El Informe Macroeconómico de octubre de 2026 de Apliconomy analiza las principales variables de la economía argentina y su impacto sobre las empresas y PyMEs. Inflación, tasas de interés, actividad económica, situación fiscal, comercio exterior, dólar y reservas configuran un escenario de mayor estabilidad nominal, pero todavía condicionado por una demanda interna débil y un costo financiero elevado.
Resumen ejecutivo
• La inflación minorista se mantiene contenida, aunque septiembre mostró una leve aceleración mensual. El IPC nacional aumentó 1,9%, frente al 1,7% de agosto, acumuló 23,6% en los primeros nueve meses del año y registró una variación interanual de 33,4%. El dato coincidió con la estimación del REM publicada por el BCRA el 6 de octubre, mientras que para octubre el relevamiento proyectó una inflación de 1,7%. La composición del índice, sin embargo, sigue mostrando heterogeneidad: los servicios aumentaron 2,4%, frente a 1,7% de los bienes. A su vez, los últimos datos disponibles de agosto mostraron una suba de 2,1% en los precios mayoristas, de 2,9% en los productos importados y de 2,5% en el costo de la construcción, por lo que la evolución de los costos empresariales continúa siendo diferente de la reflejada por el IPC general.
• El mercado de pesos mantiene una política monetaria exigente, aunque sin el episodio de tensión observado a mediados de agosto. La TAMAR de bancos privados se ubicó en 23,75% TNA al 5 de octubre, muy cerca del 23,56% que el REM proyecta para el promedio de octubre. El último Informe Monetario Mensual del BCRA indica que el M2 transaccional mostró apenas un crecimiento real marginal (0,5%), mientras que el crédito en pesos al sector privado volvió a sufrir una caída real. La baja de la inflación, por lo tanto, todavía no se traduce en financiamiento barato ni en una recuperación de la liquidez en la calle.
• El frente fiscal conserva superávit. La discusión relevante pasa por su calidad y sostenibilidad. En agosto, los intereses absorbieron cerca de 68% del resultado primario. En septiembre, la recaudación creció 38,3% nominal interanual, con Ganancias y derechos de exportación mucho más dinámicos que el IVA (+26,12% i.a.) y los derechos de importación y otros (+2,2% i.a.). La continuidad del ancla fiscal reduce el riesgo macroeconómico, aunque la debilidad de la actividad limita el margen para sostener ingresos sin nuevas correcciones del gasto.
• El sector externo sigue aportando un excedente significativo y agosto dejó el trigésimo tercer superávit comercial consecutivo. Energía continúa siendo el componente con mayor expansión física, mientras que las manufacturas industriales empiezan a mostrar una mejora de cantidades aunque mucho más moderada y un acumulado negativo. El patrón exportador se está diversificando en el margen, y en actividades extractivas, no existe evidencia de una expansión industrial.
• En agosto, las personas humanas compraron neto USD 3.366 millones en el mercado de cambios, una magnitud incluso superior al superávit cambiario de bienes del mes. El BCRA compró USD 770 millones y las reservas aumentaron USD 660 millones, pero pagos al FMI, organismos internacionales y otros movimientos absorbieron parte de la mejora. Al 2 de octubre las reservas brutas se ubicaban en USD 48.657 millones.
• La demanda interna continúa siendo el punto más débil del escenario macroeconómico. El PIB desestacionalizado cayó 0,6% en el segundo trimestre; el EMAE de julio retrocedió 2,9% frente a junio y 1,4% interanual; el desempleo alcanzó 7,9% en el segundo trimestre. Industria y construcción rebotaron mensualmente en agosto, pero siguieron por debajo de un año atrás.
• El REM de septiembre recortó el crecimiento esperado de 2026 a 1,5% y proyectó una contracción desestacionalizada de 1,0% en el tercer trimestre, seguida por una recuperación de 1,8% en el cuarto. Esta revisión vuelve más prudente el escenario de ventas y recaudación. A la vez, el riesgo país cerró septiembre en 607 puntos básicos y continuó volátil en los primeros días de octubre. La tercera revisión del acuerdo con el FMI seguía en negociación a la espera todavía de un desembolso asociado, que aún no está efectivamente aprobado o recibido.
Cuadro resumen indicadores
| Indicador | Último dato | Lectura para pyme |
|---|---|---|
| IPC nacional | Septiembre: +1,9% mensual; +23,6% acumulado; +33,4% i.a. REM: +1,7% estimado para octubre. | La inflación se mantiene por debajo del 2% mensual, aunque septiembre aceleró frente a agosto. Servicios (+2,4%) aumentaron más que bienes (+1,7%). |
| Costos mayoristas | IPIM agosto +2,1%; importados +2,9%; ICC GBA +2,5%. | Los costos de reposición pueden superar al IPC minorista; conviene usar una canasta propia. |
| Tasas de interés | TAMAR bancos privados 23,75% TNA al 05/10; REM octubre 23,56%. | La tasa en pesos continúa elevada en relación con la inflación mensual esperada. |
| Resultado fiscal | Agosto: primario +$1,990 billones; financiero +$0,636 billones. | El ancla fiscal se sostiene con carga de intereses y mayor presión sobre los ingresos derivada de la baja actividad. |
| Recaudación septiembre | $21,359 billones; +38,3% nominal interanual. | La composición es desigual: Ganancias y exportación crecen más que tributos ligados al mercado interno. |
| Comercio exterior | Agosto: exportaciones USD 8.883 M; importaciones USD 6.696 M; saldo +USD 2.187 M. | El superávit permanece alto y acumula 33 meses positivos. |
| Exportaciones: Energía vs. industria | Combustible y energía: +41,2% en valor y +12,2% en cantidades; MOI: +18,0% en valor y +1,9% en cantidades. | Energía mantiene el liderazgo físico; la industria mejora, pero con menor intensidad. |
| Tipo de cambio y banda | Mayorista $1.520,30 al 06/10; techo $1.926,72 al 07/10. | El tipo de cambio se ubica cerca de 21% por debajo del techo, con amplio margen intrabanda. |
| Reservas y mercado de cambios | Reservas USD 48.657 M al 02/10; compras BCRA agosto USD 770 M. | Compras oficiales, stock de reservas y superávit comercial responden a flujos distintos. |
| Demanda de moneda extranjera de personas humanas | Personas humanas: compras netas de USD 3.366 M en agosto. | La demanda privada de divisas sigue absorbiendo dólares del sistema. No equivale íntegramente a formación de activos externos ni a salida de reservas. |
| Actividad y empleo | PIB Q2 -0,6% t/t; EMAE julio -2,9% m/m s.e.; desempleo Q2 7,9%. | La demanda interna continúa frágil y condiciona ventas, cobranza e inversión. |
| REM y riesgo financiero | PIB 2026 +1,5%; Q3 -1,0% t/t s.e.; riesgo país 607 pb al 30/09 (dato de mercado). | El mercado recortó la actividad y mantiene una prima soberana elevada y volátil. |
Análisis de escenarios a seis meses
Escenario base: desinflación lenta, actividad frágil y reservas con acumulación irregular
El escenario central para los próximos seis meses combina una inflación minorista que permanece en una zona cercana al 2% mensual con costos empresariales más heterogéneos. El dato oficial de septiembre, con una inflación mensual de 1,9%, confirma que el IPC continúa en una zona cercana al 2%, aunque la aceleración respecto del 1,7% de agosto muestra que la desinflación no sigue una trayectoria lineal. Pero los precios mayoristas, los insumos importados y la construcción muestran que el costo de reposición puede moverse por encima del IPC. Las tasas nominales de corto plazo se mantienen en la zona media de 20% TNA y el crédito se recupera de manera selectiva, sin una expansión capaz de compensar por sí sola la debilidad de la demanda. El tipo de cambio continúa dentro del esquema de bandas, con movimientos graduales, mientras el BCRA suma divisas de forma no lineal porque las compras en el mercado conviven con pagos externos, dolarización privada y cambios de valuación.
En actividad, el supuesto base no es una recesión profunda y continua, sino un tercer trimestre contractivo seguido por una recuperación parcial. Esa trayectoria coincide con el REM de septiembre y con la coexistencia de caídas interanuales en industria y construcción con rebotes mensuales durante agosto. En lo fiscal, el Gobierno preserva el superávit primario y financiero, pero el resultado exige mantener un gasto contenido y mejorar gradualmente la base tributaria. El Presupuesto 2027 parte de una hipótesis de crecimiento para 2026 superior a la del consenso privado; si la actividad termina más cerca del REM, la ejecución fiscal requerirá una administración todavía más estricta de partidas y financiamiento.
Para una pyme, el escenario base implica presupuestos comerciales con vigencia más corta en rubros dolarizados, control semanal del capital de trabajo, diferenciación entre caja operativa y fondos de inversión, y deuda nueva solo cuando el proyecto tenga repago identificable. En empresas orientadas al consumo interno conviene trabajar con objetivos de ventas conservadores y priorizar las cobranzas. En proveedores de energía, minería, agro, logística e ingeniería puede haber mejores oportunidades, aunque la decisión de invertir debe apoyarse en contratos y demanda efectiva, no solo en el crecimiento agregado de las exportaciones.
Escenario favorable: menor inflación, menor dolarización y normalización financiera
Septiembre confirmó una inflación inferior al 2% mensual. El escenario favorable requiere ahora que esa dinámica se sostenga durante octubre y los meses siguientes, que los costos mayoristas converjan hacia esa trayectoria y que la demanda privada de dólares pierda intensidad. Si, además, las exportaciones de energía mantienen su expansión física y las manufacturas consolidan el crecimiento de cantidades observado en agosto, una proporción mayor del excedente externo podría reflejarse en reservas. La finalización de la tercera revisión con el FMI y una reducción persistente del riesgo soberano fortalecerían ese proceso al ampliar las opciones de refinanciamiento y moderar el costo del capital.
Con menores primas de riesgo, las tasas de mercado podrían ubicarse por debajo del nivel actual sin generar presión cambiaria significativa. La recuperación del cuarto trimestre sería más firme que la prevista por el consenso y empezaría a trasladarse a empleo formal, consumo y crédito. Para las empresas, este escenario permitiría alargar plazos de financiamiento, recomponer inventarios de forma selectiva y adelantar inversiones con horizonte de dos o tres años. Aun así, el criterio de calce de monedas debería mantenerse: una baja de tasas en dólares no vuelve recomendable endeudarse en moneda extranjera si los ingresos son predominantemente en pesos.
Escenario adverso: demanda interna más débil y renovada presión financiera
El principal riesgo es que la desaceleración de la actividad se prolongue y coincida con una nueva suba de la dolarización privada. En ese caso, el superávit comercial podría continuar siendo alto sin traducirse en acumulación de reservas; el tipo de cambio se acercaría al límite superior de la banda y las tasas en pesos tendrían que permanecer elevadas por más tiempo. Un riesgo país sostenidamente por encima de 700 puntos básicos y una demora adicional en la revisión del FMI encarecerían el refinanciamiento soberano y corporativo. Si a esto se agrega una inflación nuevamente superior a 2,2% mensual, las empresas enfrentarían simultáneamente menor volumen de ventas, mayor costo financiero y mayor incertidumbre sobre precios de reposición.
El canal fiscal también sería más exigente, ya que una actividad menor reduce recursos vinculados al consumo y al comercio, mientras la carga de intereses limita la capacidad de absorber esa pérdida con mayor gasto. En este escenario, una pyme debería testear márgenes con una corrección cambiaria adicional de 15% a 20%, reducir exposición a deuda variable de muy corto plazo, evitar sobrestock financiado y renegociar contratos dolarizados antes de que la presión cambiaria se traslade a precios. El objetivo no sería maximizar liquidez en cualquier forma, sino preservar caja utilizable y capacidad de pago bajo supuestos de ventas más bajos.