El Indicador Sintético de Servicios Públicos (ISSP) del INDEC mide el volumen físico utilizado de los servicios esenciales (cantidades consumidas, pasajes, toneladas u operaciones), sin considerar las variaciones de precios o tarifas. En mayo de 2026, la serie desestacionalizada mostró una contracción intermensual de 0,3% en el nivel general de actividad.
Desglose mensual (Mayo vs. Abril de 2026)
La baja intermensual de 0,3% obedeció al menor nivel de actividad registrado en rubros vinculados al consumo interno y la movilidad urbana:
- Recolección de residuos: -5,1%
- Transporte de pasajeros: -2,0%
- Correo postal: -0,9%
En contraste, mantuvieron variaciones mensuales positivas el transporte de carga (+5,0%), los peajes (+1,0%), la demanda de electricidad, gas y agua (+0,2%) y la telefonía (+0,2%).
Desempeño interanual (Mayo de 2026 vs. Mayo de 2025)
En la comparación frente a igual mes del año anterior, la serie original del ISSP creció 2,4% en el uso global de servicios, reflejando comportamientos contrapuestos entre sectores:
- Sectores en alza: transporte de carga (+12,4%), electricidad, gas y agua (+10,0%), telefonía (+1,7%) y peajes (+0,3%).
- Sectores en baja: servicio de correo postal (-18,7%), recolección de residuos (-5,7%) y transporte de pasajeros (-3,7%).
¿Por qué creció 10% la demanda de electricidad, gas y agua?
El incremento del 10,0% interanual en el volumen consumido de energía y agua representó la mayor tracción dentro del indicador. Explican este salto tres factores principales:
- Efecto base de comparación: en mayo de 2025, el rubro energía, gas y agua había registrado una contracción del 6,8% interanual. Al compararse contra un mes de consumo deprimido, la variación porcentual de 2026 se amplifica estadísticamente.
- Factores climáticos y estacionalidad: a diferencia del año previo, mayo de 2026 presentó el ingreso de frentes fríos tempranos, lo que aceleró la demanda de gas natural para red y consumo eléctrico enfocado en calefacción residencial y comercial.
- Tracción de sectores enclave: la expansión en el uso energético coincidió con la tracción de la actividad primaria y extractiva —como la minería (+15,7%) y la infraestructura ligada a servicios de agua y gas—, requeridos para sostener el procesamiento agroindustrial y las operaciones hidrocarburíferas.