | Superávit récord de USD 2.194 M en junio; balanza energética en récord semestral | FAVORABLE | Mayor disponibilidad de divisas en la economía; sostiene la estabilidad cambiaria de conjunto. |
Resumen ejecutivo
- Julio de 2026 quedó marcado por el colapso del entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán el 17 de junio. El 9 de julio, horas antes del funeral del líder supremo Alí Jamenei, se reanudaron los combates: la aviación estadounidense atacó el perímetro de la central nuclear de Bushehr y Teherán respondió contra intereses de Washington en la región. El presidente Trump declaró ese mismo día que el memorando «se terminó». Desde entonces, se reanudaron los bombardeos sobre territorio iraní, con represalias sobre bases estadounidenses en Kuwait, Jordania y Baréin.
- El shock geopolítico revirtió en pocos días la corrección de precios que había mostrado el petróleo tras el acuerdo de junio. El Brent, que cotizaba en torno de USD 71,5 el 2 de julio, escaló a USD 84,7 el 14 de julio tras los ataques a los petroleros, alcanzó USD 88,2 el día 20 y cerró en USD 101,8 el 23 de julio, con una suba mensual acumulada superior al 35%. Los fertilizantes acompañaron el movimiento: la urea de Medio Oriente pasó a cotizar entre USD 350 y 385 por tonelada, con Egipto subiendo más de 20% en una semana.
- La inflación de junio, difundida en julio, mostró una fotografía más positiva que la de mayo, aunque hoy queda parcialmente desactualizada frente al nuevo shock petrolero. El IPC de Estados Unidos bajó a 3,5% interanual (desde 4,2%), con un núcleo de 2,6%, favorecido por una caída mensual de 5,7% en el índice de energía. La eurozona cedió a 2,8% y el Reino Unido a 2,6%. China exhibió la contracara: el IPC se moderó a 1,0%, pero el índice de precios al productor trepó a 4,1% interanual, el registro más alto en casi cuatro años.
- La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra mantuvieron sus tasas de referencia sin cambios en sus reuniones más recientes (3,50%-3,75%, 2,25% y 3,75%, respectivamente). El BCE ratificó la pausa este mismo 23 de julio, citando la volatilidad energética de Medio Oriente como un factor de riesgo aún no incorporado plenamente a los precios. La Reserva Federal define próximamente su postura, en un contexto donde el mercado laboral estadounidense también dio señales de enfriamiento: la economía sumó apenas 57.000 empleos no agrícolas en junio, muy por debajo de lo esperado, aunque la tasa de desocupación bajó a 4,2%.
- Para Argentina, el frente externo continuó fortaleciéndose. El intercambio comercial de junio, difundido por el INDEC, arrojó un superávit de USD 2.194 millones, con exportaciones de USD 9.055 millones (+24,5% interanual) e importaciones de USD 6.861 millones (+7,3%). El acumulado del primer semestre llegó a USD 13.923 millones. La balanza energética también marcó un récord semestral de USD 6.987 millones, con Vaca Muerta explicando más del 70% del salto exportador.
- El frente financiero acompañó esa mejora: Moody’s elevó el 21 de julio la calificación soberana de Argentina de Caa1 a B3 (equivalente a B- para Fitch y S&P), con perspectiva positiva, alineando por primera vez en más de una década a las tres calificadoras principales en el mismo escalón. El riesgo país reaccionó con una nueva baja, hasta 410 puntos básicos (a finales del mes superó los 440), aunque con cierta volatilidad asociada al shock energético global. El MSCI, en cambio, no incluyó a la Argentina en su revisión de junio y el país permanece clasificado como mercado standalone, sin fecha cierta de reclasificación.
Cuadro Resumen de Indicadores
| Indicador | Último dato informado | Señal principal | Lectura económica |
|---|---|---|---|
| Petróleo Brent | USD 101,8/barril al 23/07 | Suba mensual >35% | El shock geopolítico revirtió la corrección post-acuerdo de junio; sensibilidad extrema a Ormuz. |
| Crecimiento global 2026 (FMI) | 3,0% (actualización de julio) | Desaceleración frente a 2025 | El impulso de la inversión en IA compensa parcialmente el daño de la guerra en Medio Oriente. |
| Inflación EE.UU. | 3,5% interanual en junio; núcleo 2,6% | Baja mensual, riesgo de reversión | La caída de la energía en junio podría revertirse con el petróleo otra vez sobre USD 100. |
| Inflación eurozona | 2,8% interanual en junio; núcleo 2,4% | Primera baja del año | El BCE mantiene cautela por la volatilidad energética de Medio Oriente. |
| Inflación China | IPC 1,0%; PPI 4,1% en junio | Divergencia consumo-producción | Los costos mayoristas suben a máximos de casi cuatro años pese a la debilidad del consumo interno. |
| Empleo EE.UU. | +57.000 nóminas no agrícolas en junio; desempleo 4,2% | Enfriamiento del mercado laboral | Complica el balance de riesgos de la Fed entre inflación residual y actividad más débil. |
| Tasa Fed / BCE / BoE | 3,50%-3,75% / 2,25% / 3,75% | Pausas simultáneas | Los tres bancos centrales mantienen políticas restrictivas a la espera de mayor claridad sobre el shock petrolero. |
| Balanza comercial argentina | Superávit de USD 2.194 millones en junio | Séptimo mes consecutivo de mejora interanual | Acumulado semestral de USD 13.923 millones, con exportaciones récord. |
| Balanza energética argentina | Superávit de USD 611 millones en junio | Récord semestral de USD 6.987 millones | Vaca Muerta explica más del 70% del incremento exportador del semestre. |
| Riesgo país Argentina | 410 puntos básicos al 22/07 – 441 al 30/07 | Mínimo en ocho años, con volatilidad | Reacciona al upgrade de Moody’s, aunque el shock energético introduce incertidumbre de corto plazo. |
| Calificación soberana Argentina | B- (Fitch, S&P) / B3 equivalente (Moody’s, 21/07) | Primera convergencia en una década | Perspectiva positiva en las tres agencias; mejora reputacional aún no trasladada a financiamiento masivo. |
| Clasificación MSCI | Standalone, sin novedades en la revisión de junio | Reclasificación postergada | Persisten restricciones de acceso y controles cambiarios como principal obstáculo estructural. |
Perspectivas
El ejercicio de escenarios de este mes exige un cambio de eje respecto del informe de junio. Aquel documento construía su caso base sobre una desescalada gradual del conflicto EE.UU. – Irán; la reanudación de los combates el 9 de julio obliga a reconstruir la matriz de riesgos alrededor de un conflicto activo, con final abierto y consecuencias económicas que ya no son hipotéticas sino observables en el precio del petróleo, en los fletes marítimos y en las primas de seguro.
El escenario base para los próximos meses supone que el enfrentamiento continúa en un formato de intensidad administrada: bombardeos recíprocos, sin una invasión terrestre de gran escala ni un cierre absoluto y permanente de Ormuz, pero con interrupciones intermitentes del tránsito marítimo. En este marco, el petróleo mantendría una banda alta y volátil, con picos asociados a cada nuevo incidente, mientras la actividad económica global crecería a un ritmo moderado, sostenida en parte por la inversión ligada a inteligencia artificial que el FMI destacó en su actualización de julio como contrapeso parcial al daño geopolítico.
El escenario optimista requeriría una negociación efectiva. Un desenlace de este tipo permitiría retomar la trayectoria de descompresión de precios energéticos que se había insinuado a mediados de junio, con beneficios directos sobre la inflación importada de Estados Unidos y Europa y sobre el costo de fletes para el comercio exterior argentino.
El escenario adverso contempla una escalada mayor: ataques a infraestructura petrolera de terceros países del Golfo, un cierre prolongado y total de Ormuz, o la participación directa de otros actores regionales. Bajo este supuesto, el petróleo podría superar ampliamente los USD 100 por barril de forma sostenida, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo enfrentarían el dilema de convalidar una inflación más persistente con políticas aún más restrictivas, y el apetito por activos emergentes, incluidos los argentinos, se resentiría pese a la mejora reciente de las calificadoras.
Un cuarto escenario, mixto, combina energía cara con algunos alivios puntuales: fertilizantes que retoman la corrección iniciada en abril una vez que se acomoden los flujos petroquímicos, granos que sostienen firmeza por demanda asiática y clima en el hemisferio norte, y un frente financiero argentino que sigue mejorando incluso si el contexto internacional no coopera.
Escenarios considerados
| Escenario | Supuesto central | Efecto global | Efecto para Argentina |
|---|---|---|---|
| Base | Conflicto continúa con intensidad administrada; Ormuz con cortes intermitentes | Petróleo volátil en banda alta; crecimiento moderado sostenido por inversión en IA | Divisas energéticas y agroindustriales firmes, pero con costos logísticos y de combustible elevados |
| Optimista | Negociación efectiva; cese de ataques a la navegación | Descompresión de energía, fletes y seguros; inflación cede más rápido | Mejora de márgenes de importadores y de la ecuación de costos industrial |
| Adverso | Escalada mayor; cierre prolongado y total de Ormuz | Petróleo muy por encima de USD 100 sostenido; bancos centrales más restrictivos | Mayor costo financiero y de insumos; posible pausa en el apetito por riesgo argentino |
| Mixto | Energía cara persiste; fertilizantes y granos con dinámica propia | Inflación de costos con rezagos dispares por sector | El agro sostiene divisas; la mejora financiera doméstica actúa como amortiguador parcial |
Panorama Económico Internacional
El mes de julio invirtió el signo que había mostrado junio. Mientras el informe anterior describía una desescalada parcial tras el memorando del 17 de junio, la reanudación de los combates el 9 de julio devolvió al centro de la escena un conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán, con ramificaciones directas sobre el estrecho de Ormuz, los precios de la energía y las condiciones de financiamiento global. La economía mundial vuelve así a operar bajo un shock activo, después de haber transitado apenas tres semanas de administración de un riesgo en retroceso.
Sección 1. Crecimiento global
El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su actualización de julio de las Perspectivas de la Economía Mundial, proyectó una expansión global de 3,0% para 2026, una décima por debajo de lo estimado en abril y por debajo del 3,5% registrado en 2025. El organismo prevé una recuperación de 3,4% en 2027. Cabe señalar que esta cifra difiere de la utilizada por el Banco Mundial en revisiones previas, que había ubicado el crecimiento mundial en 2,5%; esta divergencia entre organismos se debe a que ambas instituciones emplean metodologías y supuestos distintos.
El propio FMI atribuye la moderación del crecimiento a los efectos de la guerra en Medio Oriente sobre energía, fletes y confianza empresarial, pero destaca que ese arrastre está siendo parcialmente compensado por un ciclo de inversión tecnológica vinculado a la inteligencia artificial, que sostiene la demanda de bienes de capital, semiconductores y servicios de datos en las economías avanzadas. La inflación general global, según el mismo informe, subiría de 4,1% en 2025 a 4,7% en 2026, antes de ceder a 3,9% en 2027.
Por bloques, el FMI estima un crecimiento de 1,7% para las economías avanzadas en 2026, mientras que el conjunto de economías emergentes y en desarrollo se desaceleraría a 3,8%. Para América Latina y el Caribe, el organismo mantuvo su proyección de 2,4%, sin cambios respecto de revisiones anteriores, lo que sugiere que el impacto directo del conflicto sobre la región se percibe como acotado en comparación con Asia Occidental o Europa.
La heterogeneidad regional sigue siendo la característica dominante. Estados Unidos combina un frente de precios más benigno en junio con una desaceleración del empleo que anticipa menor dinamismo hacia el segundo semestre. Europa continúa expuesta por su matriz energética y por la proximidad geográfica relativa a la crisis, aunque logró una primera baja de la inflación en el año. China exhibe la paradoja de un consumo interno débil conviviendo con costos industriales en alza, lo que traslada presión de precios hacia el resto del mundo a través de insumos y manufacturas intermedias. Asia Occidental permanece en el epicentro del conflicto, con efectos económicos que dependen de si cada país es exportador neto o importador neto de energía y de la exposición efectiva de su infraestructura a los combates.
Para América Latina, y en particular para Argentina, el cuadro combina oportunidad y vulnerabilidad: los países exportadores de energía y alimentos pueden capturar parte de la mejora de precios internacionales, pero enfrentan al mismo tiempo mayores costos de combustibles, fertilizantes y financiamiento en dólares. La diferencia entre uno y otro resultado dependerá, como en meses anteriores, de la duración del conflicto y de la velocidad con que se recompongan las rutas comerciales por el Golfo Pérsico y de políticas públicas de mitigación de impactos.
Crecimiento por región
| Región | Crecimiento estimado 2026 | Vulnerabilidad principal | Factor de resiliencia |
|---|---|---|---|
| Mundo | 3,0% según FMI (actualización de julio) | Reanudación de la guerra EE.UU.-Irán y shock petrolero | Inversión global en inteligencia artificial |
| Estados Unidos | Moderado, con señales de enfriamiento laboral | Empleo más débil en junio (+57.000 nóminas) | Desinflación de junio, aunque de sostenibilidad incierta |
| Eurozona | Bajo, cercano a estancamiento | Matriz energética expuesta y BCE cauteloso | Primera baja de la inflación anual en 2026 |
| China | Moderado, con divergencia interna | PPI en máximos de casi cuatro años | Consumo interno contenido limita traslado a precios finales |
| Asia Occidental | Muy desigual y dependiente del conflicto | Infraestructura, rutas marítimas y primas de seguro | Ingresos petroleros más altos para exportadores netos |
| América Latina y el Caribe | 2,4% según el FMI, sin cambios | Financiamiento externo y costos importados de energía | Commodities agroindustriales y energéticos con demanda firme |
Sección 2. Inflación internacional
El dato más relevante de julio fue la publicación del IPC estadounidense de junio, que sorprendió a la baja: la variación interanual cedió a 3,5%, desde 4,2% en mayo, con una caída mensual desestacionalizada de 0,4%, la mayor en más de seis años. El componente energético explicó gran parte de ese movimiento, con un retroceso mensual de 5,7% —el más pronunciado desde abril de 2020—, aunque todavía acumula un alza interanual de 15,7%, con la nafta subiendo 26,7% en doce meses. El núcleo, que excluye alimentos y energía, se mantuvo sin variación mensual y bajó a 2,6% interanual, desde 2,9%.
La lectura de este dato requiere una salvedad importante: se trata de información de junio, difundida recién a mediados de julio, cuando el precio del petróleo ya había retomado una trayectoria alcista por la reanudación del conflicto en Medio Oriente. Con el Brent nuevamente por encima de USD 100 al cierre de este informe, existe un riesgo concreto de que la desinflación energética observada en junio se revierta en los registros de julio y agosto, en función de cuánto se prolongue la interrupción del tránsito por Ormuz.
En la eurozona, Eurostat confirmó una inflación de 2,8% interanual en junio, cuatro décimas por debajo de mayo y la primera baja del índice en lo que va de 2026 (-0,1% mensual). El núcleo se ubicó en 2,4%, dos décimas menos que el mes previo. Por país, España lideró entre las grandes economías con 3,6%, seguida por Italia (3,1%), Alemania (2,4%) y Francia (2,0%). La energía continuó siendo el principal impulsor al alza, con una suba interanual de 8,7%, lo que llevó al Banco Central Europeo a mantener una postura cautelosa pese a la mejora del índice general.
El Reino Unido registró una moderación similar: el IPC bajó a 2,6% interanual en junio, desde 2,8% en mayo, su mejor lectura desde marzo de 2025, aunque la inflación de servicios se mantuvo elevada, en torno de 3,7%, lo que sostiene la cautela del Banco de Inglaterra respecto de una eventual baja de tasas.
China ofreció el contraste más marcado del mes: el IPC se moderó a 1,0% interanual en junio, reflejo de una demanda de consumo todavía débil, mientras que el índice de precios al productor trepó a 4,1% interanual, el registro más alto desde 2022, impulsado por metales no ferrosos, combustibles y materias primas químicas. La divergencia entre precios mayoristas y minoristas sugiere que el shock de costos ya afecta a la industria china, aunque su traslado al consumidor final continúa limitado por la debilidad de la demanda doméstica.

En materia de empleo, un dato adicional matiza la lectura sobre Estados Unidos: la economía generó apenas 57.000 puestos de trabajo no agrícolas en junio, muy por debajo de los 110.000-115.000 esperados por el consenso, aunque la tasa de desempleo bajó levemente a 4,2%, desde 4,3% en mayo. Los ingresos promedio por hora subieron 0,3% mensual, hasta USD 37,64. La combinación de menor creación de empleo con salarios todavía en alza complica el diagnóstico de la Reserva Federal, que debe sopesar un mercado laboral que pierde impulso frente a una inflación de energía que podría volver a acelerarse.

Inflación principales economías
| Economía | Último dato disponible | Factor dominante | Lectura para política económica |
|---|---|---|---|
| Estados Unidos | IPC junio: 3,5% interanual; núcleo 2,6% | Caída puntual de energía (-5,7% mensual) | Mejora que podría revertirse con el petróleo otra vez sobre USD 100 |
| Eurozona | IPC junio: 2,8% interanual; núcleo 2,4% | Energía aún en +8,7% interanual | Primera baja del año, pero el BCE mantiene cautela por el shock de Ormuz |
| China | IPC junio: 1,0%; PPI 4,1% | Costos industriales en máximos de casi 4 años | Demanda interna débil amortigua el traslado a precios minoristas |
| Reino Unido | IPC junio: 2,6% interanual | Servicios aún elevados (~3,7%) | El BoE prioriza la inflación de servicios por sobre la mejora general |
Sección 3. Política monetaria de la Reserva Federal y otros bancos centrales
La Reserva Federal sostuvo el rango de referencia en 3,50%-3,75% en su reunión del 17 de junio, la primera presidida formalmente por Kevin Warsh, y no volverá a reunirse hasta el 28 y 29 de julio, ya sobre el cierre de este informe. El mercado asigna una probabilidad mayoritaria —entre 75% y 86% según distintas estimaciones— a que la entidad vuelva a mantener la tasa sin cambios, en un contexto donde la desinflación de junio convive con un mercado laboral más débil y con un nuevo shock petrolero cuyo traslado a precios todavía no se conoce. A diferencia de reuniones anteriores, julio no contará con una actualización del resumen de proyecciones económicas, lo que reduce la señal prospectiva disponible para los mercados.

El Banco Central Europeo confirmó el 23 de julio la pausa iniciada tras la suba de junio, manteniendo la tasa de depósito en 2,25% y la de refinanciación en 2,40%. La entidad explicó que, si bien las perspectivas de precios de la energía son muy volátiles, se ubican por ahora cerca del escenario de referencia manejado por sus expertos en junio, aunque claramente por encima de los niveles previos al inicio del conflicto en Medio Oriente. El comunicado subrayó que el impacto inflacionario de la disrupción energética todavía no se trasladó por completo a los precios, lo que anticipa una vigilancia estrecha en los próximos meses.

El Banco de Inglaterra, por su parte, mantuvo la tasa de referencia en 3,75% en su reunión de junio, con una votación dividida de siete a dos a favor de sostenerla frente a dos miembros que propusieron llevarla a 4%. Su próxima decisión, el 30 de julio, coincide con la publicación de un informe de política monetaria completo. Las encuestas muestran que una amplia mayoría de economistas espera que la tasa se mantenga sin cambios, aunque cerca de cuatro de cada diez no descartan una suba adicional si la inflación de servicios no cede.
El resultado combinado de estas tres decisiones es una fotografía de política monetaria más restrictiva de lo que insinuaba el optimismo de mediados de junio. Los tres bancos centrales relevantes para los mercados emergentes sostienen tasas elevadas mientras esperan mayor certeza sobre la evolución del conflicto en Medio Oriente y su traslado efectivo a precios. Para Argentina, esto implica que el costo de financiamiento externo de referencia no bajará de forma automática en el corto plazo, incluso si el riesgo país propio continúa mejorando por méritos domésticos.
Tasas de Bancos Centrales
| Banco central | Decisión más reciente | Señal dominante |
|---|---|---|
| Reserva Federal | Mantiene 3,50%-3,75% (17/06) | Pausa por segunda vez consecutiva; sin actualización de proyecciones |
| Banco Central Europeo | Mantiene depósito en 2,25% (23/07) | Cautela ante volatilidad energética aún no trasladada a precios |
| Banco de Inglaterra | Mantiene 3,75%, votación 7-2 (18/06) | Mayoría espera sostener la tasa; minoría relevante ve una suba |
Sección 4. Precios de commodities e impacto sobre Argentina
El mercado petrolero fue, otra vez, el termómetro más sensible del conflicto. El Brent había iniciado julio en una zona relativamente calma, cerca de USD 71,5 por barril el día 2, reflejo todavía del acuerdo de junio. La reanudación de los combates el 9 de julio y, sobre todo, los ataques a los petroleros Al Bahyah y Mombasa B frente a Omán el 14, llevaron la referencia a USD 84,7 ese día. La escalada continuó: USD 88,2 el 20 de julio y USD 101,8 al 23 de julio, con una suba diaria de 6,5% y mensual superior al 35%, la mayor variación en un mes desde el estallido inicial del conflicto.
El factor determinante de este recorrido fue, nuevamente, el estrecho de Ormuz. Irán cerró la vía alrededor del 12 de julio y prometió mantenerla clausurada hasta el fin de lo que denomina «agresiones» estadounidenses; el tránsito de petroleros quedó prácticamente detenido desde el día 9. A ello se sumaron amenazas cruzadas en el mar Rojo, donde ataques hutíes contra petroleros sauditas motivaron una advertencia del presidente Trump sobre un «castigo militar de gran magnitud» en caso de que se repitieran. La combinación de ambos frentes (Ormuz y Mar Rojo) concentra alrededor de una quinta parte del comercio mundial de crudo, lo que explica la magnitud de la reacción de precios.

Los fertilizantes replicaron, con rezago, el movimiento del petróleo. Tras un primer semestre marcado por una corrección desde los máximos de abril, impulsada por mayor oferta global y expectativas de menor demanda agrícola asociadas al fenómeno de El Niño, la urea revirtió esa tendencia en la semana del 17 de julio: la referencia de Medio Oriente pasó a cotizar entre USD 350 y 385 por tonelada, Egipto registró una suba semanal superior al 20% hasta superar los USD 500, y Brasil, principal comprador regional, pagó entre USD 400 y 425 por tonelada. La causa señalada por el mercado fue la mayor demanda europea combinada con las tensiones logísticas derivadas de la crisis en Ormuz desde el 13 de julio.
En granos, la dinámica de julio muestra firmeza moderada, más asociada a factores climáticos y de demanda que al conflicto en Medio Oriente en sí mismo. La soja de Chicago cotizó en torno de USD 421,82 por tonelada, sostenida por la demanda de molienda y biocombustibles. El maíz se ubicó cerca de USD 174,01 por tonelada, con el maíz tardío argentino ofreciéndose en el mercado local a valores próximos a USD 176 por tonelada. El trigo, más sensible a riesgos climáticos en el hemisferio norte, mostró la mayor volatilidad relativa, con referencias europeas en alza cercana al 1,7% semanal.
- Complejo sojero: conserva firmeza relativa en Chicago, sostenida por la demanda de molienda y biocombustibles, que continúa siendo el principal motor de valor para las exportaciones sudamericanas.
- Maíz y trigo: exhiben mayor sensibilidad a riesgos climáticos en las grandes zonas productoras del hemisferio norte, con volatilidad adicional derivada de la incertidumbre sobre rutas marítimas complementarias.
- Fertilizantes: la urea revirtió en julio la corrección iniciada en abril, presionada por la tensión logística en Ormuz; el capital de trabajo de la próxima campaña de siembra vuelve a encarecerse.
Para Argentina, el canal energético sigue siendo la noticia estructural más relevante. La balanza energética cerró junio con un superávit de USD 611 millones, resultado de exportaciones por USD 1.406 millones e importaciones por USD 794 millones. En el acumulado del primer semestre, el superávit energético alcanzó USD 6.987 millones, el mayor registro para un primer semestre desde que existen series comparables, con un crecimiento interanual de 87%. Más del 70% de ese incremento exportador se explica por el desarrollo de Vaca Muerta, cuya producción no convencional ya representa más del 68% del petróleo y el 67% del gas extraídos en el país. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta exportaciones energéticas superiores a USD 14.400 millones para el cierre de 2026, con un superávit sectorial que podría exceder los USD 12.000 millones.
La conclusión para las empresas argentinas debe evitar dos lecturas simplificadas. Por un lado, no todo aumento de precios de commodities beneficia de manera uniforme a la macroeconomía: los mismos factores que sostienen las exportaciones energéticas y agroindustriales encarecen los fletes, los seguros y los fertilizantes que utilizan buena parte de las cadenas productivas locales. Por otro, la fortaleza del sector energético argentino, a diferencia de lo ocurrido en shocks anteriores, ya no depende exclusivamente de los precios internacionales, sino de un salto de volumen exportado que le confiere mayor solidez estructural al saldo comercial.

Precios Commodities
| Commodity / grupo | Referencia julio 2026 | Cambio respecto de junio | Impacto probable en Argentina |
|---|---|---|---|
| Petróleo Brent | USD 101,8/barril al 23/07 | Suba mensual superior al 35% | Encarece combustibles y fletes; favorece a exportadores de energía |
| Petróleo WTI | USD 78,6/barril al 23/07 (última referencia puntual) | Alza sostenida desde inicios de mes | Referencia relevante para contratos de importación de derivados |
| Urea / fertilizantes | USD 350-385/t Medio Oriente; USD 400-425/t Brasil | Reversión al alza tras corrección de abril-junio | Sube el capital de trabajo requerido para la próxima campaña agrícola |
| Soja (CBOT) | USD 421,82 por tonelada aprox. | Estable con sesgo firme | Sostiene el ingreso de divisas agroindustriales si se mantiene el volumen |
| Maíz (CBOT) | USD 174,01 por tonelada aprox. | Estable, leve presión bajista | Ofrecido en Argentina en torno de USD 176/t |
| Trigo (referencia europea) | Suba semanal de 1,7% aprox. | Mayor volatilidad relativa | Sensible a clima y a costos de fertilización |
| Balanza energética argentina | Superávit de USD 611 millones en junio | Récord semestral de USD 6.987 millones | Vaca Muerta explica más del 70% del salto exportador del semestre |
Sección 5. Tipo de cambio de socios comerciales
La competitividad cambiaria argentina frente a sus principales socios comerciales mostró un comportamiento dispar en julio. El real brasileño cotizó durante la segunda quincena del mes en un rango de 5,06 a 5,15 unidades por dólar, con un promedio cercano a 5,10; proyecciones de UBS anticipan una depreciación adicional hacia una banda de 5,40-5,50 hacia el resto del año. Este nivel implica una moneda brasileña algo más débil que a comienzos de año, aunque todavía dentro de un rango que no altera de manera sustancial la posición relativa de Argentina frente a su principal socio del Mercosur.
El yuan chino, por su parte, mostró una leve apreciación frente al dólar durante julio, oscilando entre 6,768 y 6,774 unidades por dólar hacia la última semana del mes, luego de ubicarse por encima de 6,77 a comienzos de julio. Una moneda china algo más firme puede encarecer en el margen las importaciones argentinas de origen asiático, aunque el efecto final depende también de fletes, financiamiento de proveedores y la evolución de la disputa en Medio Oriente sobre las rutas marítimas que conectan Asia con América Latina.
El euro se movió en una banda relativamente amplia a lo largo de julio, entre un mínimo de 1,1356 dólares por euro el 24 de junio y un máximo de 1,1474 el 16 de julio, para ubicarse cerca de 1,14 hacia el cierre del mes. La divisa europea continúa por debajo de los máximos alcanzados a comienzos de año, lo que mantiene relativamente elevado, en términos interanuales, el costo en dólares de bienes de capital e insumos tecnológicos originados en la eurozona.
Tipo de cambio de socios comerciales
| Moneda | Junio 2026 | Julio 2026 (referencia) | Lectura para Argentina |
|---|---|---|---|
| Real brasileño | En torno de 5,15 BRL/USD a fines de junio | 5,06-5,15 BRL/USD; UBS proyecta 5,40-5,50 hacia fin de año | Competitividad relativa estable frente al principal socio del Mercosur |
| Yuan chino | Cerca de 6,77 CNY/USD | 6,768-6,774 CNY/USD, con leve apreciación | Importaciones desde China sin abaratamiento significativo pese a menor tensión logística parcial |
| Euro | Mínimo de 1,1356 USD/EUR el 24/06 | Entre 1,1356 y 1,1474; cerca de 1,14 a fin de julio | Bienes de capital europeos siguen relativamente caros en la comparación interanual |
La balanza comercial argentina ofreció, una vez más, el dato más sólido del mes. Según informó el INDEC, junio arrojó un superávit de USD 2.194 millones, con exportaciones de USD 9.055 millones (+24,5% interanual) e importaciones de USD 6.861 millones (+7,3% interanual). El acumulado del primer semestre llegó a USD 13.923 millones, con exportaciones por USD 49.454 millones e importaciones por USD 35.531 millones. Por rubro, las manufacturas de origen agropecuario explicaron 32,0% de las ventas externas, las manufacturas de origen industrial 27,1%, los productos primarios 25,5% y los combustibles y energía 15,4%.
Indicadores del sector externo argentino
| Indicador Argentina | Junio 2026 | Variación / lectura |
|---|---|---|
| Exportaciones | USD 9.055 millones | +24,5% interanual |
| Importaciones | USD 6.861 millones | +7,3% interanual |
| Saldo comercial | USD 2.194 millones | Superávit mensual, séptimo mes consecutivo positivo en 2026 |
| Acumulado enero-junio | USD 13.923 millones | Exportaciones USD 49.454 millones; importaciones USD 35.531 millones |
| Composición exportadora | MOA 32,0%; MOI 27,1%; Primarios 25,5%; Energía 15,4% | Canasta exportadora diversificada |
| Balanza energética | Superávit de USD 611 millones | Superávit semestral récord de USD 6.987 millones (+87% interanual) |
Sección 6. Riesgo país comparado y spread soberano
El riesgo país argentino continuó su sendero de mejora durante julio, aunque con una volatilidad mayor a la observada en los meses previos. El EMBI había cerrado el primer semestre en torno de 424 puntos básicos, luego de arrancar el año por encima de 560. A comienzos de julio, el indicador perforó los 410 puntos y llegó a tocar un mínimo de 403 el día 10, el nivel más bajo en ocho años. Hacia el 22 de julio, tras el anuncio de Moody’s, el indicador se ubicó en 410 puntos básicos. Con la presión derivada del shock energético en Medio Oriente y la incertidumbre internacional, el riesgo comenzó a subir superando los 430 puntos.
El evento financiero más relevante del mes fue la decisión de Moody’s, anunciada el 21 de julio, de elevar la calificación soberana de Argentina de Caa1 a B3 (equivalente a B- en la escala de Fitch y S&P) y de modificar la perspectiva de estable a positiva. Con este movimiento, las tres calificadoras principales quedaron alineadas por primera vez en más de una década en un mismo escalón crediticio, luego de que Fitch elevara su nota a B- en mayo y S&P hiciera lo propio en junio. Las tres agencias coincidieron en que la probabilidad de incumplimiento se redujo de manera significativa a partir de la estabilización macroeconómica, el superávit fiscal sostenido y la mejora del frente externo.

La comparación regional matiza el logro argentino. Brasil cerró el primer semestre con un riesgo país de 175 puntos básicos, luego de haber comenzado el año en 196, mientras que el promedio ponderado de la región bajó de 308 a 251 puntos en el mismo período. Colombia redujo su spread de 275 a 190 puntos, Bolivia de 673 a 424 y Ecuador de 492 a 415. Argentina, pese a la mejora más pronunciada en términos relativos (de 561 a 424 puntos en el semestre), continúa pagando una prima considerablemente superior a la de Brasil y a la del promedio regional, reflejo de una historia más extensa de reestructuraciones y tensiones con los acreedores.
La clasificación de MSCI ofrece el contrapunto de cautela. En su revisión de junio de 2026, la firma no realizó ninguna mención a la Argentina, que permanece clasificada como mercado standalone desde 2021, fuera de las categorías de mercado emergente y de frontera. Según trascendidos de mercado, una eventual consulta formal de reclasificación no comenzaría antes de 2027, con lo cual una mejora efectiva de categoría recién podría concretarse en 2028. Los obstáculos señalados por los analistas continúan siendo los controles cambiarios remanentes y las restricciones a la movilidad de capitales, más allá de la mejora en la percepción crediticia.
El mensaje combinado de estos dos frentes financieros es que la mejora de la Argentina es real, pero todavía parcial y asimétrica: el mercado de deuda soberana premia con claridad los avances fiscales y externos, mientras que la clasificación bursátil internacional exige, además, señales de apertura de capitales y de estabilidad institucional sostenidas en el tiempo. La combinación de mejor calificación crediticia con volatilidad internacional derivada del conflicto en Medio Oriente sugiere que la compresión del riesgo país podría no ser lineal en los próximos meses.
Riesgo país comparado
| País / región | Cierre primer semestre 2026 | Julio 2026 (referencia) | Lectura |
|---|---|---|---|
| Argentina | 424 puntos básicos | 403-441 puntos básicos | Mínimo en ocho años; upgrade de Moody’s el 21/07, con volatilidad de corto plazo |
| Brasil | 175 puntos básicos | Sin variaciones significativas reportadas | Referencia regional de menor riesgo relativo |
| Colombia | 190 puntos básicos | Sin variaciones significativas reportadas | Mejora sostenida durante el primer semestre |
| Bolivia | 424 puntos básicos | Sin variaciones significativas reportadas | Convergencia parcial con el nivel argentino |
| Ecuador | 415 puntos básicos | Sin variaciones significativas reportadas | Nivel cercano al argentino tras la mejora regional |
| Promedio América Latina | 251 puntos básicos | Sin dato puntual de julio disponible | Toda la región mejoró durante el primer semestre de 2026 |
Implicancias para pymes
Julio revierte buena parte del alivio que habían insinuado las últimas semanas de junio. La reanudación del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con las consiguientes interrupciones parciales de la navegación y restricciones operativas en el estrecho de Ormuz y el salto del petróleo hacia los USD 100 por barril, obliga a las empresas argentinas a recalcular escenarios de costos con una volatilidad que, lejos de resolverse, se profundizó en las últimas dos semanas. La recomendación central para la gestión empresarial es no dar por adquirida ninguna mejora de costos que no esté efectivamente contratada o cubierta.
Las pymes importadoras enfrentan el desafío más inmediato. Fletes marítimos, seguros de navegación y fertilizantes ya muestran el impacto de la crisis en Ormuz, y la experiencia de meses anteriores indica que la normalización, cuando ocurre, es más lenta que el propio deterioro. Conviene revisar cláusulas de ajuste en contratos de abastecimiento, anticipar reposición de inventarios críticos y evaluar coberturas de precio en insumos dolarizados, en particular para quienes dependen de fertilizantes, combustibles o derivados petroquímicos importados.
Las empresas exportadoras, en cambio, encuentran un contexto relativamente más favorable, sostenido por el récord de superávit comercial y energético de Argentina y por la firmeza de precios de la soja y del petróleo. Sin embargo, el informe de junio ya advertía, y julio lo confirma con más fuerza, que vender sin cobertura de costos de reposición puede ser una decisión riesgosa cuando los insumos y la logística se encarecen al mismo ritmo que los precios de venta.
En materia de financiamiento, la triple convergencia de calificaciones soberanas en el escalón B- constituye una señal reputacional relevante, pero su traslado a las condiciones de crédito de las pymes seguirá siendo gradual. Los primeros beneficiarios de la mejora del riesgo país son las grandes empresas con acceso directo a los mercados de capitales y el propio sistema bancario; recién en una segunda instancia esa mejora se traduce en tasas más bajas y plazos más largos para el financiamiento productivo de menor escala. Mientras tanto, la volatilidad del riesgo país asociada al shock petrolero aconseja prudencia: no convertir una baja reciente del EMBI en una señal para asumir endeudamiento excesivo en moneda extranjera.
La persistencia de la clasificación standalone de MSCI es un recordatorio de que la normalización financiera argentina es todavía incompleta y depende de reformas estructurales (apertura de la cuenta capital, eliminación de controles cambiarios remanentes) que exceden el ciclo de calificaciones crediticias. Para las empresas con necesidades de financiamiento en dólares o con socios inversores institucionales, esta distinción entre mejora crediticia y reclasificación bursátil resulta clave para calibrar expectativas realistas sobre el ritmo de acceso a capital externo.
Finalmente, la desaceleración del empleo estadounidense y la desinflación de junio, aún no consolidada, sugieren que la economía global podría transitar un tramo de mayor incertidumbre sobre el balance entre actividad e inflación en los principales socios comerciales indirectos de Argentina. En este contexto, la recomendación técnica para las pymes es sostener una gestión activa de la información: seguimiento de costos de reposición, exposición cambiaria, plazos de cobro y disponibilidad de insumos críticos, con particular atención a la evolución día a día del conflicto en el estrecho de Ormuz como principales fuentes de volatilidad de corto plazo.
Lectura sectorial para la región centro
El contexto internacional descripto no impacta de la misma manera sobre todos los sectores productivos, y se combina, en distintos grados, con condicionantes propios del mercado interno (menor dinámica de la demanda doméstica, costos de financiamiento local y evolución de precios internos) que también inciden sobre cada perfil. La lectura que sigue se concentra en la influencia del contexto internacional por ser el eje de este informe, por lo que cada perfil debe complementarse con un diagnóstico específico de su situación local para una evaluación integral. A continuación se abre el análisis general en cinco perfiles de pyme representativos de la región centro del país, con el propósito de traducir las variables globales en decisiones concretas de gestión.
Maquinaria agrícola e implementos
El sector de maquinaria agrícola e implementos, con fuerte presencia en Córdoba y el sur de Santa Fe, queda expuesto de manera directa al encarecimiento de los fertilizantes y al salto del petróleo, en la medida en que ambos factores presionan el capital de trabajo de su cliente natural, el productor agropecuario. Una campaña más cara en insumos puede traducirse en decisiones de reposición de maquinaria más cautelosas o postergadas, incluso en un escenario de precios de granos relativamente firmes. A esto se suma el costo de los componentes importados —aceros especiales, electrónica embarcada, hidráulica— sensibles al flete marítimo y, en menor medida, al yuan chino. Se recomienda monitorear de cerca la liquidez de los productores de la zona de influencia, ofrecer esquemas de financiamiento propio más flexibles y cubrir con antelación los insumos importados críticos de la línea de producción.
Autopartes y metalmecánica
Para el cluster metalmecánico y autopartista cordobés, orientado en gran medida a la exportación hacia Brasil, la variable central sigue siendo el tipo de cambio real bilateral. El real, en una banda de 5,06 a 5,15 unidades por dólar con proyecciones de depreciación adicional hacia 5,40-5,50 hacia fin de año, erosiona de manera gradual, no abrupta, la competitividad argentina frente a la producción local brasileña. A esto se agrega el encarecimiento de insumos siderúrgicos y de fletes derivado del shock petrolero, que presiona los costos de producción en un momento en que la demanda del principal socio comercial no muestra señales de aceleración. Conviene actualizar listas de precios con mayor frecuencia, monitorear la evolución del real semana a semana y evaluar la diversificación de mercados de destino más allá de Brasil.
Lácteos y agroindustria
El complejo lácteo y agroindustrial de la región centro combina una posición favorable en el frente exportador (las manufacturas de origen agropecuario explican casi un tercio de las exportaciones argentinas) con una exposición directa al encarecimiento de fertilizantes, forrajes y energía para procesos industriales y de frío. El alza de la urea desde mediados de julio impacta tanto en los costos de producción de granos forrajeros como, indirectamente, en la cadena de valor láctea y avícola de la región. Se recomienda cubrir con anticipación los costos energéticos de plantas de procesamiento, seguir de cerca la evolución de los costos de alimentación animal y aprovechar la ventana de mejora del riesgo país para renegociar líneas de financiamiento de mediano plazo.
Software y servicios basados en conocimiento
Córdoba consolidó en los últimos años un polo relevante de software y servicios basados en conocimiento, con ingresos mayormente facturados en dólares y clientes concentrados en Estados Unidos y Europa. Para este sector, el dato más relevante de julio es que el propio FMI señaló al ciclo de inversión global en inteligencia artificial como uno de los principales sostenes del crecimiento mundial, lo que constituye una noticia favorable para la demanda de servicios de desarrollo, datos y tecnología. Como contrapartida, la apreciación cambiaria, la desaceleración del empleo en Estados Unidos y el crecimiento moderado de Europa podrían morigerar la expansión de presupuestos de clientes en el corto plazo, mientras que el nivel del euro y el dólar continúa siendo la variable de mayor incidencia directa sobre la facturación en pesos. Se sugiere diversificar la cartera de clientes por geografía y monitorear las decisiones de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo como indicadores adelantados del ciclo de gasto tecnológico global.
Comercio minorista
El comercio minorista de la región centro (desde cadenas locales de electrodomésticos e indumentaria hasta supermercados de cercanía) es, de los cinco perfiles analizados, el más expuesto a canales indirectos del contexto internacional. El costo de reposición de mercadería importada (electrónica, indumentaria, insumos con componentes chinos o europeos) se encarece con el flete más caro derivado de la crisis en Ormuz y con un yuan que se apreció levemente durante julio, incluso sin una devaluación local de por medio. En simultáneo, la firmeza de los precios agrícolas puede trasladarse con rezago a los costos de alimentos que enfrenta el supermercadismo y el comercio de cercanía, mientras que la evolución del real frente al peso incide sobre el atractivo relativo de la región como destino de compra para visitantes de zonas fronterizas con Brasil. A esto se suma que el crédito para capital de trabajo del comercio minorista es, dentro de la cadena de beneficiarios de la mejora del riesgo país, uno de los últimos eslabones en sentir el alivio. Se recomienda actualizar con frecuencia el costo de reposición en dólares de la mercadería importada, negociar plazos de pago con proveedores acordes a la volatilidad cambiaria vigente y no anticipar bajas de tasas de financiamiento al consumo que todavía no se verificaron.