Resumen ejecutivo
• El último dato oficial de inflación disponible corresponde a junio: 1,9% mensual, 16,8% acumulado en el primer semestre y 33,5% interanual. La inflación núcleo se ubicó en 1,6%, el registro más bajo desde julio de 2025, mientras que los precios regulados subieron 2,3% y los estacionales 3,4% por el impulso del turismo invernal y las verduras. La desaceleración es genuina, pero el propio esquema de bandas y la agenda de actualización tarifaria dejan margen para sorpresas puntuales en rubros regulados, un punto sensible para las pymes con alquileres, energía o fletes indexados.
• Julio mostró mayor volatilidad de tasas que los meses previos, aunque sin revertir la tendencia. La TAMAR de bancos privados cerró en 22,38% TNA y la BADLAR en 21,25%, ambas por debajo de los niveles de fines de junio, pero con un recorrido intra-mensual que incluyó un rebote parcial antes de volver a ceder sobre el cierre del mes. La base monetaria, en tanto, sigue creciendo muy por debajo de los precios: apenas $2,7 billones adicionales en lo que va de 2026 hasta el 20 de julio (+6,2% nominal, un tercio de la inflación acumulada en igual lapso).
• En materia fiscal, los últimos datos oficiales disponibles muestran que la recaudación tributaria nacional alcanzó en julio los $22,97 billones, con un crecimiento nominal del 35,1% interanual, de acuerdo con ARCA. En cuanto al resultado fiscal, la información más reciente corresponde a junio. El Sector Público Nacional registró en junio un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de $1,025 billones, este último luego del pago de $328.049 millones en intereses netos de operaciones intra-sector público. El resultado mensual responde a la combinación de menores ingresos (vinculados, entre otros factores, con la postergación del vencimiento de Ganancias de personas humanas) y mayores erogaciones derivadas del pago del medio aguinaldo a jubilados y pensionados. No obstante, el resultado acumulado del primer semestre se mantuvo positivo: el superávit primario alcanzó aproximadamente el 0,6% del PIB y el superávit financiero el 0,1% del PIB.
• El comercio exterior volvió a sorprender: en junio las exportaciones sumaron USD 9.055 millones (+24,5% interanual) y las importaciones USD 6.861 millones (+7,3%), con un superávit de USD 2.194 millones que llevó el acumulado semestral a USD 13.923 millones, más de cinco veces el registro de igual período de 2025. El dato más relevante es de composición: los combustibles y la energía crecieron 31,1% interanual y ya explican 15,4% de lo exportado en el semestre, y en junio el petróleo crudo (USD 918 millones) superó por primera vez a la harina de soja (USD 874 millones) como principal producto exportado del país.
• El tipo de cambio mostró mayor calma relativa, el mayorista cerró julio en $1.483, apenas 0,2% por encima de junio y unos 19,5 puntos porcentuales por debajo del techo de la banda ($1.844,87). El BCRA compró USD 2.162 millones en el mes (USD 13.327 millones en el año), pero las reservas brutas cerraron en USD 47.596 millones, con una caída de USD 1.587 millones en la última jornada por movimientos de valuación y de cierre de mes. La distinción entre compras brutas y reservas netas sigue siendo la clave para leer el riesgo cambiario.
• El frente financiero sumó una noticia relevante, el 21 de julio Moody’s elevó la calificación soberana de Caa1 a B3 con perspectiva positiva, completando el tercer upgrade del año tras las mejoras de Fitch (mayo, a B-) y S&P (junio, a B-). El riesgo país cerró el mes en torno de 410 puntos básicos, su nivel más bajo en más de ocho años. La convergencia de las tres calificadoras reduce el costo de financiamiento potencial del país, aunque su traslado a las condiciones de crédito de las pymes continúa siendo lento y desparejo.
• El REM de julio, relevado entre el 29 y el 31 de julio entre 45 participantes y publicado por el BCRA el 6 de agosto, confirmó que el mercado acertó de cerca sus proyecciones realizadas en el informe de junio: había esperado una inflación de 2,0% para junio y un dólar mayorista de $1.482, valores muy próximos al dato real (IPC de junio en 1,9% y mayorista en $1.485, últimos disponibles al cierre de este informe). Para julio, el nuevo relevamiento mantuvo la estimación en 2,0% (Top 10: 1,9%), sin cambios respecto del mes anterior, y proyectó una inflación núcleo de 1,8%. Hacia adelante, el consenso recortó la inflación esperada para 2026 a 29,8% (desde 30,0%) y el dólar esperado para diciembre a $1.652 (desde $1.673), pero también redujo la expectativa de crecimiento del PIB para el año de 3,0% a 2,7%, tras estimar una contracción de 0,3% en el segundo trimestre. La actividad, mientras tanto, sigue siendo desigual: el EMAE de mayo creció apenas 0,2% interanual (con una caída desestacionalizada de 0,5%), traccionado por minería (+15,7%) y electricidad, gas y agua (+8,0%), mientras industria (-5,6%), comercio (-4,3%) y pesca (-29,3%) siguen en retroceso. La Canasta Básica Total de junio, en $1.531.473 para una familia tipo, subió por encima de la inflación general (2,2% mensual), lo que confirma que la desinflación todavía no se traduce en una recuperación pareja del poder de compra.
Cuadro Resumen Indicadores
| Indicador | Último dato | Lectura para el informe |
|---|---|---|
| IPC nacional | 1,9% mensual en junio (último dato oficial); 16,8% acumulado; 33,5% interanual. | Confirma la desaceleración por debajo del 2% mensual, pero no habilita relajar la revisión de precios, contratos y márgenes en rubros con costos regulados o dolarizados. |
| Inflación núcleo | 1,6% mensual en junio; 31,8% interanual. | El registro más bajo desde julio de 2025. Es una señal de menor inercia privada, pero sirve como referencia de tendencia, no como índice suficiente para todos los costos. |
| Liquidez monetaria y tasas | Base monetaria: +$2,7 billones acumulado al 20/07 (+6,2% nominal en el año); TAMAR: 22,38%; BADLAR: 21,25%; plazo fijo 30 días: entre 17% y 21% según entidad. | La liquidez real sigue acotada y julio mostró mayor volatilidad intra-mensual de tasas, aunque sin revertir la tendencia de fondo a la baja: conviene monitorear el fondeo mayorista con mayor frecuencia. |
| Resultado fiscal del Sector Público Nacional | Déficit primario de $696.843 millones y déficit financiero de $1,025 billones en junio; semestre con superávit primario de 0,6% del PIB y financiero de 0,1% del PIB. | El bache de junio responde a factores estacionales (aguinaldo, corrimiento de Ganancias) y no cambia la tendencia semestral, aunque confirma que el margen mes a mes es acotado. |
| Recaudación de julio | $22,97 billones; +35,1% interanual; +1,2% mensual. | Mejora en gran medida explicada por el corrimiento de vencimientos de Ganancias desde junio, no por una expansión genuina y sostenida de la base imponible. |
| Comercio exterior de bienes | Exportaciones USD 9.055 millones (+24,5%); importaciones USD 6.861 millones (+7,3%); superávit de USD 2.194 millones en junio; USD 13.923 millones en el semestre. | Mejora la oferta potencial de divisas, pero el superávit comercial no equivale a disponibilidad automática de dólares para todos los usos de la empresa. |
| Energía y matriz exportadora | Combustibles y energía +31,1% interanual; 15,4% del total exportado en el semestre; el petróleo crudo (USD 918 millones) superó a la harina de soja como principal producto de junio. | Confirma un cambio estructural en la oferta de divisas. El impacto sobre proveedores locales y empleo depende del encadenamiento productivo, todavía incipiente. |
| Reservas y compras netas del BCRA | Reservas brutas: USD 47.596 millones en julio. Compras netas del mes: USD 2.162 millones; acumulado anual: USD 13.327 millones. | La posición compradora es positiva, pero insuficiente por sí sola: pagos de deuda, encajes y valuación explican por qué las reservas no siguen la misma trayectoria que las compras. |
| Tipo de cambio oficial | Mayorista: $1.483 a fines de julio (+0,2% mensual). Techo de la banda: $1.844,87 (el oficial cotiza 19,5% por debajo). | La mayor calma cambiaria de julio, frente al salto de junio, reduce la presión inmediata sobre costos de reposición, pero no elimina el riesgo de pass-through futuro. |
| TCRM / ITCRM | 85,87 puntos en julio (base dic-2015=100). Bilateral con EE. UU.: 94,44; con Brasil: 86,76; con la zona euro: 94,27. | El nivel se mantiene relativamente apreciado respecto de la base, lo que puede comprimir márgenes exportadores y abaratar transitoriamente insumos importados. |
| Calificación soberana y riesgo país | Moody’s elevó la nota de Caa1 a B3 con perspectiva positiva (21/07); S&P la había llevado a B- en junio y Fitch a B- en mayo. Riesgo país en torno de 410 puntos básicos. | Las tres agencias coinciden por primera vez en dejar atrás la categoría CCC/Caa. La mejora reduce el costo de financiamiento soberano, aunque su traslado a las pymes es gradual. |
| Expectativas de mercado y actividad | REM de julio: inflación 2026 esperada en 29,8%; dólar esperado de $1.652 para diciembre; crecimiento del PIB 2026 recortado a 2,7% tras una contracción estimada de 0,3% en el 2T. EMAE de mayo: +0,2% interanual; -0,5% desestacionalizado. | El consenso de mercado sigue validando desinflación y crecimiento moderado, pero la recuperación de la actividad continúa siendo selectiva por sector. |
Análisis de escenarios a seis meses
Escenario base: consolidación gradual, tasas más volátiles y reforma institucional en discusión.
Durante el segundo semestre, la inflación mensual se mantiene en una banda de 1,6% a 2,2%, con algún ruido puntual por tarifas, combustibles y actualización de contratos. La TAMAR y la BADLAR muestran mayor movilidad reflejo de la transición hacia un esquema monetario con menos herramientas de esterilización tradicional, lo que exige a las empresas un seguimiento más activo del costo de fondeo. El tipo de cambio oficial permanece dentro de las bandas, con un deslizamiento moderado que evita una apreciación real excesiva. El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA avanza en el Congreso, aunque su aprobación definitiva y la instrumentación del denominado «grillete fiscal» quedan sujetas a la negociación legislativa. Las reservas brutas oscilan entre USD 46.000 y USD 51.000 millones, sin una acumulación neta contundente. El riesgo país continúa su descenso gradual hacia la zona de los 400 puntos básicos, sostenido por los tres upgrades de calificación logrados en el año. La actividad crece en promedio, con energía, minería y agroindustria como motores, mientras comercio, construcción tradicional y pymes de consumo interno avanzan con lentitud. Para las empresas, este escenario exige presupuestos flexibles, cobertura de tasas más activa que en meses previos y una política de precios diferenciada por línea de producto.
Escenario favorable: sanción de la reforma del BCRA, aceleración exportadora y camino hacia grado de inversión.
El Congreso avanza con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA en términos cercanos al proyecto original, reforzando la independencia de la autoridad monetaria y reduciendo de manera estructural el riesgo de dominancia fiscal. La expansión exportadora de energía se sostiene con nuevos gasoductos y mayor colocación de crudo, mientras el complejo agroindustrial mantiene precios internacionales razonables y las manufacturas industriales continúan creciendo por encima de 30% interanual. El riesgo país perfora el piso de los 350 puntos básicos y el BCRA logra transformar una porción mayor del superávit comercial en reservas netas, no solo brutas. La inflación converge hacia registros de 1,2% a 1,8% mensual y las tasas nominales bajan sin desanclar la demanda de pesos, lo que permite una recuperación más firme del crédito comercial. En este contexto, los sectores vinculados a Vaca Muerta, minería, logística, servicios petroleros, ingeniería y proveedores industriales de las cadenas exportadoras encuentran mejores condiciones de negocio. Para las pymes, la recomendación es identificar vínculos posibles con cadenas exportadoras, profesionalizar la gestión de costos y evaluar inversiones acotadas con repago claro, sin descontar de antemano una baja abrupta de tasas.
Escenario adverso: dolarización privada y presión renovada sobre el tipo de cambio.
El ritmo de crecimiento de las exportaciones energéticas se modera por precios internacionales menos favorables o por cuellos de botella logísticos, mientras la demanda privada de cobertura y la normalización de importaciones absorben una porción creciente del superávit comercial. Las reservas brutas se estancan o retroceden, el tipo de cambio se acerca más al techo de la banda con mayor volatilidad diaria, y la inflación no consigue perforar el 2% mensual, con riesgo de reaceleración en el componente núcleo. El riesgo país retrocede la mejora reciente y vuelve a ubicarse por encima de 450 a 500 puntos básicos, encareciendo el crédito en dólares y en pesos. El ajuste fiscal se vuelve más difícil porque la recaudación ligada a la actividad no acompaña, mientras crecen las demandas de gasto social. En este escenario, las empresas deberían reducir la exposición neta a pesos, revisar contratos dolarizados, evitar sobrestock financiado a tasas reales elevadas y testear márgenes ante una corrección cambiaria adicional de entre 15% y 25%.
1. Política monetaria
El IPC de junio, publicado por el INDEC el 14 de julio, confirmó que el proceso de desinflación mantiene ritmo propio: 1,9% mensual, 16,8% acumulado en el primer semestre y 33,5% interanual, el registro mensual más bajo desde agosto de 2025. La inflación núcleo perforó el piso de 2% por tercer mes consecutivo y se ubicó en 1,6%, muy por debajo de lo que anticipaba el propio mercado (el REM de mayo esperaba 1,9% para el núcleo de junio), lo que sugiere que la moderación de la demanda avanzó más rápido que el consenso privado.

La composición, sin embargo, exige matices. Los precios regulados subieron 2,3% —con aumentos concentrados en electricidad y transporte público— y los estacionales treparon 3,4% por el impulso del turismo invernal (paquetes, hoteles y aviones) y las verduras, aunque compensado en parte por la baja de frutas cítricas (limón -19,1%, naranja -18,9%). A nivel de divisiones, Recreación y Cultura lideró con 4,2%, seguida por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,3%); Alimentos y bebidas no alcohólicas se ubicó en 1,3%, con una caída notable en el precio de la carne. Para una pyme con costos regulados, salariales o logísticos, el IPC general y el núcleo sirven como termómetro de tendencia, pero no reemplazan el seguimiento puntual de cada línea de costo.

En el plano estrictamente monetario, la novedad de julio fue el freno a la expansión de la base. Según datos de mercado con corte al 20 de julio, la base monetaria acumulaba en el año una expansión de apenas $2,7 billones, un alza nominal de 6,2% frente a una inflación acumulada de 18,3% en igual lapso, un tercio del ritmo de precios. El BCRA absorbió pesos por $7,1 billones mediante operaciones diversas con entidades financieras, mientras que el Tesoro utilizó recursos propios equivalentes a $9,9 billones (unos USD 6.800 millones) para comprar divisas a la autoridad monetaria y afrontar vencimientos de deuda en moneda extranjera, entre ellos el pago de julio.

El resultado es una economía que sigue operando con un peso relativamente escaso. Los depósitos a plazo fijo en pesos crecieron 1,3% real durante julio y acumulan un alza real interanual de 41%, todavía elevada aunque en desaceleración frente al pico de 61% registrado en febrero. El M2 privado transaccional se expandió $3,5 billones nominales en el mes, con el circulante estabilizado en torno de 32% del M2 privado, aún por debajo del promedio histórico de 45%. El M3 privado, el agregado más amplio, subió 2,8% real en julio y 22% en términos interanuales, con las cajas de ahorro y el circulante como principales aportantes.
Del lado del crédito, los préstamos en pesos al sector privado retomaron algo de dinamismo: tras la desaceleración observada en el segundo trimestre, en el margen más reciente crecieron 0,6% real mensual. Es una señal de normalización parcial, no de un ciclo expansivo pleno, y su disponibilidad efectiva sigue variando mucho entre bancos y perfiles de cliente.

El dato de tasas de julio exige matices. La TAMAR de bancos privados cerró el mes en 22,38% TNA y la BADLAR en 21,25%, ambas por debajo de los niveles de fines de junio (22,7% y 23,1% respectivamente), por lo que julio no marcó una suba neta de tasas sino la continuidad de la tendencia descendente. Lo que sí cambió fue la volatilidad intra-mensual: la BADLAR, luego de un tramo bajista en la primera parte de julio, rebotó hasta 22,2% hacia el 22-26 de julio, para volver a ceder sobre el cierre del mes, asociado al fin del esquema tradicional de esterilización y a un contexto de mayor nerviosismo en la city. En los depósitos a plazo fijo minoristas la dispersión entre entidades fue amplia: desde 17,2% hasta 21% de TNA para colocaciones a 30 días según el banco, una diferencia que puede superar $1.700 sobre un depósito de $300.000 en un solo mes. En el segmento de crédito al consumo, el BCRA fijó en junio un nuevo techo de Costo Financiero Total de 320% anual para préstamos personales, una señal regulatoria más que una moderación efectiva del costo: el crédito personal sigue caro y continúa limitando la demanda financiada de los hogares.
La suba de tasas de julio agrega un matiz a la administración de tesorería. Si en junio la prioridad era compensar un salto cambiario de 4,5% con instrumentos de corto plazo, en julio la variable a vigilar pasó a ser la propia volatilidad de la tasa de referencia. Conviene mantener la lógica de los tres compartimentos: caja operativa, reserva de liquidez y cobertura de reposición, pero revisando la tasa de referencia con una frecuencia mayor a la habitual, dado que el diferencial entre bancos y entre instrumentos se amplió respecto de los meses previos.
La reforma de la Carta Orgánica del BCRA
El 30 y 31 de julio el Gobierno presentó y envió al Congreso un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, probablemente el evento institucional más relevante del mes. Sus ejes centrales son: restablecer la preservación del valor de la moneda como misión primaria del BCRA (eliminando el mandato múltiple vinculado a estabilidad financiera, empleo y desarrollo con equidad); suprimir los adelantos transitorios y los préstamos al Tesoro, provincias y municipios; prohibir la compra de títulos públicos nacionales en el mercado primario, conservando la posibilidad de operar en el mercado secundario con fines monetarios o cambiarios, a precios de mercado; exigir mayoría de dos tercios en ambas cámaras para remover al presidente o a los directores de la entidad; e impedir que las ganancias contables por devaluación o valuación de oro se transfieran como utilidades al Tesoro, salvo para cancelar deuda pública.
El mismo 30 de julio, el Presidente anunció además una futura regla fiscal permanente (denominada informalmente «grillete fiscal») que impediría sostener presupuestos deficitarios, esto es, ante varios meses consecutivos de déficit sin corrección del Congreso, se paralizarían actividades estatales no esenciales, se congelarían nuevos gastos y contrataciones, se suspenderían transferencias discrecionales a las provincias y las máximas autoridades políticas dejarían de percibir remuneraciones, con excepciones para jubilaciones, pensiones, asignaciones, seguro de desempleo y salud, seguridad y defensa.
Para la política monetaria, el sentido es reducir la dominancia fiscal, es decir, la posibilidad de que las necesidades de financiamiento del Tesoro condicionen la emisión y las decisiones del BCRA. Si se aprueban en términos similares a los presentados, deberían aumentar la previsibilidad del esquema monetario en el mediano plazo. Pero se trata, por ahora, de un anuncio y un proyecto legislativo, no de una norma vigente durante julio, y su eficacia dependerá de definiciones pendientes, qué se entiende exactamente por déficit, durante cuánto tiempo debe verificarse y cómo operarían las excepciones ante una recesión o una emergencia. Además, al tratarse de una ley y no de una reforma constitucional, una mayoría legislativa futura podría modificarla.
Indicadores de política monetaria
| Indicador | Dato de referencia | Lectura técnica |
|---|---|---|
| IPC general | 1,9% mensual en junio de 2026; 16,8% acumulado; 33,5% interanual. | Confirma la desinflación, pero no elimina la necesidad de ajustes selectivos de precios ni de proteger ventas a plazo. |
| Inflación núcleo | 1,6% mensual en junio; 31,8% interanual. | El registro más bajo en un año. Señal favorable sobre la inercia privada de precios, útil como referencia de tendencia. |
| Precios regulados | 2,3% mensual en junio. | Persisten como fuente de presión sobre tarifas de electricidad y transporte público. |
| Estacionales | 3,4% mensual en junio. | Turismo invernal y verduras explican la suba; es un componente de alta volatilidad típica de la época del año. |
| Base monetaria | +$2,7 billones acumulado en 2026 al 20/07 (+6,2% nominal). | Expansión muy por debajo de la inflación acumulada (18,3%): la liquidez real del sistema sigue siendo acotada. |
| Depósitos a plazo fijo en pesos | +41% interanual (frente al pico de 61% de febrero); +1,3% real en julio. | Desaceleración desde el máximo de febrero, pero todavía con crecimiento real positivo mes a mes. |
| M3 privado | +2,8% real mensual en julio; +22% interanual. | Ampliación moderada de la masa de pesos, con aporte principal de cajas de ahorro y circulante. |
| Préstamos al sector privado en pesos | +0,6% real mensual en el margen más reciente. | El crédito recupera algo de ritmo tras la desaceleración del segundo trimestre, aunque de forma desigual entre bancos. |
| TAMAR bancos privados | 22,38% TNA al 29/07/2026 (vs. 22,7% a fines de junio). | Nivel de cierre por debajo de junio; la novedad es la mayor volatilidad intra-mensual, no una suba neta. |
| BADLAR bancos privados | 21,25% TNA al 29/07/2026 (vs. 23,1% a fines de junio, con rebote a 22,2% hacia el 22-26/07). | Confirma mayor volatilidad de las tasas pasivas mayoristas dentro de una tendencia de fondo todavía descendente. |
| Depósitos a 30 días | Entre 17,2% y 21% TNA según entidad. | Fuerte dispersión bancaria: conviene comparar condiciones antes de inmovilizar excedentes de caja. |
En síntesis, la política monetaria de julio combinó tres elementos que conviene leer en conjunto: una desinflación que sorprendió a la baja en el componente núcleo, una liquidez real que continúa contenida por la lenta expansión de la base, y una mayor volatilidad intra-mensual de tasas que no estaba presente en los meses previos, aunque sin revertir la tendencia de fondo descendente. A eso se suma un cambio institucional pendiente, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y la propuesta de regla fiscal permanente que, de concretarse, apunta a consolidar el esquema por vía legal antes que solo por vía de gestión.
2. Política fiscal
El 16 de julio el Ministerio de Economía difundió el resultado fiscal de junio: un déficit primario de $696.843 millones, un déficit financiero de $1,025 billones y un pago de intereses de $328.049 millones. A diferencia de los meses de superávit que dominaron buena parte del año, junio quedó en rojo por dos factores estacionales: el pago del medio aguinaldo a jubilados y pensionados, y la postergación hacia julio de los vencimientos de Ganancias de personas humanas. El primer semestre cerró con un superávit primario aproximado de 0,6% del PIB y un superávit financiero de 0,1% del PIB, en línea con el objetivo de sostener el equilibrio fiscal como ancla del programa.
La recaudación de julio alcanzó aproximadamente $22,9 billones, un 35,1% más que un año antes. IARAF estima que ese crecimiento equivale a una suba real interanual cercana a 1,2%, favorecida en gran medida por el traslado de los vencimientos de Ganancias desde junio. En los primeros siete meses del año, la recaudación acumula una caída real interanual de 4,3%, lo que matiza cualquier lectura optimista sobre la mejora nominal de julio, buena parte del salto obedece al calendario tributario, no a una expansión sostenida de la base imponible.

La lectura macroeconómica del resultado fiscal sigue siendo la misma de los meses previos, el equilibrio de las cuentas públicas continúa funcionando como ancla antiinflacionaria según el gobierno. La lectura productiva, en cambio, exige distinguir la calidad del ajuste. Un superávit sostenido por corrimientos de calendario impositivo, licuación de partidas o pagos selectivos no tiene el mismo valor que uno construido sobre mayor actividad y empleo formal. El bache de junio, explicado en gran medida por el pago previsional del medio aguinaldo, es un recordatorio de que buena parte del gasto social sigue siendo rígido e indexado, mientras que del lado de los ingresos persiste la dependencia de tributos con fuerte estacionalidad, como Ganancias.
El «grillete fiscal» y la reforma del BCRA
El anuncio presidencial del 30 de julio sobre una futura regla de “déficit cero” permanente tiene una lectura fiscal específica, busca convertir el equilibrio de las cuentas públicas en una restricción legal automática, en lugar de una meta de gestión revisable cada año. Si se sanciona en términos similares a los anunciados, reduciría el margen de discrecionalidad de futuros gobiernos para financiar déficits con emisión, lo que en el papel fortalece la sostenibilidad de mediano plazo. La principal incógnita, no obstante, sigue siendo la definición operativa de «déficit», el número de meses consecutivos que activarían el mecanismo y el diseño de las excepciones ante una recesión severa o una emergencia sanitaria o climática.
En paralelo, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA elimina los adelantos transitorios y los préstamos del Banco Central al Tesoro, provincias y municipios, lo que de aprobarse cerraría una de las principales vías históricas de financiamiento monetario del déficit. Para las empresas proveedoras del Estado o dependientes de convenios con provincias y municipios, el mensaje es que la disciplina fiscal debería profundizarse, con presupuestos más estrictos y pagos más selectivos en todos los niveles de gobierno.
Deuda, financiamiento y absorción de pesos
El 9 de julio el Tesoro afrontó el principal vencimiento de deuda del año, un pago de aproximadamente USD 4.385 millones en concepto de Bonares y Globales, compuesto por USD 2.691 millones de amortización de capital y USD 1.693 millones de intereses. La operación se financió con dólares acumulados mediante colocaciones locales y recursos propios del Tesoro, sin recurrir a nuevo endeudamiento neto. Días antes, el 6 de julio, el equipo económico había presentado el programa financiero 2026-2027, cuyos lineamientos son: emitir deuda para refinanciar capital (no para cubrir gasto corriente), pagar intereses con el superávit fiscal, acumular durante 2026 un colchón de liquidez para 2027, evitar un aumento del endeudamiento neto y reducir gradualmente el riesgo soberano.
En el mercado local, el Tesoro realizó dos licitaciones principales durante julio: el 15 de julio adjudicó $5,44 billones en instrumentos en pesos y dólar linked, y el 29 de julio $12,21 billones, con un rollover cercano a 144,5% en esta última operación y una absorción neta estimada de $3,7 billones, lo que reforzó transitoriamente el sesgo monetario contractivo descripto en la sección anterior. En el mercado internacional, mediante el BONAR 2029 el Tesoro obtuvo durante el mes unos USD 1.062 millones efectivos, a un rendimiento de entre 8,29% y 8,33% efectivo anual. Es una tasa todavía elevada para los estándares de mercados desarrollados, pero confirma un acceso efectivo al financiamiento en dólares que meses atrás resultaba mucho más incierto.
Exportaciones, tarifas y régimen de Ganancias
Desde el 1 de julio comenzó a regir el Decreto 566/2026, que reduce de manera progresiva los derechos de exportación industriales, hasta entonces con alícuotas de entre 3% y 4,5%. La alícuota bajó de inmediato a cero para determinados productos químicos, acero, aluminio, cobre, zinc, estaño y parte de la producción automotriz, mientras que para petroquímicos, plásticos, fertilizantes, caucho, automóviles y autopartes se estableció una reducción gradual hasta su eliminación completa en junio de 2027. La medida mejora el precio recibido por los exportadores y su competitividad relativa, pero resigna ingresos tributarios; su resultado fiscal neto dependerá de cuánto respondan las cantidades exportadas y la actividad de esos sectores frente al ahorro impositivo.
El 22 de julio el Gobierno anunció además un proyecto para ampliar el régimen simplificado de Ganancias conocido informalmente como «Ley de Inocencia Fiscal», que contempla eliminar los topes de $1.000 millones de ingresos y $10.000 millones de patrimonio, incorporar a todas las personas humanas y sucesiones indivisas, mantener la presunción de exactitud cuando la diferencia detectada (aún superior a 15%) no exceda $5 millones, permitir rectificar y pagar diferencias dentro de los 15 días hábiles, y prever una devolución en hasta 45 días, con intereses, si la Justicia revoca posteriormente el ajuste fiscal. El objetivo declarado es inducir la incorporación de dólares fuera del sistema financiero; se trataba, sin embargo, de una modificación propuesta y no operativa durante julio.
Del lado de los costos regulados, desde el 1 de julio se actualizaron los cuadros tarifarios de Edenor y Edesur y los impuestos sobre combustibles: las naftas sumaron $21,192 por litro en el impuesto a los combustibles y $1,298 en el impuesto al CO₂, mientras que el gasoil incorporó $18,959 por litro en el gravamen general y $2,161 por CO₂, además del diferencial regional correspondiente. En electricidad se mantuvo el esquema focalizado, con subsidio sobre un bloque de hasta 300 kWh mensuales y una bonificación extraordinaria de 25% para beneficiarios. Estas decisiones buscan reducir subsidios y sostener la recaudación, pero tienen efecto directo sobre el índice de precios y sobre la estructura de costos de empresas de transporte, logística y manufactura intensiva en energía.
Indicadores de política fiscal
| Variable | Dato de referencia | Lectura técnica |
|---|---|---|
| Recaudación de julio | $22,97 billones; +35,1% interanual; IARAF estima que ese crecimiento equivale a una suba real interanual cercana a 1,2% | Mejora en gran medida explicada por el corrimiento de vencimientos de Ganancias desde junio, no por una expansión genuina y sostenida de la base imponible. |
| Recaudación acumulada, primeros siete meses | -4,3% real interanual, según IARAF. | El nivel de actividad todavía no convalida una recuperación homogénea de los ingresos tributarios. |
| Resultado primario de junio | Déficit de $696.843 millones. | Explicado por el pago de medio aguinaldo previsional y el corrimiento de Ganancias; no modifica la tendencia semestral. |
| Resultado financiero de junio | Déficit de $1,025 billones, con intereses por $328.049 millones. | Confirma que el margen de maniobra mes a mes es acotado y sensible al calendario de vencimientos e ingresos. |
| Resultado primario semestral | Superávit aproximado de 0,6% del PIB. | El ancla fiscal se mantiene firme, aunque con menor holgura mensual que en la primera parte del año. |
| Resultado financiero semestral | Superávit aproximado de 0,1% del PIB. | El pago de intereses sigue absorbiendo una porción relevante del resultado primario acumulado. |
| Reforma de la Carta Orgánica del BCRA | Proyecto enviado al Congreso el 31/07. | Apunta a eliminar el financiamiento monetario del Tesoro; reduciría el riesgo de dominancia fiscal si se aprueba. |
| Pago de deuda del 9/07 | USD 4.385 millones (capital + intereses de Bonares y Globales). | Principal vencimiento del año, financiado sin incremento del endeudamiento neto. |
| Licitaciones del Tesoro | $5,44 billones (15/07) y $12,21 billones (29/07); rollover cercano a 144,5%. | Refuerza transitoriamente el sesgo monetario contractivo y reduce la necesidad de financiamiento por otras vías. |
| BONAR 2029 (colocación en dólares) | USD 1.062 millones efectivos; rendimiento de 8,29% a 8,33% efectivo anual. | Confirma acceso efectivo al financiamiento en dólares, aunque a un costo todavía elevado. |
| Derechos de exportación industriales | Reducción a 0% desde el 1/07 para varios rubros (Decreto 566/2026). | Mejora la competitividad exportadora, pero resigna recaudación; el resultado neto depende de la respuesta de cantidades. |
La conclusión fiscal de julio combina continuidad y expectativa institucional. La continuidad está dada por un semestre que cierra en superávit y una recaudación de julio que, más allá de sus matices, no compromete el objetivo anual. La expectativa institucional pasa por dos reformas anunciadas (la regla de déficit cero y la nueva Carta Orgánica del BCRA) que, de aprobarse, cambiarían la naturaleza del ancla fiscal. Para las empresas, el criterio prudente es seguir distinguiendo entre menor riesgo de crisis fiscal agregada y menor demanda proveniente del gasto público, sin anticipar en la planificación de mediano plazo reformas que todavía deben transitar el Congreso.
3. Sector externo, tipo de cambio y riesgo cambiario
El INDEC informó que en junio las exportaciones de bienes sumaron USD 9.055 millones, un 24,5% más que un año antes, impulsadas por un alza de 6,8% en las cantidades y de 16,5% en los precios. Las importaciones alcanzaron USD 6.861 millones (+7,3% interanual), explicadas casi por completo por precios (+11,6%), ya que las cantidades cayeron 3,8%. El resultado fue un superávit comercial de USD 2.194 millones, algo menor al récord de mayo (USD 9.578 millones de exportaciones), pero suficiente para consolidar el mejor primer semestre de la serie: USD 49.454 millones exportados (+24,4% interanual), USD 35.531 millones importados (-3,9%) y un superávit acumulado de USD 13.923 millones, más de cinco veces el saldo de igual período de 2025 (USD 2.762 millones).

La composición de junio confirma que la mejora externa dejó de depender de un solo sector. Los Productos Primarios aportaron USD 1.886 millones (+3,6%, 20,8% de participación); las Manufacturas de Origen Agropecuario subieron 31,6% interanual, impulsadas por aceites, harinas y carnes; las Manufacturas de Origen Industrial treparon 31,4%, con el mayor aporte de productos químicos y manufacturas de metales comunes; y Combustibles y Energía alcanzó USD 1.406 millones, con un crecimiento de 31,1% y una participación de 15,5% en el mes. En el acumulado del semestre, las participaciones quedaron en 32,0% para las manufacturas agropecuarias, 27,1% para las industriales, 25,5% para los productos primarios y 15,4% para combustibles y energía, un cuadro muy distinto al de hace apenas un par de años, cuando el complejo sojero explicaba una porción mucho mayor del total exportado.
El dato más simbólico del mes fue que los aceites crudos de petróleo (USD 918 millones) superaron por primera vez a la harina de soja (USD 874 millones) y al aceite de soja (USD 769 millones) como principal ítem de exportación argentino. En el acumulado semestral, el complejo sojero mantiene un superávit de USD 6.706 millones (2,1% inferior al de igual período de 2025, con exportaciones que crecieron 5,1% explicadas enteramente por precios, ya que las cantidades no variaron), mientras que el capítulo de combustibles minerales y aceites tuvo un superávit de solo USD 468 millones en junio, por debajo de los USD 623 millones de un año antes. La aparente contradicción, exportaciones de energía en fuerte alza pero un capítulo específico con menor superávit, se explica por el salto de 126,3% en las importaciones de combustibles y lubricantes, asociado en buena medida a compras estacionales de gas para el invierno, entre ellas buques de regasificación.
Del lado de las importaciones, más allá de los combustibles, se destacó la suba de 69,9% en el rubro «Resto» y las caídas de bienes de capital (-8%), piezas y accesorios para bienes de capital (-9,4%) y vehículos (-10,6%). Esta combinación admite una doble lectura: por un lado, contiene el uso de divisas para compras no esenciales; por el otro, si la baja de bienes de capital y piezas persiste, puede anticipar cierta cautela inversora de las empresas industriales de cara al segundo semestre.
Tipo de cambio, bandas y reservas
Tras la suba de 4,5% registrada en junio, el tipo de cambio oficial tuvo un mes de mayor calma relativa. El BCRA informó un dólar mayorista de referencia de $1.483,02 al cierre de julio, apenas 0,2% por encima de fines de junio, con el techo de la banda cambiaria en $1.844,87 (lo que deja al tipo de cambio operando aproximadamente 19,5% por debajo de ese límite). Para las empresas importadoras o con insumos dolarizados, la desaceleración cambiaria de julio reduce la presión inmediata sobre precios de reposición, aunque no debería interpretarse como el fin del riesgo de pass-through (traspaso a precios). El propio esquema de bandas contempla una actualización de sus límites en función de la inflación, con dos meses de rezago.

El Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM), que mide el precio relativo de los bienes y servicios argentinos frente a los principales socios comerciales, se ubicó en 85,87 puntos en julio de 2026 (base diciembre de 2015 = 100), un nivel estable con depreciación (+2,2%) respecto de los 84 puntos de fines de junio. Los tipos de cambio real bilaterales se ubicaron en 93,30 con Estados Unidos, 87 con Brasil y 94,7 con la zona euro. Un TCRM por debajo de 100 no anticipa por sí solo una crisis cambiaria, pero sí confirma una apreciación real que puede abaratar transitoriamente insumos importados y bienes de capital, al costo de comprimir márgenes exportadores y encarecer los costos internos medidos en dólares.

Las reservas internacionales brutas del BCRA cerraron julio en USD 47.596 millones. Durante el mes, la autoridad monetaria compró USD 2.162 millones en el mercado oficial de cambios, con lo que las compras acumuladas en 2026 llegaron a USD 13.327 millones. Sin embargo, en la última jornada del mes las reservas cayeron USD 1.587 millones, un movimiento asociado principalmente a operaciones transitorias de cierre y a efectos de valuación (de oro y de monedas distintas del dólar) más que a una venta neta de divisas. El patrón se repite, comprar dólares en el mercado oficial no es sinónimo de acumular reservas netas, porque también inciden los pagos de deuda, los movimientos de encajes, las operaciones del Tesoro y la valuación de activos.
En ese contexto, el 3 de julio el BCRA canceló REPOs vigentes por USD 6.000 millones y concertó una nueva operación por igual monto con diez bancos internacionales, postergando hasta septiembre de 2028 vencimientos que originalmente caían en 2026 y 2027. Es importante notar que esta refinanciación no incrementó las reservas en USD 6.000 millones, ya que se trató de un canje de vencimientos y no del ingreso neto de fondos frescos; su beneficio fue trasladar compromisos de corto plazo y reducir el riesgo de liquidez inmediata, a costa de mantener deuda garantizada con títulos públicos.
Calificación soberana y riesgo país
Julio cerró con una tercera mejora de calificación soberana en apenas tres meses. El 21 de julio Moody’s elevó la nota de Argentina de Caa1 a B3 (equivalente a B) en la escala de Fitch y S&P y modificó la perspectiva de estable a positiva, sumándose a las subas ya concretadas por Fitch en mayo (a B-) y por S&P en junio (a B-, desde CCC+). Es la primera vez en años que las tres agencias ubican a la deuda argentina por encima de la categoría CCC/Caa, considerada de alto riesgo. Moody’s fundamentó la mejora en la reducción del riesgo de default, la consolidación de la estabilización macroeconómica más allá de la fase inicial de ajuste, el fortalecimiento de las reservas, con compras del BCRA por más de USD 11.000 millones hasta mediados de año, sin presión cambiaria asociada y el impulso exportador de energía y minería; la agencia proyectó además un crecimiento del PIB de 3,4% para 2026 y 3,5% para 2027.
El riesgo país, que había tocado un mínimo de 402 puntos básicos el 10 de julio tras el pago semestral de Bonares y Globales, retrocedió a 410 puntos hacia fines de mes con la noticia de Moody’s, su nivel más bajo en más de ocho años. Los bonos soberanos en dólares avanzaron hasta 0,6% el día del anuncio, con ganancias de hasta 3% en los ADR de bancos y empresas argentinas en Wall Street. El mercado, no obstante, considera que perforar de manera sostenida el piso de los 400 puntos, un umbral asociado a un eventual regreso al financiamiento internacional, todavía depende de que la acumulación de reservas continúe sin generar tensión cambiaria.
El respaldo del FMI
El 27 de julio la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, visitó Buenos Aires y respaldó públicamente el programa económico, destacando la reducción de la inflación, el resultado fiscal y una acumulación de reservas que, según el organismo, había superado la meta comprometida en el programa vigente. No hubo en julio una nueva revisión formal ni un desembolso adicional, la visita funcionó principalmente como una señal política y financiera de sostén al esquema en curso, en un momento en que las calificadoras privadas ya venían moviéndose en la misma dirección.
Indicadores de política cambiaria y externa
| Indicador | Dato de referencia | Lectura técnica |
|---|---|---|
| Tipo de cambio mayorista | $1.483 al cierre de julio (+0,2% mensual). | Mayor calma frente al salto de junio; reduce la presión inmediata sobre costos de reposición e importaciones. |
| Bandas cambiarias | Techo de $1.844,87 al cierre de julio. | El oficial cotiza cerca de 19,5% por debajo del techo; la distancia no elimina el riesgo de mayor volatilidad futura. |
| Reservas internacionales brutas | USD 47.596 millones en julio. | Nivel elevado frente a 2025, pero conviene distinguir reservas brutas, netas y disponibilidad efectiva. |
| Compras netas del BCRA | USD 2.162 millones en julio; USD 13.327 millones acumulados en 2026. | Señal positiva de oferta de divisas, insuficiente por sí sola para explicar la evolución de las reservas netas. |
| Exportaciones de bienes | USD 9.055 millones en junio (+24,5% interanual). | Confirma al canal externo como la principal fuente de divisas de la economía en 2026. |
| Importaciones de bienes | USD 6.861 millones en junio (+7,3% interanual). | El alza responde casi enteramente a precios; bienes de capital y piezas cayeron, señal a monitorear para inversión. |
| Saldo comercial | Superávit de USD 2.194 millones en junio; USD 13.923 millones en el semestre. | Resultado excepcional en el semestre, aunque no implica acumulación automática de reservas por demanda privada y pagos externos. |
| Combustibles y energía | USD 1.406 millones exportados en junio (+31,1%); 15,4% del total en el semestre. | Se consolida como motor exportador y ya compite con la agroindustria en la generación de divisas. |
| Complejo soja | Superávit semestral de USD 6.706 millones (-2,1% interanual). | Sigue siendo clave, aunque pierde peso relativo frente a la energía en la matriz exportadora. |
| TCRM | 85,87 puntos en julio (base dic-2015=100). | Nivel relativamente apreciado; puede comprimir márgenes exportadores y abaratar transitoriamente insumos importados. |
| Calificación soberana | Moody’s: Caa1 → B3, perspectiva positiva (21/07); S&P: B- (junio); Fitch: B- (mayo). | Primera vez que las tres agencias ubican a la deuda argentina por encima de la categoría CCC/Caa. |
| Riesgo país | En torno de 410 puntos básicos a fines de julio (mínimo del mes: 402 el 10/07). | Nivel más bajo en más de ocho años; su consolidación depende de que la acumulación de reservas continúe. |
Para la gestión del riesgo cambiario, la recomendación de fondo no cambia respecto de meses anteriores: clasificar la exposición en costos dolarizados, ingresos dolarizados, deuda en moneda extranjera y activos líquidos en dólares, y decidir la cobertura sobre la base de esa matriz neta, no de una apuesta genérica sobre la dirección del dólar. Lo que sí cambió en julio es el contexto en el que se toma esa decisión, un tipo de cambio más calmo, una mejora de calificación soberana que reduce el riesgo sistémico y una matriz exportadora que continúa diversificándose hacia la energía. Ese combo reduce la probabilidad de un salto discreto en el corto plazo, pero no la elimina, y las empresas con estructura de costos o deuda en dólares deberían seguir monitoreando reservas netas, acceso al mercado de cambios y evolución del TCRM antes de relajar sus coberturas.
4. Expectativas de mercado y actividad económica
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a julio fue publicado por el BCRA el 6 de agosto, con respuestas de 45 participantes —33 consultoras y centros de investigación, y 12 entidades financieras— relevadas entre el 29 y el 31 de julio. El propio BCRA aclara que el REM no constituye una proyección oficial de la autoridad monetaria, sino una fotografía del consenso privado. Su valor para una empresa no está en acertar el número exacto de cada variable, sino en ofrecer una referencia común para presupuestos, contratos y escenarios de planificación.

El relevamiento anterior, el de junio, había proyectado una inflación de 2,0% para junio (Top 10: 1,9%) y un dólar mayorista promedio de $1.482; ambas proyecciones quedaron muy cerca de los últimos datos disponibles al cierre de este informe (IPC de junio en 1,9% y mayorista en $1.485), lo que confirma el valor del REM como referencia de planificación. Para julio, el nuevo relevamiento mantuvo la estimación en 2,0% (Top 10: 1,9%), sin cambios respecto del mes anterior, y proyectó una inflación núcleo de 1,8%. El dato oficial de julio será difundido por el INDEC recién el 13 de agosto, después del cierre de este informe. Para agosto, el consenso espera una nueva desaceleración a 1,8% mensual. En el año calendario, la proyección de inflación 2026 bajó a 29,8% —0,2 puntos menos que en junio—, con el mercado proyectando además 21,8% para julio del 2027 y 14,1% para 2028, la primera vez que el REM ubica la inflación de un año calendario por debajo de 15%.
En el tipo de cambio, la mediana de las proyecciones recortó la expectativa de fin de año: el dólar mayorista promediaría $1.512 en agosto (-$0,40 respecto del relevamiento anterior) y $1.652 en diciembre de 2026 —unos $21 menos que la proyección previa de $1.673—, lo que implicaría una suba interanual de 14,1%, por debajo de la inflación esperada para el año. El Top 10 proyectó un valor todavía más bajo para diciembre, de $1.605. Para el comercio exterior, el consenso mantuvo sin cambios sus proyecciones anuales: exportaciones por USD 100.207 millones, importaciones por USD 76.773 millones y un superávit comercial de USD 23.434 millones, cifras coherentes con el desempeño observado durante el primer semestre.
En materia de tasas, el REM proyectó una TAMAR de bancos privados de 22,40% TNA para agosto (+0,1 p.p. respecto del relevamiento anterior) y de 22,2% TNA para diciembre (+0,2 p.p.), con el Top 10 algo más elevado en 22,7% y 22,5% respectivamente. La revisión al alza, aunque marginal, es consistente con la mayor volatilidad intra-mensual registrada en julio y descripta en la sección de política monetaria.
El dato más relevante del REM de julio, sin embargo, fue el recorte en las expectativas de actividad. El consenso estimó que el PIB se habría contraído 0,3% en el segundo trimestre de 2026, en términos desestacionalizados —un resultado negativo que no figuraba en el relevamiento de junio—, y proyectó una recuperación moderada de 1,0% para el tercer y el cuarto trimestre. Para el año completo, la expectativa de crecimiento bajó de 3,0% a 2,7% (Top 10: 2,6%), una revisión de 0,3 puntos porcentuales en apenas un mes. La tasa de desocupación se mantuvo sin cambios, en 7,7% para el segundo trimestre y 7,5% para el cierre del año. En materia fiscal, el mercado recortó levemente su expectativa de superávit primario del Sector Público Nacional no Financiero para 2026, de $15,7 a $15,6 billones (Top 10: $15,1 billones), aunque ningún participante proyectó un resultado inferior a $9,0 billones. En conjunto, estas cifras confirman que el consenso privado sigue validando la desinflación y un dólar más contenido de lo esperado un mes atrás, pero con una corrección a la baja en el crecimiento que refuerza —desde el propio mercado— la lectura de una recuperación más lenta y desigual que la que sugiere el humor financiero.
Actividad económica selectiva
El último dato de actividad disponible corresponde al EMAE de mayo, publicado por el INDEC el 22 de julio, indica un crecimiento interanual de apenas 0,2%, con una caída desestacionalizada de 0,5% respecto de abril y un avance de 0,2% en la medición de tendencia-ciclo, que acumuló 26 meses consecutivos de expansión, el ciclo más largo desde 2011. En el acumulado de los primeros cinco meses del año, la actividad creció 1,7% interanual.

De los quince sectores que integran el EMAE, ocho mostraron mejoras frente a mayo de 2025: Explotación de minas y canteras lideró con un alza de 15,7%, seguida por Electricidad, gas y agua (+8,0%) y Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+4,6%), este último pese a que el propio dato mensual reflejó una caída del agro frente a abril pese al buen avance de la cosecha gruesa. Del lado negativo, siete sectores retrocedieron, con las mayores bajas en Pesca (-29,3%), Industria manufacturera (-5,6%) y Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-4,3%), que en conjunto restaron 1,4 puntos porcentuales a la variación interanual del índice general. El patrón se repite, minería, energía y agroindustria como motores, comercio e industria orientada al mercado interno todavía rezagados.
El dato social también condiciona la lectura del consumo. La Canasta Básica Total de junio, publicada por el INDEC el 14 de julio, se ubicó en $1.531.473 para una familia tipo de cuatro integrantes en el Gran Buenos Aires, con una suba mensual de 2,2%, por encima de la inflación general del mes y una variación interanual de 35,7%. La Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia, alcanzó $689.853 para el mismo hogar, con un alza mensual de 1,3% y de 36,3% interanual. Ambas canastas acumularon un incremento de 17,0% en el primer semestre del año. Para empresas de consumo masivo, la desinflación general mejora la previsibilidad de costos, pero no garantiza una recuperación proporcional del volumen de ventas: conviene seguir de cerca el ticket promedio, la frecuencia de compra y la sustitución hacia segundas marcas, especialmente en los hogares de menores ingresos.
El canal financiero, calificación, riesgo país y acceso al crédito
La mejora simultánea de calificación por parte de Moody’s, S&P y Fitch tiene una derivada relevante para el financiamiento de las empresas. En la medida en que el país reduce su riesgo soberano, las firmas con capacidad de acceder a financiamiento bancario o de mercado internacional podrían encontrar condiciones algo más favorables. Sin embargo, la transmisión hacia las pymes suele ser lenta y desigual: primero se benefician los grandes emisores corporativos, luego los bancos y, en última instancia, los segmentos comerciales más pequeños. A esto se suma que julio mostró mayor volatilidad intra-mensual en las tasas de referencia, lo que introduce un factor de cautela adicional: no conviene anticipar decisiones de inversión únicamente sobre la base de una mejora de calificación soberana, sino esperar condiciones efectivas de tasa, plazo y disponibilidad concretas para cada empresa.
El crédito continúa siendo un frente de tensión para la recuperación del consumo. Los últimos datos oficiales del BCRA muestran un marcado aumento de la morosidad: en abril, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 7,3%, frente al 2,2% registrado un año antes, y entre las familias se elevó al 12,1%. En junio, además, los préstamos al consumo se contrajeron 0,8% mensual en términos reales y desestacionalizados, con caídas tanto en tarjetas de crédito como en préstamos personales. Al mismo tiempo, la profundidad del sistema financiero continúa siendo reducida, el crédito bancario total al sector privado representó en junio alrededor del 12,3% del PIB. En una comparación internacional homogénea, los datos del Banco Mundial para 2025 ubican el crédito bancario al sector privado argentino en el 15,8% del PIB, muy por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, cercano al 48,5%. La combinación de una morosidad creciente y una baja profundidad crediticia sugiere que el financiamiento difícilmente pueda constituirse, por sí solo, en un motor sostenido del consumo; para ello resultará especialmente relevante que los ingresos reales de los hogares consoliden una recuperación.
Indicadores de expectativas y actividad
| Variable de seguimiento | Dato o señal disponible | Implicancia para decisiones empresarias |
|---|---|---|
| Inflación esperada 2026 (anual) | 29,8% según el REM de julio. | El consenso privado sigue proyectando una inflación anual alta para estándares internacionales, pese a la desaceleración mensual. |
| TAMAR esperada | 22,40% TNA para agosto; 22,2% TNA para diciembre de 2026 (REM, BCRA). | La proyección anticipa una leve baja hacia fin de año. |
| Tipo de cambio esperado | $1.512 promedio para agosto; $1.652 para diciembre de 2026 (REM de julio). | El consenso anticipa un deslizamiento cambiario moderado hacia fin de año, coherente con el esquema de bandas. |
| Comercio exterior esperado 2026 | Exportaciones USD 100.207 millones; importaciones USD 76.773 millones; superávit USD 23.434 millones. | El consenso revisó al alza el superávit comercial esperado, en línea con el desempeño observado en el primer semestre. |
| Crecimiento del PIB esperado 2026 | +2,7% según el REM de julio (-0,3 p.p en relación a junio) | Referencia útil para planificación agregada, aunque insuficiente para sectores rezagados como comercio o industria orientada al mercado interno. |
| Resultado primario esperado 2026 | Superávit de $15,6 billones según el REM de julio. | Ningún participante del relevamiento proyectó un resultado inferior a $9,0 billones, señal de confianza en el ancla fiscal. |
| EMAE de mayo | +0,2% interanual; -0,5% desestacionalizado; +0,2% tendencia-ciclo; +1,7% acumulado en cinco meses. | Recuperación agregada modesta y muy concentrada en minería, energía y agro; comercio e industria continúan rezagados. |
| Canasta Básica Total | $1.531.473 para un hogar tipo en junio (+2,2% mensual; +35,7% interanual). | Subió por encima de la inflación general; la desinflación todavía no se traduce en recuperación pareja del poder de compra. |
| Calificación soberana | Moody’s, S&P y Fitch ubican a Argentina por encima de la categoría CCC/Caa por primera vez en años. | Mejora la señal financiera agregada, pero el traslado a condiciones de crédito para pymes sigue siendo gradual. |
En síntesis, julio dejó una macroeconomía financiera que sigue mejorando (desinflación por debajo del consenso, tres upgrades de calificación soberana en tres meses, riesgo país en su nivel más bajo en más de ocho años) pero que convive con señales de alerta que la propia city ya empezó a mirar de cerca, y que ahora el propio REM de julio corrobora desde el consenso privado: el PIB se habría contraído en el segundo trimestre y la expectativa de crecimiento para 2026 bajó de 3,0% a 2,7% en un solo mes. A eso se suman el empleo formal privado, que lleva once meses cayendo, la morosidad bancaria argentina, la más alta de América Latina, las ventas pyme, que cerraron el semestre en rojo, el incumplimiento de la meta fiscal con el FMI y el peor arranque de año de las provincias en más de una década. El propio mercado admite, además, que el programa financiero 2026-2027 despeja el horizonte inmediato pero no cubre 2027 sin depender otra vez de la acumulación de reservas, en un contexto donde el apetito internacional por bonos argentinos sigue siendo bajo. Para las empresas, la lectura no es que el proceso de estabilización se revierta, sino que su traslado a la economía real es más lento y más desigual de lo que sugieren los indicadores financieros: la recuperación del empleo, el crédito, el consumo y ahora también el crecimiento agregado seguirá siendo selectiva por sector y por región, y no debería asumirse como un dato adquirido a la hora de presupuestar ventas, dotación de personal o inversión.